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  • Fabiana Vallejos rompiendo estereotipos

    Fabiana Vallejos, una argentina que juega al futbol femenino de manera profesional. Un ambiente teñido de machismo y discriminación hacia las mujeres.

    “Nunca voy a entender por qué hay tanta discriminación con las mujeres que juegan al fútbol, si nacimos con la misma pasión” (dijo Fabiana en una entrevista)

    Fabiana es una de las pocas mujeres en Argentina, de las miles que juegan al fútbol, que tuvo su pase a un equipo de Europa: el Granada de España. Nació el 30 de junio de 1985 y hasta agosto de 2016 jugaba en Boca Juniors, donde estuvo gran parte de su carrera y cosechó varios títulos.

    Fabiana empezó a jugar a los 7 años con los varones, cuando su papá la invitó a participar en un entrenamiento porque faltaba alguien para hacer un partido. Y a partir de ahí entro en el equipo, y competía con chicos. Se decidió por el fútbol porque fue el deporte que la atrapó desde un principio, desde siempre le gusto jugar con los chicos y disfrutaba mucho estar dentro de una cancha con amigos.

    Actualmente Fabiana esta trabajando en los equipos infantiles femeninos del club de granada, también trabajó un largo tiempo en argentina. Mientras entrena, en su mente está la esperanza de que en unos años crezca, y que las chicas que juegan se puedan dedicar plenamente a este deporte. Sería un sueño poder lograr eso, tanto para ella como para las chicas que luchan día a día en esta disciplina deportiva.

    Dice Fabiana: Hoy en día el fútbol femenino se convirtió en un deporte masivo y cada vez más mujeres lo practican. Lo importante también es que en los clubes haya más categorías, para que así todas puedan participar de un torneo de AFA.

    El ámbito del fútbol femenino es machista, y creo que a veces, encontraras algunas personas que piensan de esa manera, antes había muchos estereotipos negativos hacia la mujer.

    Pero a medida que el deporte va tomando más protagonismo, las personas que te conocen y están dentro del ambiente te apoyan y saben del esfuerzo y la dedicación que pones.

    Aún mucha gente considera el fútbol como un deporte de hombres, pero hoy por hoy -en todo el mundo, no sólo en Argentina-, hay mujeres que juegan el mismo fútbol, que comprenden el mismo fútbol, que se destacan y tienen las mismas virtudes que otros jugadores hombres. Sin embargo, todavía tienes que hacer mucho sacrificio para que valoren tu esfuerzo.

  • Fariana y futbolera

    No cabe duda que poco a poco la sociedad ha ido cambiando los estereotipos definidos artificialmente para hombres y mujeres. No cabe duda que el futbol ha dejado de ser un deporte en el que participen solamente hombres para abrirse cada vez más a que las mujeres puedan tener sueños propios y esfuerzos dedicados a ingresar al mundo del, por muchos considerado, “deporte masculino”.

  • Farianas Amantes de la Paz

    El 7 de septiembre del año 2014, fue instalada la SubComisión de Género de la Mesa de Conversaciones de La Habana, hoy Mujer Fariana festeja la existencia y resultado de este importante aporte para La Paz de Colombia, que ha dado vida, voz y esperanza a los sentires y anhelos de las mujeres y sus organizaciones, compartimos nuestro entusiasmo por la Nueva Colombia que hoy se vislumbra y nuestro compromiso con La Paz y La Reconciliación.

  • Farianas del Frente 36

    Hoy queremos compartirles este video que nos hacen llegar las guerrilleras del Frente 36 del Bloque Efraín Guzmán, a quienes queremos expresarles nuestra gratitud por hacer suyos estos acuerdos que la Subcomisión de Género de las FARC-EP han luchado en representación de todas y cada una de la combatientes farianas. Gracias camaradas, adelante, ¡Venceremos!
  • FARIANAS INSISTIENDO EN LA PAZ

    Las Mujeres del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación Ariel Aldana en la Variante Tumaco, queremos hacer visible ante la dirección de nuestro partido FARC, ante la ONU como garante de la verificación del proceso de reincorporación y ante el Gobierno de Colombia y la comunidad en general, la preocupación e incertidumbre que las Farianas agrupadas en este espacio sentimos a raíz de los hechos de violencia que amenazan la implementación de la paz.

