Cuentos y Crónicas

  • Nos pillaron (I)

    — ¡Estoy embarazada! ¿Qué voy a hacer? —dijo Heidi, muy asustada, a Ofelia, su amiga e integrante del Estado Mayor del Frente.

    El susto no era infundado. El comandante del Frente, Marino, dos días antes, había hablado en la asamblea del Frente en tono muy enérgico sobre el tema.

    — ¡No vamos a permitir más embarazos en este frente! Además, es una determinación del Estado Mayor Central. ¡Las parejas que no se cuiden

  • Nos pillaron (II)

    Pero los interrogadores son personas, también se equivocan. Con Ofelia cometieron dos errores que resolvieron el problema. El primero, el interrogador de Heidi le dijo que “Maruja ya estaba contando cosas del 8 frente” así que era mejor que ella también colaborara. Así Ofelia se enteró de la historia de su amiga.

    Cambió de nombre y de frente. Astuta la muchacha, no se contrariaría en las historias. El segundo error fue que el teniente escribió “Hofelia” y ella

  • Pedagogía para la Paz I

    Una hora llevaba el helicóptero del Comité Internacional de la Cruz Roja cruzando, bajo un cielo despejado, las innumerables derivaciones montañosas del Nudo del Paramillo en donde se forman las serranías de Abibe, San Jerónimo y Ayapel en la Cordillera Occidental. Abajo, se percibían intrincados accidentes montañosos en todos los tonos verdes y grises, divididos por cañones entrecruzados por los que corren quebradas y ríos que empiezan a formarse en las cumbres de la cordillera. A la altura que volábamos solo se podían identificar los cauces de los ríos Cauca y

  • Pequeña entre las pequeñas

    Fui siempre pequeña entre las pequeñas, no tenía la “estatura” para coger, salir y tomar ciertas decisiones, pero a mi alrededor habían otras pequeñas y pequeños, de hecho, todos en mi familia éramos así. Las pequeñas cocíamos, planchábamos, cocinábamos, cuidábamos de los hijos de los gigantes, a ellos había siempre que agradecerles que pudiéramos hacer todo eso.  Por otro lado los hombres pequeños tenían que trabajar todo el día bajo el ardiente sol, arar la tierra, recoger el café, y a veces hacían el trabajo de un animal de carga.  Los gigantes les vociferaban palabras de

  • Poemas I

    Rotundamente negra

    Me niego rotundamente a negar mi voz, mi sangre y mi piel.

  • Poemas V

    Soy la sangre silenciada
    Soy la voz de mis ancestras,

    soy la vida que fluye de regreso hacia la Tierra.

    Soy mi madre,

    mis abuelas,

    las madres de mis abuelas;

    soy un mandala infinito de mujeres,

    viviendo a través de mí y sanando junto a mí.

    Soy la Sangre silenciada re-naciendo, re-viviendo,

    re-surgiendo.

    Soy el útero de cada una de las mujeres de mi linaje,

    soy la sangre de cada una de ellas honrada, bendecida, celebrada.

    Soy su canto, su rezo, su emoción

    y estoy aquí para sembrar semillas en su nombre.

    Gabriela Angueira (Argentina)

    La energía de todas las mujeres del mundo
    Estás equivocado, me dijo.

    La luna no hace que a las mujeres les baje la regla.

    Es la energía de todas las mujeres del mundo la que hace a la luna

    menguar y crecer hasta luna llena.

    Me he acostumbrado
    Me he acostumbrado,

    (así, como quien no quiere la cosa)

    a los domingos sin resaca,

    al amor sin golpes

    y a la gente sin doblez.

    No es que mi vida sea menos emocionante:

    es que las emociones son reales, son sencillas.

    Y por tanto,

    hacen bien.

    Ana Elena Pena (España)

    Por eso sangramos.

    Porque cuesta hacer girar un universo.

    (Anónimo)
     
    Soy

    Me despojo

    me libero de las ataduras,

    de las voces que llenan mi pensamiento

    de inseguridad, de miedo, de oscuridad.

    Me construyo

    más humana, más natural, más libre

    menos sumisa, menos incapacitada y menos temerosa

    y voy a entregarme a la felicidad,

    la cual yo me construiré,

    la cual yo forjaré,

    la cual yo cuidaré.

    Franciny Molina (Costa Rica)

    Si me quieres, quiéreme entera
    Si me quieres, quiéreme entera,

    no por zonas de luz o sombra...

    Si me quieres, quiéreme negra

    y blanca. Y gris, y verde, y rubia,

    y morena...

    Quiéreme día,

    quiéreme noche...

    ¡y madrugada en la ventana abierta!

    Si me quieres, no me recortes:

    ¡quiéreme toda... o no me quieras!

    Dulce María Loynaz (Cuba)

    Carne humana

    Soy dulce por fuera,

    un cordero

    que todos quieren acariciar.

    Pero por dentro tengo garras

    y enormes dientes

    y ganas de devorar

    carne humana.

