Mujeres que hacen historia

Mujeres,féminas, guerreras, políticas, científicas, intelectuales, escritoras, pintoras, campesinas, obreras, amas de casa, trabajadoras independientes, empleadas, rebuscadoras; de todos los colores, indígenas, negras, blancas y la gran mayoría mezclas históricamente mezcladas; todas luchadoras, andariegas,… Desde el origen de la humanidad hay mujeres, la mitad de ella, y junto a la otra mitad, en el desarrollo y formación de la sociedad; hemos hecho historia.

Chuquisaca, 12 de julio de 1780 - Jujuy, 25 de mayo de 1862, patriota y heroína de la independencia del Alto Perú (actual Bolivia).

Tras el estallido de la revolución independentista, el 25 de mayo de 1809, Juana Azurduy y su marido Manuel Ascencio Padilla, se unieron a los ejércitos populares, creados tras la destitución del virrey; convirtiéndose desde entonces en una luchadora revolucionaria por la emancipación de los indígenas, esclavos y población americana, en el Alto Perú.

Tuvo dos hijos varones y tres hembras. Durante el primer año de lucha, Juana se vio obligada a abandonarlos para entrar en combate en numerosas ocasiones contra el ejército español. Las propiedades del matrimonio, junto con las cosechas y sus ganados, fueron confiscadas, los que nunca lograron recuperar.

Juana fue apresada y luego rescatada por su esposo; así mismo tras varias semanas de lucha, los realistas secuestraron a los cuatro hijos de los Padilla Azurduy y mataron a los dos varones. A continuación usaron a las niñas como señuelo para atrapar a sus padres. La respuesta de los luchadores, seguidos por algunos soldados, fue atacar furiosa y ciegamente a sus enemigos, consiguiendo rescatar a las niñas, pese a que estas murieron días más tarde.

Juana y su marido vivieron momentos muy difíciles, además de la perdida de sus cuatro hijos (as),  quedó viuda tras la muerte de su esposo en la batalla de Villar (14 de septiembre de 1816), en donde combatieron juntos. El cuerpo de su marido fue colgado por los realistas en el pueblo de La Laguna, mientras Juana de manera desesperada trataba de proteger su vida y la de la criatura que se gestaba en su vientre: sola, embarazada por quinta vez y perseguida por el ejército realista que controlaba el territorio.

Tras dar a luz a una niña, se unió a la guerrilla de Martín Miguel Gümes, que operaba en el norte del Alto Perú. Por su destacada participación en  batallas por la independencia, obtuvo el grado de teniente coronela de las milicias, otorgado por el gobierno de Buenos Aires, en agosto de 1816.

No obstante a la proclamación de la independencia de Bolivia en 1825, Juana no pudo logar que el gobierno de la nueva nación lograra la devolución de sus bienes para poder regresar a su ciudad natal.

Ese mismo año, el libertador general Simón Bolívar, luego de visitarla y de constatar la condición miserable en que vivía, avergonzado la ascendió al grado de coronela y le otorgó una pensión pero  le fue quitada en 1857  bajo el gobierno de José María Linares. Murió el 25 de mayo de 1862 en la provincia argentina de Jujuy a los ochenta y dos años de edad, en la más completa miseria, enterrada en una fosa común.

Sus restos fueron exhumados cien años después y depositados en un mausoleo que se construyó en su homenaje en la ciudad de Sucre; con lo que  se inicia el reconocimiento al valor y a los servicios prestados al país y a la América toda.

Juana Azurduy  fue la primera mujer boliviana ascendida al máximo grado militar en la categoría de oficiales. El 6 de agosto de 2011, la Asamblea Plurinacional en la Casa de la Libertad, Sucre, le otorgó el grado póstumo de “Mariscala del Estado Plurinacional de Bolivia”, como un reconocimiento de gratitud por su heroica participación en la lucha de la independencia en la guerra contra el imperio español.

Periodo en el cual esta luchadora mujer aportó su mayor y más doloroso sacrificio: sus hijos y su marido, en quienes cosechó el fruto más importante de su amor, ¡la libertad!

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