Cuentos y Crónicas

  • La crónica de Lizeth, escrita por ella misma

    A un año de la muerte física de los once heroicos guerrilleros que cayeron bajo las criminales bombas del imperialismo yanqui y esta cruel oligarquía que no tiene piedad para asesinar a los pobres de mi patria.

    En memoria a Yuribí, el nombre de guerra de mi hermanita, quien desgraciadamente también cayó en el cobarde bombardeo del 11 de octubre de 2011, junto a 10 compañeros más.

  • La desaparición del grupo de género de la Unidad de Víctimas preocupa: investigadoras FIP

    Génica Mazzoldy e Irina Cuesta hablan de la importancia de fortalecer el enfoque de género como política del Estado, en especial para pensar el retorno de las mujeres desplazadas.

    Las mujeres desplazadas que han regresado no tienen condiciones de vida adecuadas para mantenerse en su deseo de retorno.

    De las 7’219.471 personas que se han visto obligadas a desplazarse por la guerra en Colombia, 3’683.242 son mujeres. Representan más de la mitad de víctimas del conflicto armado. Por eso la puesta en marcha de la implementación del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc ha sido una oportunidad para pensar su retorno y reubicación. En ese sentido, el informe “Retornos de mujeres a zonas rurales, recomendaciones de política pública”, que publica la Fundación Ideas para la Paz, es un documento relevante para pensar las prioridades y particularidades que enfrentan las mujeres que se han resistido a perder el arraigo con su territorio. Un tema vigente porque, aunque los desplazamientos individuales han bajado, los destierros masivos vienen creciendo.

    Le puede interesar: Las mujeres de Chimborazo luchan por su tierra

    En 2017, la Oficina de Nacionales Unidas para Asuntos Humanitarios (OCHA) registró 147 desplazamientos masivos que afectaron a cerca de 18.000 colombianos, principalmente en Nariño, Chocó y Putumayo. Y solo en los primeros días del año, la Defensoría del Pueblo alertó sobre el desplazamiento de más de mil personas por enfrentamientos o amenazas en zonas del litoral Pacífico, como Buenaventura y Magüí Payán (Nariño), Bajo Cauca, sur de Córdoba y en los límites entre Boyacá y Casanare.

    Aunque el Acuerdo de Paz alivió un poco la crisis humanitaria que teníamos, se siguen dando nuevas y más víctimas de desplazamiento, la mayoría de ellas mujeres. ¿Cree que la política estatal está preparada para atender el fenómeno?

    Génica Mazzoldy: No. De hecho, la Unidad de Víctimas ha estado trabajando en un nuevo decreto para cambiar el procedimiento de reconocimiento de la medida de indemnización administrativa, que encendió las alarmas de la Comisión de Seguimiento y Monitoreo a la Implementación de la Ley 1448. Esto por no hablar de la baja ejecución presupuestal con la que cuenta la entidad.

    Vea también: Desterradas

    ¿A qué se refiere?

    Un informe de septiembre del año pasado sobre este aspecto, elaborado por su oficina de Control Interno, advierte que existe un nivel medio de ejecución, ya que hasta ese momento se había comprometido el 48,8 % de la apropiación vigente y los pagos realizados equivalían sólo al 39,63 %. Una preocupación que se suma a que en una resolución del 22 de enero la Unidad de Víctimas creó un solo grupo de enfoques diferenciales, acabando con el grupo de mujeres, género e identidades de género diversas que tenía.

    ¿Cuál era la importancia de este grupo?

    Que ese grupo desaparezca va en contra de la realidad del desplazamiento y del impacto que ha tenido sobre las mujeres. Es restarles reconocimiento a los derechos de las mujeres y a lo que implica la transversalización de esta mirada en la política pública.

    ¿Por qué es importante incluir un análisis de las condiciones que necesitan las mujeres que fueron obligadas a desplazarse?

    Porque, por ejemplo, según cifras suministradas por la misma Unidad de Víctimas, las mujeres son jefas de hogar en la mayoría de los hogares de población desplazada que han sido atendidos en procesos de retorno (53 %), de reubicación (55 %) o de reintegración local (57 %). Sin embargo, quienes han regresado no han encontrado las condiciones de vida adecuadas para mantenerse en su deseo de retorno. También están quienes tienen la intención de volver pero que la dinámica de la política pública se convierte en una barrera para su progreso.