    Por dentro tengo tanta hambre

    que me devoro a mí misma

    y no me sacio nunca.

    Marilyn Monroe (Estados Unidos)

  • Poemas VI

    Para un mejor amor

    Nadie discute que el sexo

    es una categoría en el mundo de la pareja:

    de ahí la ternura y sus ramas salvajes.

    Nadie discute que el sexo

    es una categoría familiar:

    de ahí los hijos,

    las noches en común

    y los días divididos

    (él, buscando el pan en la calle,

    en las oficinas o en las fábricas;

    ella, en la retaguardia de los oficios domésticos,

    en la estrategia y la táctica de la cocina

    que permitan sobrevivir en la batalla común

    siquiera hasta el final del mes).

    Nadie discute que el sexo

    es una categoría económica:

    basta mencionar la prostitución,

    las modas,

    las secciones de los diarios que sólo son para ella

    o sólo son para él.

    Donde empiezan los líos

    es a partir de que una mujer dice

    que el sexo es una categoría política.

    Porque cuando una mujer dice

    que el sexo es una categoría política

    puede comenzar a dejar de ser mujer en sí

    para convertirse en mujer para sí,

    constituir a la mujer en mujer

    a partir de su humanidad

    y no del sexo,

    saber que el desodorante mágico con sabor a limón

    y jabón que acaricia voluptuosamente su piel

    son fabricados por la misma empresa que fabrica el napalm,

    saber que las labores propias del hogar

    son las labores propias de la clase social a que pertenece ese hogar,

    que la diferencia de sexos

    brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa

    cuando se conocen todos esos secretos

    que nos mantenían enmascarados y ajenos.

  • Seguimos conversando

    Te agradezco enormemente, Lorena Hernández, por leer nuestra página, por hacer útiles mis preguntas, y por compartir tus respuestas.

    Comparto tus posturas, aunque quisiera saber de qué otras maneras las mujeres que leen Mujer Fariana perciben temáticas como las relaciones humanas, el derecho a decidir sobre su cuerpo, el cuestionamiento a un género musical u otro, o los sacrificios que acompañan a la lucha feminista.

    Creo que todas las demandas del feminismo van en una dirección, que ya esbozaste en tu respuesta: disputar el poder; porque de eso depende la dimensión de nuestra libertad individual y colectiva.

    Cuando alguien o una sociedad entera nos dice: tienen que vestirse así, tienen que bailar así, tienen que enamorarse así, se va restando progresivamente nuestra capacidad de ser, tal cual y como deseamos ser.

    Sin embargo, dentro de la propia práctica feminista chocamos muchas veces con estereotipos que se van instaurando entre nosotras. Resulta entonces que no todas somos igual de feministas, que si decides ser mamá puedes estar traicionando la campaña por la despenalización del aborto... (y pudiera extenderme en ejemplos, pero no es la idea). Eso no nos ayuda. Más que censurar las maneras distintas de ver las cosas, deberíamos ser propositivas y construir desde la diversidad (como lo hiciste recomendándome el libro de la feminista que es madre). Nuestra emancipación como mujeres no debe significar una nueva opresión.

    Agradezco también que hayas mencionado el resto de privilegios de los que podemos formar parte. En primer lugar, ayuda a comprender que las formas de dominación son múltiples y están articuladas dentro de un sistema de dimensiones incalculables, que no impiden que avancemos, pero que sí complejizan nuestro camino. En segundo lugar, creo que nos saca del estigma de víctimas, que el propio patriarcado nos ha impuesto.

    Las mujeres no somos víctimas, somos seres humanos que vivimos determinadas discriminaciones, que tenemos una historia propia de oprobios, pero también de resistencias, y que tenemos la capacidad plena de pensarnos un futuro mejor y luchar por él.

    Gracias de nuevo, Lorena Hernández, para la persona que me preguntó alguna vez: “¿No te preocupa que por ser tan radical con eso del feminismo te quedes sola?”

    Aquí está la respuesta: No me preocupa, porque el feminismo me ha abierto los ojos a muchas cosas, y en el camino me he topado con gente como Lorena Hernández, dispuesta a compartir y sumar otros matices a nuestra lucha.

    Y como la idea es seguir preguntándose cosas, van otras interrogantes:

    - ¿Las mujeres debemos tener espacios solo para mujeres, o eso es excluir a los hombres?

    - ¿Qué haya mujeres dirigentes es símbolo de empoderamiento femenino?

    - ¿Cuáles son las peleas más urgentes que debemos dar las feministas en Colombia y en el resto de América Latina?

  • Un día de septiembre del año 77

    El primer Paro Cívico que sacudió al país fue promovido, organizado y dirigido por las oligarquías, las cuales se valieron de los partidos liberal y conservador, antes enemigos irreconciliables, para junto con el movimiento sindical y popular dar al traste con la dictadura militar encabezada por Gustavo Rojas Pinilla.