    En los últimos meses, hemos vivido con preocupación la ausencia de garantías para el ejercicio de la política y la seguridad física de nuestra comunidad exguerrillera, preocupación justificada en el asesinato de 36 camaradas y 13 familiares desde la firma de los acuerdos; sin aun tomar por parte del Estado, las medidas pertinentes para evitar el escalamiento de estos hechos que sin duda pueden terminar en un nuevo exterminio por razones políticas. A esto se suma, el asesinato de 140 líderes y lideresas sociales, en su mayoría en los territorios donde se vivió el conflicto con mayor algidez y donde la ausencia integral del Estado reina por su ausencia. Las amenazas, intimidaciones y agresiones contra las mujeres y hombres de nuestro partido son cada día una dificultad más que suma a las difíciles condiciones que vivimos a raíz de los incumplimientos del Gobierno para una reincorporación efectiva.

    En Tumaco, municipio del sur del litoral pacífico colombiano, espacio donde ejercemos nuestra actividad social, económica y política ha sido escogido como nuevo laboratorio de guerra: Los asesinatos selectivos en la zona, la lamentable masacre del cinco de octubre en el Alto Mira, donde más de una decena de campesinos fueron asesinados de manera vil, cobarde por parte del Estado, cuando se oponían a la erradicación forzada de los cultivos de coca –en franca violación de los acuerdos- y la continua violación a los derechos humanos en contra de loslíderes y lideresas de Tumaco son responsabilidad de la ausencia efectiva e integral del Estado en los escenarios donde los acuerdos deben ser implementados con urgencia. En contravía a una solución efectiva, Juan Manuel Santos en su última visita invisibiliza la masacre y responde con 7000 efectivos más, que solo agudizarán la compleja situación. Hace algunos años el poeta José Manuel Arango escribía: “Hay gentes que llegan pisando duro, que gritan y ordenan, que se sienten en este mundo como en su casa. Gentes que todo lo consideran suyo, que quiebran y arrancan, que ni siquiera agradecen el aire. Y no les duele un hueso, no dudan, ni sienten temor, van erguidos y hasta se tutean con la muerte”.

    Estos hechos, los incumplimientos del Gobierno, las agresiones físicas y verbales, y las amenazas directas de más de 11 grupos armados ilegales que apuntan contra cualquier actividad productiva y política de nuestro partido en el espacio territorial, han llevado al debilitamiento de los procesos que con tanto esfuerzo y dedicación veníamos construyendo con el más grande propósito de garantizar un mejor bienestar a nuestra gente y a las comunidades circundantes. El retroceso en estos procesos tiene origen principalmente, en que las circunstancias han obligado a que muchos de nosotros nos desplacemos a territorios seguros, incluso fuera del departamento, ya que la agresión se ha extendido a otros escenarios como en el municipio de Ricaurte, Cumbal y el resguardo indígena Tallambí, entre otros. Hemos sido testigos y denunciado, como lo hacen también innumerables comunidades organizadas, la guerra que, contra las personas del común, de a pie, tiene lugar en Tumaco.

    Las Mujeres del ETCR Ariel Aldana, nos hemos comprometido en poner al servicio de esas mayorías el conjunto del Acuerdo de Paz y sus programas, es por esto por lo que nos manifestamos y exigimos el derecho que tenemos a construir un nuevo país.

    QUE LA PAZ NO NOS CUESTE LA VIDA

  • Farianas, la vida política las espera

    Son múltiples las motivaciones por las que las mujeres decidieron marchar al monte. Un camino difícil, arduo, con grandes dificultades, pero que resolvía una pregunta acerca de sus convicciones políticas para un cambio. Otras lo hicieron siguiendo los pasos de un amor, unas cuantas por razones económicas, no faltaron quienes huían del patriarcado o buscaban su libertad.

  • Feminismos desde la ZTVN Jacobo Arango

    Nos preparábamos para las 17 horas de camino que teníamos de Bogotá hacia la Zona Veredal Transitoria de Normalización “Jacobo Arango” en Dadeiba, Antioquía. Emocionadas, cargadas de dudas, materiales de colegio y hasta libros. Nunca desde hace años que decidí hacer esto, me había sentido tan ansiosa.

    ¡Feminismo y género! De eso íbamos a hablar, debatir y estudiar 3 mujeres bogotanas con 147 guerrilleros y guerrilleras del occidente de Colombia. No podía dejar de pensar en mis primeros años en la universidad que planteaba la necesidad de pensar la guerra, la paz y el país con gafas feministas. Ese viaje represento para mí tanta satisfacción. Eran las FARC-EP quienes con nosotras, unas simples, pero entregadas feministas, discutirían el tema del que tanto nos cohibían. Encontramos sonrisas, miradas curiosas, dudas, muchas preguntas, encontramos ganas inmensas de descubrir.

  • Feminismos negros. Una antología

    En nuestra biblioteca se hacía necesario publicar una antología de pensamiento feminista negro. Por separado, hemos compartido diversos trabajos que representan las luchas de las mujeres que no solo ven sobre sus hombros la opresión patriarcal, sino también la racial; pero esta antología nos permite ampliar el debate, contar con más enfoques y enriquecer nuestro feminismo.