    Eso quiere decir que pese a todo las mujeres retornan...

    Irina Cuesta: Sí, con política o sin política, con acompañamiento institucional o no, las mujeres desplazadas vuelven a sus territorios, porque tienen unos sentidos territoriales y de pertenencia que las hacen regresar. Son ellas las que mayoritariamente intentan reconstruir el tejido social, sus casas, sus lazos familiares rotos por la guerra.

    Lea también: Salaminita, el pueblo que renace a paso lento​

    ¿Por qué una mujer retorna?

    I.C.: En las entrevistas y testimonios que hicimos encontramos que ellas no retornan si el Estado les ayuda con el mercado, o si les da pintura para pintar la casa porque se ve muy fea. Ellas retornan por el sentido del territorio que tienen. Fue el caso de las mujeres de El Tigre, en Putumayo, que volvieron pese al desplazamiento, porque su barrio lo habían construido de manera colectiva a finales de los noventa. Ellas insisten en que entre todas pueden crear las condiciones dignas para conservar su permanencia allí.

    Pero se requieren condiciones de seguridad y dignidad mínimas, como ustedes mencionan en el informe...

    G.M.: Claro. Por eso, cuando les ofrecieron pintura para tapar los grafitis que los paramilitares pintaron en sus casas, algunas se negaron. No están buscando un concepto de bienestar estético, sino de dignidad, porque no solo se trata de regresar, sino de una intención de permanecer y quedarse allí. Los principios internacionales dan tres condiciones para que se dé el retorno: una es seguridad, la otra voluntariedad y la tercera es dignidad. Hasta hace unos meses, en la Unidad de Víctimas utilizaban un concepto que abarcaba esto y era el de reparación transformadora, que tiene en cuenta otros elementos en el caso de las mujeres.

    ¿Cómo cuáles?

  • La moda feminista.

    He escuchado ya en varios espacios tanto de amigas, como de compañeras militantes de diversos feminismos y luchas sociales y populares, afirmar con gusto o desaprobación que el feminismo es una moda o que no lo es. No obstante, sería interesante saber a qué nos referimos cuando usamos la expresión “el feminismo está de moda” o “el feminismo no es una moda”.

    El feminismo, puede ser definido de diferentes maneras. Hace poco en un ejercicio colectivo de indagar por recorridos personales y colectivos desde el feminismo, varias mujeres afirmaron que el feminismo fue un modo de ver el mundo que les cambió la vida. En su mayoría, estas mujeres se habían iniciado en el activismo o el pensamiento feminista, analizando su participación en el movimiento estudiantil, en asociaciones campesinas, en universidades, en colectivos callejeros de acción política, en los que se encontraron de frente con una situación de trato diferencial hacia las mujeres, y no estoy hablando aquí del reconocimiento de la discriminación histórica que han vivido las mujeres en tanto género a lo largo de la historia de las sociedades. Me di cuenta en dicho espacio, que las mujeres, a raíz de su condición de clase, étnico-racial, hábitat territorial y hasta por la edad, han sido tratadas de forma diferente. En palabras necias: han sido insivisibilizadas y excluidas a razón de su sexo biológico y de todos los estereotipos de género que existen en la sociedad, que particularmente en los movimientos sociales, toman la forma de una norma, de un canon que dice que las mujeres no deben hacer política y si la hacen, es como colaboradoras o subsidiarias de una especie de trabajo doméstico público no remunerado en el sistema político-mercantil de intercambio de ideas, debates y razón ilustrada, que favorece fundamentalmente la construcción social de lo masculino en este mundo occidentalizado.

    En otros escenarios más itinerantes, superfluos, donde las discusiones sobre feminismo emergen con espontaneidad, también se ha discutido sobre el lugar que ocupa hoy el feminismo en los movimientos sociales de transformación y emancipación. Muchas veces me vi involucrada, a toda conciencia en estas conversaciones emergentes, en el debate sobre si el feminismo es una moda y cómo eso nos afecta, nos gusta o nos disgusta actualmente. Efectivamente, hay un claro incremento de procesos de toma de conciencia feminista, procesos de subjetivación individual y colectiva de mujeres, y algunos hombres, sobre el qué hacer feminista y la confrontación con un régimen tan violento como lo es el patriarcado y sus expresiones prácticas: machismo, sexismo, misoginia y androcentrismo. He podido notar, en confrontación con algunas investigaciones académicas hechas, que las edades de este proceso de toma de conciencia en algunas mujeres urbanas, se ha reducido notablemente. Actualmente las mujeres en la ciudad conocen del feminismo entre los 20 y 24 años. Cosa que no pasaba décadas atrás, donde las mujeres colombianas que se iniciaron en el feminismo urbano lo hicieron superando la edad los 30 años. Sería interesante que existiera algún estudio o narración existencial, sobre procesos similares de toma de conciencia feminista entre mujeres no urbanas, sean estas campesinas, indígenas o afrodescendientes. Estaré muy contenta de saber qué cambios existen al respecto.

