Mujeres que hacen historia

Mujeres,féminas, guerreras, políticas, científicas, intelectuales, escritoras, pintoras, campesinas, obreras, amas de casa, trabajadoras independientes, empleadas, rebuscadoras; de todos los colores, indígenas, negras, blancas y la gran mayoría mezclas históricamente mezcladas; todas luchadoras, andariegas,… Desde el origen de la humanidad hay mujeres, la mitad de ella, y junto a la otra mitad, en el desarrollo y formación de la sociedad; hemos hecho historia.

La Francia de comienzos del siglo XX vio nacer a Simone de Beauvoir, una mujer para nada común. Ni su cuna burguesa, ni el catolicismo de su familia consiguió apresar su fuerza trasgresora. Fue educada como pocas mujeres en su país natal. Creció entre la disciplina férrea de los colegios católicos, la buena literatura, los teatros, la música. Tuvo acceso a la Universidad, estudió Filosofía. Hasta 1943 ejerció como profesora.

Mantuvo una relación, para muchos envidiable o al menos llamativa, con el también filósofo francés Jean Paul Sartre. Decidió no tener hijos para poderse dedicar plenamente a la lectura y a la escritura. Cada tarde se sentó en un café acompañada de Sartre y un grupo de intelectuales allegados.

Dijo nunca haber sentido ninguna limitante en la vida por el hecho de ser mujer. Sin embargo, su placentera vida no impidió que se convirtiera en una de las mujeres más importantes de su siglo, y no precisamente por seguir los paradigmas de su clase y de su época. Simone de Beauvoir se declaró atea ante su familia, pues aseguraba que la religión era un instrumento de subyugación del ser humano.

Incursionó en varios géneros literarios, siempre dejando la marca de su existencialismo, desarrollando temas escandalosos para la época, generando polémica. Junto a Sartre y otros pensadores fundó la revista “Tiempos Modernos”, que sería en poco tiempo un referente cultural y político de toda Francia.

Contrario a lo que se ha especulado, su relación con Sartre no fue para nada de sumisión, en cambio, significó un ejemplo de camaradería y trabajo en equipo, en el espacio personal y en el profesional.

Escapando un poco de sus escritos autobiográficos, se aventuró a teorizar sobre la situación de la mujer. En 1949, el famoso ensayo “El segundo sexo”, marcaría el inicio de una militancia feminista más sólida y la salida a la luz pública de una realidad conocida por más de la mitad de la población mundial, pero escondida por el poder.

Simone de Beauvoir hablaba del sexo, de la masturbación, del aborto, de la libertad de la mujer, del amor. Dejó en claro además, que la diferencia de clases condicionaba el nivel de explotación de la mujer. Al inicio consiguió rechazo, luego su trabajo resultó una herramienta de lucha.

Para concretar aun más sus ideas, fundó con un grupo de feministas la Liga de los Derechos de la Mujer. Pero a madame de Beauvoir no solo le preocupaban los temas relacionados con la mujer. Desde el planteamiento sartreano del “intelectual comprometido”, visitó a la Cuba revolucionaria, incluso, en compañía de su inseparable amor, se reunió con el Che Guevara y compartió con Fidel Castro.

En 1964, denunció desde Europa el injusto bombardeo del ejército colombiano a Marquetalia, y se solidarizó con los campesinos, sin sospechar entonces que ese hecho daría inicio a las FARC-EP. Se opuso fuertemente a la ocupación francesa en Argelia, y se conoce de su cercanía con el Partido Comunista Francés.

Sí, esta peculiar dama rompió con los códigos morales de “lo políticamente correcto”, para convertirse en una figura de acción en muchos ámbitos. Su legado es inspiración de posteriores generaciones de mujeres que han podido ver en ella, la muestra de que no importa dónde se nace, sino dónde se lucha.

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A propósito de la Columnista

Violeta Narváez

Violeta Narváez

guerrillera de las FARC-EP.