Mujeres que hacen historia

Mujeres,féminas, guerreras, políticas, científicas, intelectuales, escritoras, pintoras, campesinas, obreras, amas de casa, trabajadoras independientes, empleadas, rebuscadoras; de todos los colores, indígenas, negras, blancas y la gran mayoría mezclas históricamente mezcladas; todas luchadoras, andariegas,… Desde el origen de la humanidad hay mujeres, la mitad de ella, y junto a la otra mitad, en el desarrollo y formación de la sociedad; hemos hecho historia.

Rosa Luxemburgo fue una de las más prominentes revolucionarias socialistas, destacada en los campos de la política y la economía, y precursora de la Internacional Comunista y del movimiento marxista alemán.

Vida:

Nació en 1871 en Zamosc (población polaca que en esos momentos hacia parte del Imperio Ruso) en una familia de origen judío. Se trasladó prontamente a Varsovia donde inició sus estudios. En 1886 se vincula a círculos estudiantiles socialistas. Debido a la represión de la policía política, se trasladó a Suiza en 1889 al concluir sus estudios secundarios.

En Suiza fue partícipe de la unificación de los revolucionarios polacos exiliados y se vinculó al estudio sistemático del marxismo en momentos en los que el país helvético era el punto de encuentro de la intelectualidad revolucionaria europea.

En 1898 se trasladó a Alemania donde adquiere la nacionalidad y empezó a militar en el ala radical del Partido Socialdemócrata. Allí profundizó sus estudios de economía política, convirtiéndose en la más destacada polemista de su partido, participando de las agudas controversias del campo marxista de la época. Esto supuso derribar una gran cantidad de barreras imperantes dentro del mismo campo revolucionario, opuestas a la participación activa y deliberante de las mujeres. Rosa y otras marxistas de la talla de Clara Zetkin y Alexandra Kollontai, resultaron ser verdaderas pioneras para la participación femenina masiva en la izquierda transformadora.

Al inicio de la I Guerra Mundial (1914), Rosa lideró junto con Karl Liebknecht la fracción consecuente del Partido Socialdemócrata, oponiéndose a la guerra interimperialista y a la política parlamentarista de dicha formación, degenerada por el revisionismo de Kautsky y Bernstein. El 4 de agosto de 1914, cuando la bancada parlamentaria socialdemócrata dio su apoyo a la entrada de Alemania en la guerra, la escisión de la fracción consecuente e internacionalista se precipitó.

Rosa fue fundadora de la Liga Espartaquista, el grupo marxista revolucionario que rompió con la socialdemocracia en el que también destacaban el mencionado Liebknecht, Clara Zetkin y Franz Mehring. La Liga sería el núcleo fundacional del Partido Socialdemócrata Independiente en 1917, y del Partido Comunista de Alemania –KPD-, en 1919.

La actividad internacionalista de Luxemburgo en aquellos años fue determinante en los primeros pasos de la naciente Internacional Comunista, conformada por los partidos opuestos al revisionismo de la socialdemocracia y proclives a la reciente Revolución Rusa. Desde el inicio de la Guerra participó de la publicación colectiva “Die Internationale” que sirvió de tribuna a los grupos revolucionarios (incluyendo a los bolcheviques rusos) que luego conformarían la Internacional Comunista.

La oleada revolucionaria que sacudió a Alemania durante todo el periodo de la Guerra fue firmemente apoyada por Rosa Luxemburgo, en momentos en los que el rechazo popular al militarismo y la influencia de la Revolución Rusa movilizaron al proletariado alemán. Fue activista, organizadora y propagandista de las huelgas y combates callejeros que sacudieron toda la geografía alemana y que llevaron incluso a la conformación de consejos populares de gobierno.

Por ello fue blanco de una aguda persecución por parte del gobierno socialdemócrata, siendo encarcelada desde 1916. Su obra revolucionaria continuó en prisión, desde donde publicó artículos teóricos y agitacionales hasta su liberación en 1918. Una vez en libertad, participó de los debates fundacionales del KPD (1 de enero de 1919) y del levantamiento obrero que le sucedió. Ella y Liebknecht, principales figuras públicas del naciente comunismo alemán, fueron detenidos y ejecutados en Berlín el 15 de enero por integrantes de la policía del gobierno del socialdemócrata Frederich Ebert.

Obra:

La obra de Rosa Luxemburgo resulta extensa si se tiene en cuenta la rapidez con la que vivió y la multiplicidad de compromisos con la práctica revolucionaria que marcaron su existencia. Fue destacada su capacidad para polemizar abiertamente y someter la realidad a las armas de la crítica, siendo siempre consecuente su pensar con su práctica vital. Destacamos varios de los debates que nos legó:

“Reforma y revolución” (1900):

Se trata de un libro fundamental para la formación ideológica revolucionaria. Surgió al calor del debate de la socialdemocracia alemana en momentos en que eran hegemónicas las ideas revisionistas de Karl Kautsky y Eduard Bernstein, que abogaban por el parlamentarismo y la transición pacífica al socialismo. Luxemburgo sometió a un agudo examen marxista las prácticas políticas del Partido Socialdemócrata de Alemania, logrando demostrar la incompatibilidad de la praxis revolucionaria con el reformismo. Este texto se convierte en una crítica demoledora del acomodamiento de movimientos de izquierda y sindicatos con el “normal funcionamiento” del sistema capitalista y sus formas capitalistas, además que constituye un llamamiento contundente al trabajo teórico revolucionario.