    No obstante, la afirmación sobre sí el feminismo es una moda o no, va mucho más allá de este tipo de análisis sobre procesos de subjetivación. Creo desde el corazón, que efectivamente hay un incremento de toma de conciencia y de colectividades de mujeres y diversidades sexuales con prácticas feministas, muy diversas por cierto. Hoy hablamos de feminismos que habían sido invisibilizados por la hegemonía blanca-europea, de sus ecos de fantasía a partir de la lucha sufragista y por la igualdad de derechos. Estos feminismos que amplían la crítica patriarcal a otros regímenes de dominación como el racismo y el capitalismo rompen otros paradigmas que no habían tenido en cuenta grandes teóricas y activistas que hoy tomamos por feministas que van desde Cristine de Pizán, pasando por Virginia Woolf, Olympia de Guges, hasta llegar a Simone De Bouvoir y todas las sufragistas en Europa y América. Al contrario, hoy leemos, investigamos y activamos a partir de los trabajos de Angela Davis, Bell Hooks, Gloria Anzaldúa y las teóricas decoloniales. Para el caso colombiano por ejemplo, no hablamos solamente de Manuela Saenz y Maria Cano, sino que también hablamos de Juana Julia Guzmán, Catalina Luango y Ana María Matamba, como referentes de emancipación.

    Me pregunto entonces, y espero que quienes lean este artículo lo logren hacer, es el feminismo una moda, o el desarrollo histórico de construcciones de saber no patriarcales, no racistas y no capitalistas que se abren paso a cada momento, frente a los embates propios de la producción de conocimiento en nuestra sociedad, y sobre todo, pese a las insivisbilizaciones que pueden hacerse incluso en los espacios democráticos y/o alternativos? ¿Queremos que haya más feminismo, más crítica, más producción de conocimiento y más activismos políticos reinventándose constantemente, o queremos dilapidar, posando la profundidad, objetividad o lo que es peor, reposando en un altar de verdad y autoridad auto-otorgada para señalar los caminos recorridos por los feminismos en búsqueda de una emancipación de las opresiones?

    Y sí, he aquí mi postura, no se puede escribir sin tomar partido, hay que decirlo. Actualmente, la expresión “es el feminismo una moda”, se me antoja, o mejor, se me parece a las situaciones enfrentadas con los organizados en grupos políticos de derecha, los fanáticos religiosos y demás obscenidades propias de nuestro tiempo, donde estos pretenden rebajar la sustancia rebelde y revolucionaria del feminismo, haciendo eco de los estereotipos del “hembrismo”, “las feminazis”, “las antihombres”, “las que dividen la lucha”, “las que no saben qué es lo realmente importante”, etc., etc., etc.

    Así que, si alguna vez sientes que el feminismo está de moda, pregúntate más bien, si no estás cayendo en los lugares comunes del sentido común, de aquellos que dicen “ser lesbiana está de moda y ahora hay mucho gay por la calle”.


  • La mujer, ¿un error de Dios?

    Y Dios hizo al hombre a su “imagen y semejanza”, dice la mitología cristiana en la Biblia. O sea, hombre y perfecto. Adán, lo llamó.

    Como lo vio tan solito en la inmensa extensión del Paraíso, le sacó una costilla y se la convirtió en un ser con algunas diferencias corporales. Le dijo que era una mujer, y que Eva se llamaba.

  • La receta de Islandia para la igualdad de género

    Islandia es el primer país del mundo en haber adoptado una ley que obliga pagar el mismo sueldo, a hombres y mujeres. Además, encabeza, por noveno año consecutivo, el ranking sobre la igualdad de género del Foro Económico Mundial. Una batalla ganada a pulso en un país líder en la lucha por los derechos de la mujer. Nuestra reportera, Valérie Gauriat, ha realizado este reportage en distintos ámbitos de la sociedad islandesa, para comprender cuáles son las recetas de Islandia en la igualdad de género.

