“Contaba Luis Cardoza y Aragón que poco antes de la invasión yanqui a Guatemala (junio de 1954), junto con otros compatriotas y el embajador en México, Roberto Alvarado Fuentes, se entrevistó con el general Lázaro Cárdenas en Uruapan con el fin de pedirle apoyo directo a su país.

El señor Cárdenas me hizo dos preguntas sabias, dijo el poeta. La primera: “¿Está su presidente Arbenz decidido a luchar? Y contesté: ‘Sí, señor general. Si esa no fuera mi convicción yo no estaría con usted’”.

La segunda: “¿Tiene el señor presidente Arbenz el apoyo de su pueblo? Y le respondí de igual manera: ‘Si no tuviera la convicción de que el coronel Arbenz, nuestro presidente democrático, no tuviera ese apoyo popular, yo no estaría con usted, señor general’”. Cárdenas cumplió. Un par de meses después, en agosto, ambos volvieron a encontrarse en un banquete con motivo del 70 natalicio del escritor Rómulo Gallegos. El poeta escribió: “Ahí el general Cárdenas me dio un abrazo (yo estaba muy avergonzado, muy apenado), y me dice: ‘Nos fallaron’”.

José Steinsleger

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