Mujeres que hacen historia

Mujeres,féminas, guerreras, políticas, científicas, intelectuales, escritoras, pintoras, campesinas, obreras, amas de casa, trabajadoras independientes, empleadas, rebuscadoras; de todos los colores, indígenas, negras, blancas y la gran mayoría mezclas históricamente mezcladas; todas luchadoras, andariegas,… Desde el origen de la humanidad hay mujeres, la mitad de ella, y junto a la otra mitad, en el desarrollo y formación de la sociedad; hemos hecho historia.

Beatriz Alberta Cariño Trujillo (Bety Cariño), directora del Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos (CACTUS), allí ayudaba a organizar colectivos de mujeres en el norte de Oaxaca y defendía la soberanía alimentaria, el manejo del agua en la comunidad, la preservación del suelo y el derecho a la autonomía de los pueblos indígenas de México.

Hasta el momento de su muerte, Bety, participó activamente en el Frente Amplio opositor a la Minera San Xavier y con la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA) en diversas actividades de denuncia por los atropellos de las transnacionales mineras en Oaxaca.

Bety Cariño fue asesinada por el terrorismo de estado mexicano, el 27 de abril de 2010 en Oaxaca, la caravana pacifica en que se desplazaba rumbo a la municipalidad indígena autónoma de San Juan Copala, fue  emboscada por paramilitares cuando esta pretendía ingresar a entregar provisiones a la comunidad Triqui sitiada desde hacía 5 meses y sujeta a permanentes agresiones, por parte del grupo príista paramilitar Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (UBISORT), financiado por el entonces gobernador Ulises Ruíz Ortiz.

A esta emprendedora y valiente mujer, la oligarquía, que es la misma en todos los países de Latinoamérica, no le perdonó el hecho de ser una luchadora sin tregua en defensa del territorio, de los derechos humanos y la libertad de los pueblos aborígenes de México.

Una de sus consignas “Nos tienen miedo, porque NO LES TENEMOS MIEDO” es un desafío al poder del terror, representado en los grupos paramilitares, quienes con la complacencia del Estado mexicano, prestan servicio a las mafias multinacionales que pretenden sacar a los pobladores de sus comunidades ancestralmente habitadas, para apoderarse y explotar los recursos naturales de esos territorios. Y Bety Cariño era una dirigente opositora a dichos proyectos que significan desplazamiento y ruina para sus compatriotas triquis, mixtecos y oaxaqueños.

Revolucionarixs con el temple y la decisión que caracterizaban a Bety jamás tienen miedo, porque lxs acompaña la certeza de que sus ideales son los mismos de todo un pueblo cuya capacidad y resistencia en la lucha lo hace invencible.

La impunidad que ha rodeado los crímenes de Bety Cariño y del observador internacional Jyri Antero Jaakkola, perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sigue siendo motivo de preocupación de los defensores y defensoras de los derechos humanos, quienes entienden que la impunidad contribuye a que sean agredidos de manera constante por hacer su labor de defensa de los derechos de su pueblo.

Bibliografía:
1. Maiz O. http://www.avaaz.org/es/petition/Justicia_para_Bety_Carino_y_Jyri_Jaakkola/?cDkiCeb
2. Frontline Defenders. http://www.frontlinedefenders.org/es/node/22485
3.Cariño,B. https://es-la.facebook.com/pages/Bety-Cari%C3%B1o/156939337649431?sk=map&activecategory=Fotos&session_id=1333983148

La siembra de Beatriz Alberta Cariño
Por Luis Hernández Navarro
La Jornada en línea

Al ser asesinada, Beatriz tenía 37 años y una larga trayectoria de lucha por los derechos humanos y en favor de la libre determinación de los pueblos indios. Nació en el seno de una familia de campesinos, indígenas, mixtecos. Estudió primaria y secundaria en Chila de las Flores, bachillerato en la Preparatoria 3 de la UABJO, en Huajuapan de León, y la carrera de educación primaria en la Normal del Divino Pastor, en Tehuacán, Puebla.

Dotada de gran inteligencia, enorme sensibilidad y capacidad de comunicación, Beatriz comenzó su trabajo de promoción social desde muy joven, de la mano del sacerdote Gerardo Mora Paz, vinculado a la Teología de la Liberación. Se formó en la idea de que la pobreza y la injusticia existen no porque Dios así lo quiera. Con el paso de los años, sin romper con esta corriente de pensamiento, se comprometió con expresiones de lucha político-social laicas, como la otra campaña, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y la Alianza Mexicana por la Autodeterminación de los Pueblos.