    En clase intentamos ver cómo y porqué existe la discriminación de género. Mi primer objetivo es que se den cuenta de que es un hecho. Me he dado cuenta de que el darse cuenta de los estereotipos contribuye a su emancipación. Son adultos más felices. La gente más feliz construye sociedades mejores

    Hanna Bjorg Vilhjalmsdottir

    Profesora y especialista en cuestiones de género

    Reikiavik, un domingo por la mañana. Los fieles asisten a la misa oficiada por una sacerdotisa de la mayor congregacion religiosa de la capital. La Constitución asegura la libertad de culto a los islandeses, aunque la Iglesia Nacional de Islandia, luterana, es la religión del Estado. Las sacerdotisas quieren reforzar el papel de las mujeres en la iglesia y neutralizar la noción de género en su discurso. Gudrún Karls Helgudóttir, pertenece a la iglesia evangélica luterana. Seún ella,“si queremos expresar nuestra fe en Dios, tenemos que hacerlo de tal forma que todo el mundo se sienta incluído, Dios no es un hombre o una mujer, una madre o un padre. Así que hablo de él utilizando el pronombre neutro. Pero al mismo tiempo creo que es importante hablar de Dios en masculino y en femenino. Asi que, cuando es posible, le llamo “ella”. También quiero cambiar el papel de las mujeres en las instancias dirigentes de la iglesia. En esos organismos no somos más que el veinte por ciento. Y todo se decide ahí. El poder está allí.”

    Al día siguiente de nuestro encuentro, Gudrún entregó en mano a la encargada del obispado, los testimonios de 64 mujeres pertenecientes al movimiento Mee too) , víctimas de acoso o de agresiones sexuales.

    Militar a favor de los derechos de las mujeres: una especialidad islandesa

    Este país encabeza desde hace nueve años, la clasificación de mejores alumnos del Foro Económico Mundial. La última norma en entrar en vigor el pasado mes de enero, consiste en obligar a las empresas de más de 25 asalariados, ya sean públicas o privadas a pagar un sueldo idéntico, por las mismas tareas, a hombres y mujeres, y además deben probarlo, so pena de multas.

    leer mas>>>>http://es.euronews.com/2018/02/23/la-receta-de-islandia-para-la-igualdad-de-genero?utm_term=Autofeed&utm_campaign=Echobox&utm_medium=Social&utm_source=Facebook#link_time=1519391092

  • La vida que me merezco

    Un fuerte golpe en la cabeza me sobresaltó, aún somnolienta brinco de la cama, fue entonces cuando me percato que no me han pegado, solo era el ruido de ollas en el lavamanos al otro lado de la pared, en el baño de la pareja vecina que queda justo en mi cabecera. Total el sonido me despertó, ya eran las 5:30 de la mañana, se vino de golpe el agite del día: el taller que inicia a las 8:00, antes debo revisar prensa, enterarme de las noticias, poner twitter en Farianas y en el perfil personal, preparar los informes para el camarada Pablo, cancelar unas citas, en fin, el chorro de tareas del día

  • Las comandantes

    1979
 Granada

    A la espalda, un abismo. Por delante y a los costados, el pueblo armado acometiendo. El cuartel La Pólvora, en la ciudad de Granada, último...

  • Los niños: víctimas de la violencia contra la mujer

    “¡Papá, ya no golpees a mi mamá!”. “¡No, déjala, es mi mamá!”. “¡Suéltala, no la mates!” No son frases inventadas. Son gritos desesperados de millones de niños testigos de la violencia ejercida contra sus madres al interior del hogar. Y no sólo son testigos, sino también víctimas, que desde temprana edad deben cargar con las consecuencias físicas, psicológicas y sociales.

    Cada año, entre 133 millones y 275 millones de menores en todo el mundo sufren por culpa de la violencia doméstica, de acuerdo al informe mundial “La violencia contra los niños y niñas”, redactado para Naciones Unidas por el experto independiente Paulo Sérgio Pinheiro.

