Mujeres que hacen historia

Mujeres,féminas, guerreras, políticas, científicas, intelectuales, escritoras, pintoras, campesinas, obreras, amas de casa, trabajadoras independientes, empleadas, rebuscadoras; de todos los colores, indígenas, negras, blancas y la gran mayoría mezclas históricamente mezcladas; todas luchadoras, andariegas,… Desde el origen de la humanidad hay mujeres, la mitad de ella, y junto a la otra mitad, en el desarrollo y formación de la sociedad; hemos hecho historia.

Mujeres hacen historias

Aleksandra Kolontái

La mujer más destacada en la revolución de octubre, hija de un general del ejército zarista, por su posición económica y social pudo tener una educación superior, que en esa época y sobretodo para las mujeres no era posible. Mujer políglota: hablaba 8 idiomas, inició su actividad revolucionaria desde muy joven, muchas veces en la clandestinidad y en el exilio, militó en un grupo que se llamaba Bloque de Octubre.

La música de Nina Simone

1943: 10 años de edad. Su primer concierto. Llevaba seis años tocando el piano. Fue el primer éxito musical de su vida y el primer choque con el racismo: mientras tocaba, sus padres fueron obligados a salir de la primera fila y a situarse en el fondo de la sala, para dar espacio a los espectadores blancos.

Rita Levi Montalcini

"Decidí no casarme cuando era adolescente.

Nunca habría obedecido a un hombre, como mi madre a mi padre"

Rita Levi Montalcini

Esther Díaz Llanillo, una mujer para no olvidar

 La narradora, bibliotecóloga y ensayista cubana Esther Díaz Llanillo, nació en La Habana el 2 de diciembre de 1934.

Anónimo

Esther Díaz Llanillo

Aquella mañana se levantó temprano y, sin calzarse, casi dormido, avanzó hacia la cocina hambriento

CARTA A UNA FARIANA

Cali, octubre 29 de 2016 

Querida mujer,

Recibe un abrazo cálido y amoroso. Me llamo Sofía, nací en Popayán y vivo en Cali hace muchos años. Tengo 57 años, soy profesora y vivo con mis gatos, y mis hijas, no tuve hijos biológicos, pero ellas llegaron un día y puedo decir que son hijas del corazón. Mi compañero de vida, un día se fue porque se enamoró de una mujer más fresca.

No puedo ir hoy a conocerte, por eso te envío esta carta para decirte algunas cosas que quiero que sepas. En primer lugar, darte la bienvenida a esta nueva etapa de la vida que todavía no termina de brotar, pero por la que estamos trabajando todos los días con todas nuestras energías.

A pesar de no haberte visto antes, sé que te conozco y que somos hermanas, hermanas de la mejor manera que pueda ser, porque compartimos los sueños y las esperanzas de vivir en un mundo mejor, en un país mejor, en una sociedad mejor.

Desde niña he tenido ese sueño, el sueño de la justicia social y la democracia real. El sueño de la paz. El sueño de una vida donde las mujeres podamos gozar de nuestra dignidad y de nuestra libertad. Desde niña he vivido para eso. Igual que tú, he enfrentado muchas tormentas, muchas noches oscuras, muchas traiciones y desengaños, pero en ningún momento mis anhelos de cumplir esos sueños se han visto disminuidos.

Tú has estado en el lugar que te tocó, yo en el mío, en el que a mí me tocó. Muchas veces quise irme al monte, pero no fue posible. Ahora, he entendido que no siempre podemos decidir donde estar, por eso no juzgo, ni condeno lo que has vivido. Sé que tampoco juzgaras mi vida.

Lo maravilloso es que ahora tenemos la oportunidad de continuar caminando juntas por la realización de nuestros sueños. Yo estoy aquí para recibirte, para luchar hasta el fin para que regreses. Puedes estar segura que muchos colombianos y muchas colombianas estamos felices de que regreses, porque nos has hecho mucha falta, porque te necesitamos, porque no podemos estar más separadas por esta guerra de tantos años.

