Mujeres que hacen historia

Mujeres,féminas, guerreras, políticas, científicas, intelectuales, escritoras, pintoras, campesinas, obreras, amas de casa, trabajadoras independientes, empleadas, rebuscadoras; de todos los colores, indígenas, negras, blancas y la gran mayoría mezclas históricamente mezcladas; todas luchadoras, andariegas,… Desde el origen de la humanidad hay mujeres, la mitad de ella, y junto a la otra mitad, en el desarrollo y formación de la sociedad; hemos hecho historia.

               “El océano de revoluciones
nos llevará adelante con sus altas mareas.”

Cualquiera que se acerque a la vida de una mujer como Louise Michel queda con la sensación de que ni con cien vidas más logrará hacer tanto por la libertad y la igualdad, ni logrará reunir tanto valor y entrega por una revolución, por una idea…

El viaje de Louise comienza el 29 de mayo de 1830, cuando nace en una pequeña aldea francesa llamada Vroncourt.

La vida rural en la que se desenvolvía la acercó a la situación de miseria del campesinado y  muy rápido comprendió cómo muchos trabajaban todos los días y comían solo de vez en cuando, mientras que otros engrosaban diariamente sus bolsillos.

Louise fue una niña que gustó siempre de la lectura y escribía poemas, a  los cuáles se le  sumaron en su juventud y madurez obras de teatro, ensayos y cuentos.

A los 21 años, luego de salir de su casa, comenzó a estudiar para ser profesora, convirtiéndose en la principal maestra de la escuela Audeloncort  en Haute-Marte.

Siempre enseñó de forma muy libertaria con técnicas adelantadas a su tiempo. Con el objetivo de llegar a París decidió vender algunas  tierras que la rica familia Demahis le había dejado (familia para la cual trabajó su madre como sirvienta) y así abrió una escuela en la capital.

La agitada vida política francesa pronto la atraparía. Comenzó a leer textos de Darwin y estrechó una gran amistad con Víctor Hugo y Paul Verlain;  sus nuevos conocimientos la llevaron a  proclamarse atea y materialista.

Su militancia comienza desde que preside el Comité de Vigilancia Femenino  creado ante el avance de tropas militares prusianas, que habían sido llamadas por Adolphe Thiers. De este momento en adelante sólo dos palabras definen su trayectoria: compromiso  y valor.

Es arrestada por exigir a la Guardia Nacional que se armen y recluten mujeres para la  defensa. El levantamiento y establecimiento de lo que conocemos hoy como la Comuna de París fue el escenario idóneo para que Michelle se convirtiera en todo lo que puede significar revolucionaria.

Participó en el Comité de Vigilancia en Montmartre, preparó y dirigió el batallón femenino, trabajó con los niños y con las sociedades comunitarias.

"Sí, bárbara como fui, amaba el cañón, el olor de la pólvora y la metralla en el aire, pero por encima de todo, ¡estaba enamorada de la revolución!"  

La Comuna de París pronto cayó ante las fuerzas de Versalles y las prusianas, comenzando una fuerte represión contra  los comuneros. Louise Michel fue apresada y procesada, su condena consistió en la deportación a Nueva Caledonia. Allí  su pensamiento terminó de forjarse al calor de discusiones con anarquistas, ideas a las que pronto abrazó.

Su estancia en esta colonia le permitió sumarse a otro tipo de lucha, la de los kanakas y argelinos. Estos buscaban su independencia del Estado francés.
 
En 1880, por una amnistía, regresa a la Francia, allí  como oradora se hace eco de las causas más radicales y obreras.

Estudió mucho la cultura kanaca y publicó textos sobre ello y sobre la historia de la Comuna.  Escribió en boletines obreros y fundó junto a Sebastien Faure el periódico La Libertaire. Su posición internacionalista condenó siempre las operaciones coloniales francesas.

Fue encarcelada muchas veces por sus discursos, artículos  y participación en huelgas y mítines, como el del 3 de junio de 1886, donde habló en apoyo a los mineros en la huelga de Decazeville, junto a líderes socialistas como: Paul Lafargue, Jules Guesde, Dr. Susini.

Su intensa actividad la llevó a huir a Londres en julio de 1890. En su exilio inauguró una escuela para refugiados políticos, enseñó junto a William Morris y Piotr Kropotkin. Allí  se impartía una educación racional e integral.

Regresó en 1895 a París, hizo giras en apoyo a causas obreras y anarquistas; y participó en el Congreso Internacional de Obreros y Sindicalistas en Gran Bretaña.

Sus extensas giras y publicaciones pronto se vieron suspendidas por su estado de salud. Así, luego de un viaje a Argelia, regresa a Marsella, ciudad donde muere en 1975, con 74 años de edad.

Anarquista, anticolonialista, internacionalista, escritora, y número uno en las barricadas, Louise Michel rompe todos los esquemas: es la concreción de muchas luchas en una, y en mi opinión es ejemplo a seguir para cualquier mujer que desee subvertir en función de la libertad y la igualdad. Ahí es a donde nos deben llevar las mareas.

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