    Este rango, sin embargo, es una estimación conservadora si se compara con la de UNICEF, que en su último estudio hizo un énfasis: 300 millones de niños entre dos y cuatro años sufren castigos en el hogar. De esta abrumadora cifra, 176 millones viven con una madre que es víctima de violencia de pareja.

    Y es que a menudo las agresiones y abusos contra la mujer en el ámbito familiar derivan en maltrato hacia los niños, y suelen ser los causantes de sus muertes. Sólo en España, en lo que va del año han sido asesinados ocho niños a manos de sus padres, la gran mayoría por venganza hacia sus madres (violencia vicaria), según datos del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer de ese país.

    https://www.dianova.ngo/es/noticias/los-ninos-victimas-de-la-violencia-contra-la-mujer/

  • Mi experiencia en el plan piloto de desminado I

    Cuando recibí la noticia  de que haría parte del proyecto piloto en El Orejón, en el cual iban a participar  entidades de Estado, miembros del Ejército y la Agencia Popular Noruega, me sentí algo confundida. En mi cabeza se revolvían una cantidad de cosas que no podía comprender. La verdad que no sentí muchos ánimos. Imaginaba cosas que podían pasar en cualquier momento en ese lugar.  En mí latía la natural desconfianza al saber que iba a estar junto con los militares y otros personajes que jamás había visto.

  • Monólogo de Don Juan:

    Monólogo de Don Juan

    Yo no entiendo mucho a las mujeres en general, pero desde hace un tiempo no reconozco a Lupe, la que alguna vez fue la dama más bella y dulce de toda la costa Caribe.

  • Nació una molestosa

    Me la encontré en un oscuro salón de universidad. Yo en mis ansias de hacer, ella en sus ansias de continuar. La felicidad que me inspiro encontrarla no tiene dimensiones. La vi como siempre morada y mirando fijo a los ojos.

  • Nos pillaron (I)

    — ¡Estoy embarazada! ¿Qué voy a hacer? —dijo Heidi, muy asustada, a Ofelia, su amiga e integrante del Estado Mayor del Frente.

    El susto no era infundado. El comandante del Frente, Marino, dos días antes, había hablado en la asamblea del Frente en tono muy enérgico sobre el tema.

    — ¡No vamos a permitir más embarazos en este frente! Además, es una determinación del Estado Mayor Central. ¡Las parejas que no se cuiden

  • Nos pillaron (II)

    Pero los interrogadores son personas, también se equivocan. Con Ofelia cometieron dos errores que resolvieron el problema. El primero, el interrogador de Heidi le dijo que “Maruja ya estaba contando cosas del 8 frente” así que era mejor que ella también colaborara. Así Ofelia se enteró de la historia de su amiga.

    Cambió de nombre y de frente. Astuta la muchacha, no se contrariaría en las historias. El segundo error fue que el teniente escribió “Hofelia” y ella

  • Nueva York se paralizó por modelos de tallas grandes que desfilaron contra los estereotipos

    Un grupo de más de 20 mujeres, liderado por Khrystiana, activista y modelo, cansadas de los estándares de belleza estipulados por la sociedad, salieron a desfilar para expresar su desacuerdo con los prototipos de belleza "perfecta".

    Captura de pantalla del Instagram de Khrystyana

    Un grupo de más de 20 mujeres, liderado por Khrystiana, activista y modelo de tallas grandes, cansadas de los estándares de belleza estipulados por una sociedad consumista, salieron a desfilar por el Times Square, en Nueva York, para expresar su desacuerdo con esos estereotipos.

    Aunque el frío que estaba haciendo en Manhattan era impresionante, pero las mujeres de distintas tallas, culturas y nacionalidades, resistieron y desfilaron en lencería, en lo que ellas llamaron #TheRealCatwak (en español, una pasarela real).