“Huelga de masas, partido y sindicatos” (1906):

Se trata de un texto fundamental dentro de la obra luxemburguista. Es un ensayo político que busca, a partir del balance de la frustrada insurrección obrera rusa de 1905, recoger experiencias para la táctica y estrategia del movimiento revolucionario alemán. En él, Rosa Luxemburgo se hace partícipe del clásico debate sobre los métodos de la conquista del poder político: huelga general (postura de los anarquistas) versus huelga política de masas (la postura de los marxistas revolucionarios).

A partir de allí, la autora se centra en la discusión sobre la relación entre el partido obrero revolucionario y los sindicatos de clase en el marco de la lucha contra el capital. Sus conclusiones, novedosas y originales, no corresponden con el planteamiento clásico leninista del partido de vanguardia y sus “correas de transmisión” en sindicatos y organizaciones de masas. Por el contrario, Luxemburgo propugna por relaciones no verticales ni vanguardistas dentro del campo revolucionario.

“Huelga de masas, partido y sindicatos” contiene, además, una crítica demoledora a la burocracia sindical y al modelo de “institucionalización” del movimiento obrero por la vía del creciente funcionariado que alejó a la dirección de las bases trabajadoras.

“La acumulación del capital” (1913):

Se trata de la principal obra económica de Rosa Luxemburgo y una de las más polémicas. Fue fruto de sus años de intenso trabajo académico y de la compleja discusión del marxismo de principios del siglo XX. Esta obra avivó el debate entre la intelectualidad marxista de la época.

En “La acumulación del capital” planteó Rosa una crítica a los economistas clásicos y, al tiempo, una revisión a los modelos de reproducción simple y ampliada del capital social desarrollados por Carlos Marx en su obra cumbre, “El Capital”.

La tesis fundamental de Luxemburgo busca demostrar la imposibilidad de un mejoramiento creciente de las condiciones de la clase obrera bajo el capitalismo a partir de la pretendida imposibilidad de una efectiva reproducción ampliada del capital (contradiciendo el planteamiento clásico de Marx). Para la revolucionaria, resulta imposible que el capitalismo pueda alcanzar escenarios de reproducción ampliada previstos por Marx sin la existencia de una periferia no-capitalista que cree demanda. Por tanto, el sistema capitalista estaría ante un estado casi permanente de sobreproducción que haría inminente la crisis económica y la revolución socialista.

“El Folleto Junius” (1915):

Desde la clandestinidad, Rosa escribió bajo el seudónimo de Junius una extensa radiografía de la socialdemocracia alemana. Dicho documento, distribuido por medios secretos, constituyó el manifiesto fundador de la Liga Espartaquista y del movimiento comunista alemán. En su aparte final, además, proponía una serie de tesis sobre la reorganización del movimiento comunista internacional, tesis que sirvieron de base para la discusión fundacional de la Internacional Comunista. Se trata de un documento histórico de altísimo valor para el desarrollo del movimiento revolucionario mundial.

“La Revolución Rusa” (1918):

Se trata, sin lugar a dudas, del más polémico ensayo escrito por Luxemburgo. Fue escrito en la cárcel, en donde su autora tenía limitado acceso a información de primera mano sobre la Revolución Rusa, a la que defendía sin dejar de criticar. Temiendo que un material de este tipo constituyera un arma para los enemigos del naciente país de los soviets, Rosa lo entregó al dirigente comunista Paul Levi con el compromiso de que fuera un material interno en el Partido Comunista de Alemania y que no se hiciera público. Levi sería expulsado del Partido en 1922, uniéndose a la socialdemocracia y publicando el texto íntegro de “La Revolución Rusa”.

El texto se desarrolla a partir de la defensa de la política revolucionaria bolchevique en contraposición de los mencheviques reformistas. La Revolución Rusa constituía para la autora un fenómeno histórico sin precedentes que abría la puerta para una marejada de revoluciones obreras en Europa. Era, además, la demostración práctica de la validez del marxismo y de la lucha de clases como motor de la historia.

Las principales críticas de Rosa Luxemburgo a la Rusia en Revolución y Guerra Civil corresponden principalmente a tres aspectos: (1) la política de autodeterminación de los pueblos y la cuestión de las nacionalidades, aspectos que en su opinión fueron abordados por Lenin de manera pequeñoburguesa; (2) la postura del partido bolchevique de disolución de la Asamblea Constituyente y su reemplazo por los Soviets en ascenso, medida no compartida por la autora que defendía las instituciones representativas (como la citada Asamblea) como escenarios democráticos; y (3) el rechazo al burocratismo de la construcción del andamiaje estatal del nuevo orden socialista: Luxemburgo denuncia esquematismo, falta de control y una naciente corrupción en las formas como los bolcheviques construyen la dictadura del proletariado. En contraposición defiende el control público, la fiscalización popular y los órganos democráticos de representación, así en estos no logren, los revolucionarios, la plena hegemonía.

Bibliografía sobre Rosa Luxemburgo:
* Obras en Marxists.org: https://www.marxists.org/espanol/luxem/
* “La acumulación del capital”: http://grupgerminal.org/?q=system/files/LA+ACUMULACI%C3%93N+DEL+CAPITAL.pdf
* Néstor Kohan, “Rosa Luxemburgo, la flor más roja del socialismo”: http://www.rebelion.org/docs/17281.pdf
* Artículo de Clara Zetkin, compañera de lucha de Rosa, escrito días después de su asesinato en 1919: https://www.marxists.org/espanol/zetkin/1919/sep/01.ht

Share