Mujeres que hacen historia

Mujeres,féminas, guerreras, políticas, científicas, intelectuales, escritoras, pintoras, campesinas, obreras, amas de casa, trabajadoras independientes, empleadas, rebuscadoras; de todos los colores, indígenas, negras, blancas y la gran mayoría mezclas históricamente mezcladas; todas luchadoras, andariegas,… Desde el origen de la humanidad hay mujeres, la mitad de ella, y junto a la otra mitad, en el desarrollo y formación de la sociedad; hemos hecho historia.

La rica historia de luchas sociales y políticas en Colombia, así como en el resto del mundo, ha contado siempre con la participación decidida de muchas mujeres, en algunos casos su papel ha sido tan importante que incluso la historiografía oficial se ha visto obligada a reseñarlas como verdaderas heroínas. Esa misma historía que finalmente pretende, tras consignar los hechos en documentos o reseñas, enviarlas a los anaqueles del olvido y así ocultar su papel protagónico en las gestas emancipadoras.

Un caso ejemplar es el de Manuelita Sáenz, la Libertadora del Libertador. Aguerrida y luchadora quiteña, quien entregó su vida a la causa anticolonial, sirviendo desde el campo de batalla o desde la vangardia política, nada menos; se le pretende registrar como la simple amante de Bolívar, nada más.

Manuela Sáenz, mujer que luchó con fervor, renunciando a todo por servir al Ejército del Libertador, estuvo personalmente en el campo de batalla enfrentando a los invasores españoles. Cómo olvidar sus hazañas al lado del gran Bolívar, donde no pocas veces hizo gala de esa chispa de mujer intuitiva, que persive, o como decimos en Colombia, se “pilla” las cosas, lo que en varias ocasiones fue decisiva actitud para preservarle la vida, e incluso alertarlo sobre sus enemigos y traidores como Francisco de Paula Santander.

La historia oficial no suele contar más allá de la simple anecdota, que no pocas veces le quita el verdadero valor y alcance a los hechos, situaciones como la acontecida en Bogotá la noche del 10 de agosto de 1828, cuando la conspiración traidora para asesinar al Libertador estaba ya fraguada y tenía como fin asesinar a Bolívar durante una fiesta de máscaras en la que su presencia era imprescindible. Enterada Manuelita de la misma, no dudó en sabotear el encuentro, para lo cual se presentó sucia, desgreñada haciendo malabares, provocando así la ira de Bolívar quien decidió por esta causa abandonar la fiesta, y así salvaguardar sin saberlo, su vida y la continuidad de la naciente república.
En otra ocasión, la noche septembrina, estando El Libertador en Bogotá, los complotados ingresaron al sitio donde estaba Bolívar y asesinaron a sus guardias. Manuelita no dudo en salirles al frente para dar tiempo a que Bolívar escapase, así lo señaló uno de los asesinos: "me salió al encuentro una hermosa señora, con 'una espada en la mano; y con admirable presencia de ánimo, y muy cortésmente, nos preguntó que queríamos".
Así era Manuela, bella, audaz y muy inteligente. Sus años vigorosos los dedicó a la lucha independentista. Después de la muerte del Libertador Simón Bolívar, fue desterrada. El 23 de noviembre de 1856 muere en Paita, Perú, sin jamás haber doblegado su conciencia en favor de los traidores del sueño bolivariano.
Manuelita… siempre Manuelita, la Libertadora del Libertador, su ejemplo es un faro que sigue iluminado las luchas de todas nosotras, mujeres que enfrentamos con valentía y sin resquemores a los enemigos de la emancipación. Su grandeza es inapelable pero aún estamos en deuda de darle su verdadero lugar en la historia.
Cada vez deben ser menos las mujeres olvidadas y cada vez más las que nos sumamos a la lucha hombro a hombro con los varones, para conquistar la nueva patria bella y con justicia social para todos y todas. 

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A propósito de la Columnista

Yadira Suárez

Yadira Suárez

Guerrillera del Bloque Sur, integrante de la Delegación de Paz de las FARC-EP desde julio 2015

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