    “¡Quiero expresar mi gratitud a todas las mujeres que caminaron por todas las mujeres! Sí, hacía frío, sí, era aterrador, pero nuestra cálida energía nos hizo avanzar y presentamos un escaparate inolvidable. ¡Queremos que todas las mujeres se sientan fortalecidas, fuertes, hermosas!”, expresó Khrystiana en su cuenta de Instagram, en la que tiene más de 80 mil seguidores y en la que aprovecha para mostrar la belleza natural. En esa red social, la activista compartió varias imágenes del evento acompañadas del hashtag con el que muchas mujeres participaron publicando fotografías.  https://www.elespectador.com/noticias/actualidad/nueva-york-se-paralizo-por-modelos-de-tallas-grandes-que-desfilaron-contra-los-estereotipos-articulo-727140

  • Pedagogía para la Paz I

    Una hora llevaba el helicóptero del Comité Internacional de la Cruz Roja cruzando, bajo un cielo despejado, las innumerables derivaciones montañosas del Nudo del Paramillo en donde se forman las serranías de Abibe, San Jerónimo y Ayapel en la Cordillera Occidental. Abajo, se percibían intrincados accidentes montañosos en todos los tonos verdes y grises, divididos por cañones entrecruzados por los que corren quebradas y ríos que empiezan a formarse en las cumbres de la cordillera. A la altura que volábamos solo se podían identificar los cauces de los ríos Cauca y

  • Pequeña entre las pequeñas

    Fui siempre pequeña entre las pequeñas, no tenía la “estatura” para coger, salir y tomar ciertas decisiones, pero a mi alrededor habían otras pequeñas y pequeños, de hecho, todos en mi familia éramos así. Las pequeñas cocíamos, planchábamos, cocinábamos, cuidábamos de los hijos de los gigantes, a ellos había siempre que agradecerles que pudiéramos hacer todo eso.  Por otro lado los hombres pequeños tenían que trabajar todo el día bajo el ardiente sol, arar la tierra, recoger el café, y a veces hacían el trabajo de un animal de carga.  Los gigantes les vociferaban palabras de

  • Poemas I

    Rotundamente negra

    Me niego rotundamente a negar mi voz, mi sangre y mi piel.

  • Poemas V

    Soy la sangre silenciada
    Soy la voz de mis ancestras,

    soy la vida que fluye de regreso hacia la Tierra.

    Soy mi madre,

    mis abuelas,

    las madres de mis abuelas;

    soy un mandala infinito de mujeres,

    viviendo a través de mí y sanando junto a mí.

    Soy la Sangre silenciada re-naciendo, re-viviendo,

    re-surgiendo.

    Soy el útero de cada una de las mujeres de mi linaje,

    soy la sangre de cada una de ellas honrada, bendecida, celebrada.

    Soy su canto, su rezo, su emoción

    y estoy aquí para sembrar semillas en su nombre.

    Gabriela Angueira (Argentina)

    La energía de todas las mujeres del mundo
    Estás equivocado, me dijo.

    La luna no hace que a las mujeres les baje la regla.

    Es la energía de todas las mujeres del mundo la que hace a la luna

    menguar y crecer hasta luna llena.

    Me he acostumbrado
    Me he acostumbrado,

    (así, como quien no quiere la cosa)

    a los domingos sin resaca,

    al amor sin golpes

    y a la gente sin doblez.

    No es que mi vida sea menos emocionante:

    es que las emociones son reales, son sencillas.

    Y por tanto,

    hacen bien.

    Ana Elena Pena (España)

    Por eso sangramos.

    Porque cuesta hacer girar un universo.

    (Anónimo)
     
    Soy

    Me despojo

    me libero de las ataduras,

    de las voces que llenan mi pensamiento

    de inseguridad, de miedo, de oscuridad.

    Me construyo

    más humana, más natural, más libre

    menos sumisa, menos incapacitada y menos temerosa

    y voy a entregarme a la felicidad,

    la cual yo me construiré,

    la cual yo forjaré,

    la cual yo cuidaré.

    Franciny Molina (Costa Rica)

    Si me quieres, quiéreme entera
    Si me quieres, quiéreme entera,

    no por zonas de luz o sombra...

    Si me quieres, quiéreme negra

    y blanca. Y gris, y verde, y rubia,

    y morena...

    Quiéreme día,

    quiéreme noche...

    ¡y madrugada en la ventana abierta!

    Si me quieres, no me recortes:

    ¡quiéreme toda... o no me quieras!

    Dulce María Loynaz (Cuba)

    Carne humana

    Soy dulce por fuera,

    un cordero

    que todos quieren acariciar.

    Pero por dentro tengo garras

    y enormes dientes

    y ganas de devorar

    carne humana.

    Por dentro tengo tanta hambre

    que me devoro a mí misma

    y no me sacio nunca.

    Marilyn Monroe (Estados Unidos)

  • Poemas VI

    Para un mejor amor

    Nadie discute que el sexo

    es una categoría en el mundo de la pareja:

    de ahí la ternura y sus ramas salvajes.

