Cuentos, Crónicas y poesía

Creativ@s

Brujas somos las mujeres

Brujas somos las mujeres
Pero nosotras,
nosotras,
somos brujas guerrilleras.
Somos mujeres luchadoras
somos libres y protectoras.

Torbellinos

Para T.Z
para decirlo también con Marx
“todo lo solido se desvanece en el aire”

Ante la sosegada calma
de la costumbre
polvorienta, sepia, pacata...

ante el juego de mascaras

Las comandantes

1979
 Granada

A la espalda, un abismo. Por delante y a los costados, el pueblo armado acometiendo. El cuartel La Pólvora, en la ciudad de Granada, último ...

Pequeña entre las pequeñas

Fui siempre pequeña entre las pequeñas, no tenía la “estatura” para coger, salir y tomar ciertas decisiones, pero a mi alrededor habían otras pequeñas y pequeños, de hecho, todos en mi familia éramos así. Las pequeñas cocíamos, planchábamos, cocinábamos, cuidábamos de los hijos de los gigantes, a ellos había siempre que agradecerles que pudiéramos hacer todo eso.  Por otro lado los hombres pequeños tenían que trabajar todo el día bajo el ardiente sol, arar la tierra, recoger el café, y a veces hacían el trabajo de un animal de carga.  Los gigantes les vociferaban palabras de

Nos pillaron (II)

Pero los interrogadores son personas, también se equivocan. Con Ofelia cometieron dos errores que resolvieron el problema. El primero, el interrogador de Heidi le dijo que “Maruja ya estaba contando cosas del 8 frente” así que era mejor que ella también colaborara. Así Ofelia se enteró de la historia de su amiga.

Cambió de nombre y de frente. Astuta la muchacha, no se contrariaría en las historias. El segundo error fue que el teniente escribió “Hofelia” y ella

Nos pillaron (I)

— ¡Estoy embarazada! ¿Qué voy a hacer? —dijo Heidi, muy asustada, a Ofelia, su amiga e integrante del Estado Mayor del Frente.

El susto no era infundado. El comandante del Frente, Marino, dos días antes, había hablado en la asamblea del Frente en tono muy enérgico sobre el tema.

— ¡No vamos a permitir más embarazos en este frente! Además, es una determinación del Estado Mayor Central. ¡Las parejas que no se cuiden

Nostalgia

Desde hace mucho tiempo, tal vez desde que surgió la poesía, siempre se le ha cantado a la mujer. Han sido ellas las que han inspirado el corazón de grandes autores, dando origen a innumerables  composiciones líricas, ninguna cultura ha escapado a reflejar sus experiencias amorosas en un poema o una canción.

Colombia no es la excepción, acá también se les canta a ellas y en muchos ritmos: Bambuco, Joropo, Baladas, Guasca, Ranchera, Vallenato y ...

Amores guerrilleros

Combinación de todas las formas de amar

 “Se me ha perdido varias veces y quienes me quieren lo han encontrado y devuelto, ahora es tuyo, si tu lo conservas nos volveremos a ver” Es el mensaje que se alcanzaba a leer en un papelito viejo de unos 5 por 10 centímetros, desleído y roto en partes, doblado en cuatro. Contenía en su interior un diminuto corazón rojo de pasta.

¿Cuánto le debo? No, no me debe nada…

Llegué con mi hija de dos años a La Habana una tarde de verano. Mi amiga Aimé me esperaba con júbilo porque deseaba conocer en vivo a la pequeña Matilde, pues en las fotos que le enviaba desde su nacimiento siempre estaban estampados esos enormes ojos y su eterna sonrisa que a mi amiga le encantaban.

Después de los abrazos y palabras a la pequeña -¡cómo estás de linda!, ¡cómo has crecido!-... Aimé me dijo: -¡vamos amiga que la doctora nos...

Aquí nadie se entrega, dijo Jazmín guerrillera de las FARC-EP

A Jazmín le decían La Danta1 porque era una mujer muy grande. No le molestaba su apodo. Siempre estaba contenta, participaba con gran entusiasmo en los entrenamientos y las tareas del campamento. Cuando ingresó recibió el curso político militar que duró 20 días. Al terminar, tenía los codos llenos de cortadas.

Una prosa de amor para ella

Te encontré al sur del día
como saliendo de la angustia
de los huracanes;
estabas entre palmeras y
Gaviotas taínas
en las coordenadas de un sol con arreboles;
en aquel momento
el ocaso se desnudó frente a mis ojos
y el mar me dio la bienvenida
con el abrazo abismal
de su azul profundo salitroso
en el que la luna sumerge
su lumbre argentada
y la brisa susurra
entre náufragos sortilegios.