Estoy ansiosa de que me enseñes tantas cosas, de que me cuentes tu vida, tus tristezas y tus alegrías, de contarte las mías, de encontrar juntas una senda para ser felices, para sanar tantas heridas que la guerra y el desamor nos han dejado. Estoy ansiosa de dejar esta historia atrás, y empezar a vivir otra historia donde las colombianas y los colombianos podamos entender que somos hermanos y hermanas, ciudadanas y ciudadanos de un mismo territorio. Eso nos permitirá luchar contra todas esas fuerzas tenebrosas que nos odian y han pretendido quitarnos nuestro derecho a existir y a gozar de nuestros derechos como mujeres y como miembros de esta realidad que se llama Colombia.

Te abrazo, te espero, te protejo y desde hoy enciendo una vela en el hogar que estará prendida hasta que regreses.


Haydée Santamaría Cuadrado

Un revolucionario tiene que tener condición humana...

Yeyé nació el 30 de diciembre de 1923 en el Central azucarero “Constancia” (que es hoy el “Abel Santamaría”), ubicado en Encrucijada, Las Villas, provincia del centro de Cuba. Sus padres eran españoles que habían llegado a la Isla de pequeños, se casaron y tuvieron cinco hijos: dos varones y tres hembras, Haydée era la mayor. Allí asistió a una escuelita rural propia de la zona, y luego de terminar estudios primarios ingresó a la Escuela de Enfermeras, pero no terminó su formación.

A propósito de 71 años del Día de la Victoria, dignidad de María Teresa Asplund.

Escribo esta nota a propósito de una imagen que le dio la vuelta al mundo y que retumba en  mi mente con inusitada fuerza. En la foto, tres hombres blancos, perfectamente uniformados, mismo corte de cabello, con iguales e impecables camisas blancas y sus cuidadosamente anudadas corbatas negras, con similares miradas de odio al horizonte.


Al fondo un policía, de igual apariencia, aunque con distinto uniforme, del que no se entiende su rol específico y deja la duda de si los controla o los protege. Y frente a ellos, pero en sentido contrario, mirando hacia la izquierda, una mujer delgada, de menor estatura, con un gran bolso que luce algo desordenado, típico de aquellas mujeres que cumplen varios roles, las de trabajadoras, madres, activistas..., y que por lo general andan en su afán con sus objetos a cuestas. Su mirada un tanto hacia arriba, desafía los rostros de los tres hombres que pretenden no observarla. Allí está ella, mujer negra, con su puño en alto, anunciando que este mundo aún tiene memoria y dignidad, allí está nuestra heroína anónima,  María-Teresa "Tess" Asplund.

La historia de mujeres rebeldes y humildes

Conocí a Andrea por esas casualidades de la guerra que todos los días se nos dan, acababa de salir de un desembarco desproporcionado en contra de una escuadra de misión especial de la cual ella era responsable y responsable en las FARC-EP significa Comandante. Andrea es una Comandante perteneciente al Bloque Sur.

Una voz del siglo XIV

Sirvientes apresurados por todo palacio llevando y trayendo ropas, comidas, bebidas, notas tal vez. Damas de compañía con muchachas nobles paseando por maravillosos jardines luciendo vestidos cargados de capas y capas de telas finas y encajes, que juegan a la perfección con un exceso de joyas y peinados estrambóticos. Entran y salen a caballo soldados, mensajeros, condes, varones, altos señores que vienen a reunirse en el consejo de nobles de Carlos V: Francia necesita renovaciones en política comercial, el campesinado no está contento y el ambiente se tensa con la actual regencia.

Intentos de escarmiento en tiempos de Franco

La lucha feminista española obtuvo importantes conquistas durante la II República, proclamada el 14 de abril de 1931. La nueva constitución incluía el matrimonio civil con igualdad de derechos y el divorcio. Las mujeres adquirían la ciudadanía plena, la posibilidad de ocupar cargos públicos y desarrollar oficios considerados impropios para el “sexo débil”. Podían estudiar en igualdad de condiciones que los hombres; tenían la patria potestad sobre los hijos en caso de viudez y protección estatal a la maternidad. Poco tiempo después sería conquistado el sufragio femenino.