    Nadie discute que el sexo

    es una categoría familiar:

    de ahí los hijos,

    las noches en común

    y los días divididos

    (él, buscando el pan en la calle,

    en las oficinas o en las fábricas;

    ella, en la retaguardia de los oficios domésticos,

    en la estrategia y la táctica de la cocina

    que permitan sobrevivir en la batalla común

    siquiera hasta el final del mes).

    Nadie discute que el sexo

    es una categoría económica:

    basta mencionar la prostitución,

    las modas,

    las secciones de los diarios que sólo son para ella

    o sólo son para él.

    Donde empiezan los líos

    es a partir de que una mujer dice

    que el sexo es una categoría política.

    Porque cuando una mujer dice

    que el sexo es una categoría política

    puede comenzar a dejar de ser mujer en sí

    para convertirse en mujer para sí,

    constituir a la mujer en mujer

    a partir de su humanidad

    y no del sexo,

    saber que el desodorante mágico con sabor a limón

    y jabón que acaricia voluptuosamente su piel

    son fabricados por la misma empresa que fabrica el napalm,

    saber que las labores propias del hogar

    son las labores propias de la clase social a que pertenece ese hogar,

    que la diferencia de sexos

    brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa

    cuando se conocen todos esos secretos

    que nos mantenían enmascarados y ajenos.

  • Seguimos conversando

    Te agradezco enormemente, Lorena Hernández, por leer nuestra página, por hacer útiles mis preguntas, y por compartir tus respuestas.

    Comparto tus posturas, aunque quisiera saber de qué otras maneras las mujeres que leen Mujer Fariana perciben temáticas como las relaciones humanas, el derecho a decidir sobre su cuerpo, el cuestionamiento a un género musical u otro, o los sacrificios que acompañan a la lucha feminista.

    Creo que todas las demandas del feminismo van en una dirección, que ya esbozaste en tu respuesta: disputar el poder; porque de eso depende la dimensión de nuestra libertad individual y colectiva.

    Cuando alguien o una sociedad entera nos dice: tienen que vestirse así, tienen que bailar así, tienen que enamorarse así, se va restando progresivamente nuestra capacidad de ser, tal cual y como deseamos ser.

    Sin embargo, dentro de la propia práctica feminista chocamos muchas veces con estereotipos que se van instaurando entre nosotras. Resulta entonces que no todas somos igual de feministas, que si decides ser mamá puedes estar traicionando la campaña por la despenalización del aborto... (y pudiera extenderme en ejemplos, pero no es la idea). Eso no nos ayuda. Más que censurar las maneras distintas de ver las cosas, deberíamos ser propositivas y construir desde la diversidad (como lo hiciste recomendándome el libro de la feminista que es madre). Nuestra emancipación como mujeres no debe significar una nueva opresión.

    Agradezco también que hayas mencionado el resto de privilegios de los que podemos formar parte. En primer lugar, ayuda a comprender que las formas de dominación son múltiples y están articuladas dentro de un sistema de dimensiones incalculables, que no impiden que avancemos, pero que sí complejizan nuestro camino. En segundo lugar, creo que nos saca del estigma de víctimas, que el propio patriarcado nos ha impuesto.

    Las mujeres no somos víctimas, somos seres humanos que vivimos determinadas discriminaciones, que tenemos una historia propia de oprobios, pero también de resistencias, y que tenemos la capacidad plena de pensarnos un futuro mejor y luchar por él.

    Gracias de nuevo, Lorena Hernández, para la persona que me preguntó alguna vez: “¿No te preocupa que por ser tan radical con eso del feminismo te quedes sola?”

    Aquí está la respuesta: No me preocupa, porque el feminismo me ha abierto los ojos a muchas cosas, y en el camino me he topado con gente como Lorena Hernández, dispuesta a compartir y sumar otros matices a nuestra lucha.

    Y como la idea es seguir preguntándose cosas, van otras interrogantes:

    - ¿Las mujeres debemos tener espacios solo para mujeres, o eso es excluir a los hombres?

    - ¿Qué haya mujeres dirigentes es símbolo de empoderamiento femenino?

    - ¿Cuáles son las peleas más urgentes que debemos dar las feministas en Colombia y en el resto de América Latina?