Mujeres que hacen historia

Mujeres,féminas, guerreras, políticas, científicas, intelectuales, escritoras, pintoras, campesinas, obreras, amas de casa, trabajadoras independientes, empleadas, rebuscadoras; de todos los colores, indígenas, negras, blancas y la gran mayoría mezclas históricamente mezcladas; todas luchadoras, andariegas,… Desde el origen de la humanidad hay mujeres, la mitad de ella, y junto a la otra mitad, en el desarrollo y formación de la sociedad; hemos hecho historia.

Primera mujer en dirigir una huelga obrera en Colombia.

“No tenemos ahorros para sostener esta huelga, solo tenemos nuestro carácter, nuestro orgullo, nuestra voluntad, y nuestra energía”: Betsabé Espinosa

Betsabé Espinosa, fue una valiente y osada mujer que en 1920 con 24 años de edad, dirigió la primera huelga obrera de mujeres en Colombia que paralizó totalmente la fábrica de tejidos de Bello-Antioquia por más de veinticinco días. Desafió una sociedad conservadora y  clerical que consideraba que la mujer no debía salir del hogar.  

“Hija natural” de la señora Celsa Espinal, de quien toma su apellido, el cual erróneamente se ha difundido como Espinosa1  Fue bautizada en la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Bello en 1896. Dedicada por completo al cuidado de su madre, no tuvo hermanos, tampoco se casó, ni dejo descendientes.

Entre 1890 y 1930 se inicia la expansión del trabajo femenino en varias regiones de Colombia, de manera especial en Antioquia, donde fueron empleadas como maestras rurales y urbanas, telefonistas, telegrafistas, oficinistas, secretarias, mecanógrafas, o empleadas en el comercio, oficinas y bancos de Medellín y municipios vecinos. En tanto las campesinas y campesinos se empleaban en trilladoras de café, fabricas de cigarrillos y textileras; solo para mujeres solteras, porque la conservadora sociedad de la época consideraba que la mujer casada y con hijos abandonaba su sagrada responsabilidad de ama de casa si salían a trabajar.

La fabrica de tejidos de Bello empleaba niños, niñas y mujeres en sus telares, muchas de ellas con edades entre 13 y 15 años, quienes eran obligadas a permanecer solteras, en un estado casi clerical (para 1920 el 73% de la fuerza obrera en el Valle de Aburrá la conformaban mujeres, solteras en el 85% de los casos2), cuyas jornadas de trabajo eran de 12 horas, los capataces las acosaban y abusaban sexualmente; además para mantener la “uniformidad” las obligaban a trabajar descalzas.

Entre 1919 y 1920 hubo en Colombia 33 paros de trabajadores buscando mejorar sus condiciones laborales. Los más recordados son los paros de los artesanos de Bogotá, de los mineros de Segovia, de los ferroviarios del Magdalena, y los paros de los sastres y zapateros de Medellín, de Caldas, de Manizales y Bucaramanga. Todos protagonizados por hombres.

Pero el 12 de febrero de 1920 se realiza la primera huelga organizada por mujeres; es la protesta ante la desesperación, el maltrato y explotación. En esa circunstancia se hace visible una valiente y decidida mujer con don de mando y recio carácter que a sus 24 años se destacó entre sus compañeras como oradora nata, y organizadora de las trabajadoras de la fábrica: Betsabé Espinosa.

Betsabé junto con Matilde Montoya, Teresa Piedrahita, Carmen Agudelo, Teresa Tamayo y Adelina González tomaron la vocería de las 400 mujeres y 110 hombres empleados de la fábrica; formaron comités contra la represión policial y se ubicaron en la puerta de entrada para convencer e invitar para que otros empleados participaran de la protesta. Fueron apoyadas por todas las mujeres, siendo los hombres quienes inicialmente entraron a laborar y fueron recibidos con burlas y mofas por parte de las féminas. Esta huelga se prolongó por espacio de 21 días. A los pocos minutos de iniciada la huelga se hicieron presentes en la fábrica, el cura párroco y los capataces, para convencerlas de claudicar. Al día siguiente, el alcalde de Bello y las autoridades eclesiásticas de Medellín.

Al tercer día Betsabé encabezó una comitiva que se movilizó a Medellín con el pliego petitorio, que contenía las siguientes exigencias: en primer lugar aumento salarial, ya que ellas devengaban entre $0.40 y $1.00  en la semana; mientras los hombres, por hacer el mismo oficio, ganaban entre $1.00 y $2.70. El trabajo de la mujer era considerado como complementario y por eso la disparidad.

También pedían desmontar el sistema de multas que debían pagar por llegar tarde, distraerse en el  trabajo, enfermarse, entre otras que consideraran los capataces, cuando no accedían a sus proposiciones sexuales. Por eso exigían el cese del acoso. Además reducir la jornada de trabajo, permitirles usar alpargatas (calzado); disminuir la fuerte vigilancia sobre ellas, las requisas y el trato arbitrario.

Por iniciativa de los periódicos El Espectador y El Correo Liberal, se conformó en Medellín un Comité de Socorro para recoger víveres y dinero para las huelguistas, y los estudiantes de medicina de la Universidad de Antioquia hicieron su propia colecta. La fábrica de tejidos de Medellín se ofreció a sostenerlas para que no cedieran, durante dos meses de ser necesario3. Lograron movilizar 3.000 personas en apoyo.

El 4 de marzo finalizó la huelga, las obreras consiguieron un aumento salarial del 40%, reducción de la jornada laboral, mejores condiciones de higiene, el despido de los supervisores y administradores enemigos de las trabajadoras y la regulación del sistema de multas.

Antes y después de la huelga fue muy poco lo que se conoció de la vida de Betsabé. Se cree que salió de la fábrica de Bello y fue a trabajar a Medellín, donde vivió en una casa aledaña al cementerio San Lorenzo (hoy Niquitao), en compañía de una amiga llamada Paulina González muy cerca de la casa de María Cano. Su muerte fue a causa de una descarga eléctrica provocada por un cable de energía que tumbó una tormenta en la calle frente a su casa, y ella decidió arreglar el problema con sus manos, levantó el cable (primaria) y cayó electrocutada. Llegó con vida al hospital pero no pudieron salvarla. Eso fue el 16 de noviembre de 1932, a la edad de 36 años.

Su lucha sirvió de ejemplo para la organización de obreras Telefonistas en Bogotá y Medellín, así como para estimular el apoyo de los sectores más progresistas de la época a las huelgas obreras y luchas sociales. Las mujeres se han alzado contra la guerra, por la paz, en defensa de los alimentos, del agua, de la sanidad, del afecto, del amor, del trabajo, de la educación, de la resistencia a la opresión; reivindicando el ser tratadas como humanas con dignidad y con derechos. ejemplo de ello, la huelga que inmortalizó a Betsabé Espinosa.

1. La vida de las antioqueñas, 1890-1940 Londoño Vega, Patricia
2.http://www.ddhh-colombia.org/html/noticias%20sindicales/90a%F1oshuelga11032010.pdf
3.http://www.ddhh-colombia.org/html/noticias%20sindicales/90a%F1oshuelga11032010.pdf
4.http://anarquismoencolombia.blogspot.com/2012/10/cronica-de-los-dias-en-que-400-obreras.html

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A propósito de la Columnista

Mireya Andrade

Mireya Andrade

Guerrillera del Bloque Alfonso Cano, integrante de la delegación de Paz de las FARC-EP de Octubre 2014 a Agosto 2015.