Este origen religioso quedó de manifiesto en la misa de cuerpo presente que el coordinador de Pastoral Socialde la Arquidiócesis de Oaxaca, Wilfrido Mayrén Peláez, ofició a la difunta, en la iglesia de Santa María de la Asunción. “Ahora contamos –dijo– con una interventora delante de Dios, alguien que conoce de la pobreza y tristeza de los pueblos (...) la lucha sigue, porque la vida no se detiene, ni el sepulcro la detiene. La muerte de Bety es el inicio de un camino, sólo pasa a otra vida, desde donde seguramente estará interviniendo por todos nosotros como lo hizo en la tierra”.

Beatriz trabajó activamente en las comunidades del valle de Tehuacán, afectadas por la contaminación de sus aguas por parte de las granjas industriales avícolas y las fábricas de mezclilla, y en los pueblos pobres de la sierra Negra. Organizó a mujeres vendedoras de tortillas, promovió la formación de cajas de ahorro, desarrolló proyectos de economía solidaria, fundó centros de apoyo a migrantes e impartió programas de salud reproductiva.

En 2000 se trasladó a su región de origen. Tiempo después de vinculó a la lucha contra las altas tarifas de la Comisión Federal de Electricidad; la destitución del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz; la resistencia a la construcción de grandes presas; la autodeterminación de los pueblos; la promoción de radios comunitarias indígenas, y el apoyo al municipio autónomo de San Juan Copala.
Beatriz fundó, junto a su esposo Omar Esparza, el Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos (Cactus), asociación civil que trabaja en proyectos de educación popular alternativos, derechos indígenas y derechos de la mujer. En 2008 comenzó a operar la radiodifusora independiente La Rabiosa, con el objetivo de difundir los derechos humanos entre los habitantes de la mixteca. Sin embargo, el 29 de agosto de ese año policías federales les decomisaron su equipo de transmisión, porque no contaban con el permiso correspondiente. Colaboró activamente con la radio triqui. La voz que rompe el silencio y promovió la formación de la Red de Radios Indígenas Comunitarias del Sureste Mexicano.

Activista incansable, solidaria con las luchas contra la devastación ambiental, días antes de su muerte acababa de regresar de un encuentro en apoyo a la lucha contra la Minera San Xavier, en San Luis Potosí. El 3 de diciembre de 2009, participó en las protestas frente a la embajada de Canadá en la ciudad de México, contra el asesinato de Mariano Abarca, luchador social opuesto a la acción depredadora de las mineras a cielo abierto en Chicomuselo, Chiapas. Su participación en esa movilización quedó consignada enwww.mixx.com/ videos/13509982/youtube_discurso _de_bety_cari_o_embajada_de_canad_3_de_ diciembre_de_2010.

Beatriz Cariño formó parte de una generación de activistas sociales que promueven, desde abajo, otra política; una camada de militantes que ha logrado sobrevivir a la descomposición ética que atraviesa amplias franjas de los afiliados a la izquierda partidaria; un grupo de luchadores sociales amenazado por gobernadores como Ulises Ruiz y políticos tradicionales de todas las siglas. Sus compañeros la sembraron el pasado 30 de abril.

Tomado de: http://www.jornada.unam.mx/2010/05/04/opinion/021a2pol

Poema
Ayer bajé a los infiernos

Ayer bajé a los infiernos
Cansada de tus ausencias
decidí buscarte
Ahí estaba Marx.

Supuse que estarías ahí y continúe...
Halle a Frida, a Diana...
Pregunte por tí
y nadie te conocía.
Al llegar a las calderas
descubrí a Hidalgo
y a Sor Ye-Ye.

No estabas, no.
Tal vez aun seguías aquí conmigo,
y, tonta de mí,
creí que te habías marchado.

Ayer bajé a los infiernos.
Cuando el hielo de esta soledad
me quemaba
te busqué, te busqué
y no estabas ahí.

El Che me dio un mensaje
y revisé en mis adentros:
habitabas la otra mitad de mi
corazón, tatuado en mi puta alma
aun ardías y aun ardías.

Pero, ¡oh, maldita sea!
Satanás me había besado
y no pude dar marcha atrás.
Ayer bajé a los infiernos y te llevé conmigo.
Perdóname amor mío.
No volveré a exponerte.

Bety Cariño
Marzo del 2004

Share

A propósito de la Columnista

Yira Castro

Yira Castro

Guerrillera del Bloque Efraín Guzmán, integrante de la Delegación de Paz de las FARC-EP de octubre 2012 a julio 2015

@Castro_Yira