Cuentos, Crónicas y poesía

Los campesinos cuentan historias de brujas, es parte de su cultura, a tal punto que a diferencia de la época del oscurantismo, los hace sentir orgullosos de tener sus propias brujas. Este es el caso de Aurorita, oriunda de la comunidad del Cañón de Las Hermosas, sur del Tolima.

Aurorita es una bruja de brujerías tan particulares como su figura: delgada y alta como una vara, su nariz larga y aguileña, ojos y boca pequeña, de tez morena y cabello  corto; bastante anciana, dicharachera y conversadora de cuanto ocurre en su comunidad, en la región y en el país.

Conocedora de los secretos de las plantas medicinales que cultiva con esmero en su huerta, en donde se cuentan desde la yerbabuena para controlar los parásitos de los niños y los cólicos estomacales, el lengüebaco para hacer llegar la menstruación a las mujeres cuando se les retrasa,  o para suspenderla ante la abundancia, hasta la marihuana para el reumatismo y las jaquecas, entre muchas otras, usadas para curar los males del cuerpo y del alma.

Es partera, pero especialmente es el “coco”* para niñas y niños malcriados, groseros con sus padres y docentes, “pues si se portan mal, Aurorita los va a perder en cualquier momento”, amenazan los mayores.

Quienes más necesitan de la existencia de Aurorita, son los maridos perniciosos que les gusta el trago y conseguir diversión fuera de sus casas. Para justificar sus tardanzas, lo dicen tan convencidos al punto que las mujeres les creen a juro, según ellos, de regreso a sus casas, fueron perdidos o extraviados, por acción de los juegos de Aurorita.

Así lo justificaba don Roberto** que cada fin de semana llegaba a su casa al amanecer y con poco mercado, la bruja lo perdía incluyendo sus compras; lo mismo explicaba Oscar el Mocho,  Pacho Cabezón, y una lista amplia que con distintos acentos, muecas y piruetas narran los hechos.  Lo  primero que ella hace es silbar o chiflar, esa es la señal de que la bruja está actuando, renglón seguido se les apagan o dañan sus linternas. Una noche de luna radiante se convierte de repente en noche oscura como el ébano, se tapan los caminos, las bestias asustadas terminan echadas con sus cargas en cualquier barranco junto a los maridos peniciosos.

La bruja deja escuchar sus carcajadas, se ríe de sus vecinos borrachos, parranderos y mujeriegos, total, al día siguiente los campesinos tienen sus mejores excusas para llegar tarde o llevar  poca comida a sus casas, Aurorita los perdió. El Cabezón que es el más dicharachero, aseguró que en una oportunidad había golpeado muy fuerte a Aurorita con un trozo de palo y que el animal en que estaba convertida había salido arrastrándose; en todo caso, la anciana estuvo una semana sin levantarse, y durante varios días anduvo arrastrando la pierna izquierda y el brazo izquierdo amarrado y sostenido con un trapo que colgaba desde su cuello, según ella, se había caído y lastimado.

Lo cierto es que cuando los perjudicados se encuentran perdidos y ante la impertinente carcajada de la bruja, ellos se defienden lanzando terrones de tierra, trozos de palos o piedras para ahuyentar la risa burlona de Aurorita, así que lo más posible es que la hayan alcanzado a golpear en algún momento de esos.

De los juegos de Aurorita no se salvan ni los guerrilleros. En una ocasión  Alexis y Johnny del Frente 21 de las FARC-EP, llegaron muy tarde al campamento, golpeados y con raspaduras; en efecto no olían a trago, estaban sobrios, pero muy asustados porque, según ellos, la bruja los había perdido. Contaron que les silbaba y revoloteaba sobre sus cabezas, hasta hacerlos salir del camino y rodar entre los barrancos. Tuvieron que seguir la ruta a campotraviesa en medio de la oscuridad, rompiendo la maraña con sus manos y cuerpo para librarse de la jugarreta de la bruja. Al día siguiente descubrieron que una patrulla del ejército estaba emboscada al terminar el filo por donde ellos debían pasar.

Aurorita es una anciana solitaria que se complace en ostentar su título de bruja, honor que le otorga un lugar destacado en la comunidad.Y ante las quejas de las madres y esposas por los malos comportamientos de sus seres queridos, ella regocijada les advierte: “ponte de bandido, y me tendrás en tu camino”.

Es una mujer cohesionadora de su comunidad, no solo  disciplina a sus miembros, -sobre todo a los masculinos- sino que también participa en todas las actividades de su vereda, en las asambleas generales y en el trabajo comunitario. También va a las movilizaciones, por lo que sus vecinos y vecinas se sienten orgullosos de ella, por su valor y decisión, pues no tiene pelos en la lengua para enfrentar a la policía, para exigirles respeto por el derecho de los campesinos y campesinas a protestar. Sus arengas impactan a los agresores, al ver tanto carácter y vitalidad en esa delgada y anciana mujer, que al final la tratan con respeto, más por su arrojo que por sus conjuros.

Aurorita es digna heredera de las brujas de la Edad Media, que eran las portadoras del poder sagrado femenino***, de la sabiduría ancestral, del arte de curar y regular los ciclos de la vida, defensoras de una cierta libertad frente a una iglesia patriarcal y totalitaria que las condenaba a muerte en la hoguera,  por el terror que les producía ese poder femenino.

Aurorita no solo es parte de su comunidad, es también representante de la cultura de su pueblo, de su cosmovisión. Integradora y ejemplo de tolerancia, de unidad y respeto  por la diferencia.  Ese territorio, su gente, son ejemplo de dignidad.

*Personaje de mitos y leyendas, se usa para asustar a los menores.

**Todos los nombres mencionados han sido cambiados para proteger la identidad y seguridad de los integrantes de la comunidad.

***Simone de Beauvoir, “el Segundo Sexo”.

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A propósito de la Columnista

Victoria Sandino Palmera

Victoria Sandino Palmera

guerrillera del Bloque Alfonso Cano, integrante de la delegación de paz de las FARC-EP desde mayo 2013.

@SandinoVictoria