Un año más. Hoy 12 de junio, la OIT muestras sus estimados; “Las Estimaciones mundiales de la OIT sobre el trabajo infantil, publicadas en septiembre de 2013, revelan que el número de niños en situación de trabajo infantil ha disminuido en un tercio desde el año 2000, pasando de 246 a 168 millones”.

El propósito de este día, como todos los días escogidos por la ONU se determinan para “dar a conocer el alcance del problema y promover iniciativas para resolverlo,” para lo cual cuentan con la participación de los diversos gobiernos que suscriben las normas de Naciones Unidas, e incluyen, además a las empresas, los sindicatos y la sociedad civil.

Desde las FARC-EP planteamos la abolición del trabajo infantil como una obligación de los Estados y los diferentes gobiernos.

Las niñas, los niños y adolescentes tienen derecho a jugar, estudiar, recrearse y formarse en estas etapas de la vida. La seria violación de los derechos infantiles no debe mirarse como una simple cuestión humanitaria y menos como una cuestión de piedad religiosa.

¡No!, la infancia no debe trabajar, pero para ello, se necesita como lo dice la misma OIT, una gran inversión social. Y la seguridad en bienestar social para los adultos de su círculo familiar y evitar así el trabajo de los menores para lograr su subsistencia y apoyar a los demás integrantes del hogar al que pertenecen. Lo demás es repartir lo que sobra.

Y en el caso colombiano, uno de los objetivos de la lucha de las FARC-EP es que la riqueza del país en recursos naturales y humanos se distribuya para todos y todas. Colombia no es un país pobre, al contrario poseemos mucha riqueza; petróleo, níquel, coltán, esmeraldas, oro, plata, carbón, todos los pisos térmicos en sus tres cordilleras, llanos y llanuras, y un gran potencial hídrico con dos mares y varios ríos. Pero tenemos también, una clase gobernante insensible que se apodera de todo y deja a las mayoría, entre esos a  los niños, niñas y adolescentes en la pobreza, los induce a tener que vender su fuerza de trabajo por migajas para poder vivir.

Por eso nuestra propuesta de Paz, estamos convencidos y esperanzados en ella, pero con justicia social, dignidad, soberanía y democracia plena.

 

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