  • Festival “Calzones y Razones” En la Universidad Distrital Francisco José de Caldas

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    El 25 de abril, en la sede La Macarena de la Universidad Distrital se realizó el festival Calzones y Razones que contó con la compañía de Isabella Sanroque, guerrillera y feminista y varios colectivos de mujeres de la ciudad.

    Este festival se piensa como un espacio amplio, que tiene como objetivo nutrir las discusiones frente al tema de género y diversidades en el espacio educativo. Alejandra García, perteneciente a la Red Gonzalo Bravo Pérez de la FEU expresa que las actividades propuestas por "Calzones y Razones" se desarrollan en la Universidad Distrital debido a la necesidad de hablar de violencia de género dentro de la misma academia. Este proyecto busca ser un referente dentro de la Universidad para que todas aquellas mujeres que sientan que han sido violentadas tomen la iniciativa de denunciar estos abusos presentes en la institución y así accionar entre todos y todas para contrarrestar esta problemática que atraviesan varias universidades.Imagen 3 copia

    “La Red Gonzalo Bravo Pérez y las mujeres de la Universidad Distrital exigimos una academia libre de acoso y cualquier tipo de violencia, y en cuanto a la coyuntura nacional le exigimos al gobierno la pronta implementación de los acuerdos de paz con un enfoque de género, que nos permita construir entre todos y todas la nueva Colombia, una Colombia diversa, amplia e incluyente, del tamaño de nuestros sueños”.Imagen 2

  • Graduación del Diplomado formadores sobre prevención de violencia basada en género

    Buenos días para todas las personas presentes.

    Mi nombre es Rosaira Acevedo, vengo del espacio territorial de capacitación y reincorporación El Negro Eliécer Gaitan, en la vereda Caño Indio, Municipio de Tibú, Norte de Santander. Conocida en el partido como Yeni Mendoza.

    Soy la responsable del trabajo de género e integrante del diplomado por el cual estamos hoy recibiendo el título.

    Para todas, nosotras y nosotros, es un orgullo participar en esta iniciativa necesaria para contribuir a erradicar todas las formas de violencias basadas en género. El diplomado de prevención de violencias basadas en género auspiciado por la embajada de Suecia, la Universidad Nacional, la OIM y el Departamento de la mujer y género de las FARC.

    El diplomado se realizó en medio de las tareas cotidianas del espacio y el estudio validación de primaria y secundaria del programa Arando la Educación.

    Hubo que utilizar horarios fuera de lo normal para lograr cumplir los requerimientos académicos.

    Esperamos replicar los conocimientos aprendidos con nuestras compañeras y compañeros del partido, para prevenir las violencias basadas en género, tanto en nuestro espacio como en las comunidades vecinas.

    Nuestro reto consiste en socializar el feminismo insurgente, nuestra visión del feminismo basado en nuestra experiencia, en nuestra práctica hacia la equidad, el empoderamiento de las mujeres y el papel que nos corresponde jugar en la transformación de la sociedad junto con nuestros camaradas hombres, apostando que ellos también transiten hacia las nuevas masculinidades, o formas nuevas de asumir la masculinidad, en coherencia con nuestros sueños revolucionarios.

    La violencia basada en género es como se expresa la brecha de desigualdades sociales que existen entre los hombres y las mujeres. Estas desigualdades son producto del patriarcado que históricamente ha puesto por encima a los hombres y subvalorado a las mujeres. También son producto de las desigualdades de clase. Capitalismo y patriarcado, para nosotras van siempre de la mano.

    Luchar en contra de las violencias de género en cada uno de nuestros territorios implica enfrentarnos contra el olvido histórico en que permanece la población rural de nuestro país; evidenciada en la falta de acceso a la tierra, la educación, la recreación, la salud, la justicia entre otros derechos básicos.

    Antiguamente muchas de nosotras encontramos refugio a las problemáticas que vivíamos en el campo uniéndolos a las filas de la guerrilla. Ahora, como partido político es un deber con nuestra causa, un deber con la comunidad seguir siendo un referente de justicia social.

    Parte fundamental de construir paz en nuestro país implica darle solución a las necesidades más básicas de las personas, sobre todo a las poblaciones vulnerables.

    Me enorgullece saber que lo aprendido no se ha quedado en la teoría, en los cuadernos y pizarras. Llevar a la acción nuestras intenciones es contribuir una Nueva Colombia que logre eliminar esa brecha entre la especie humana por cuestiones de género, entre otras.

    Muchas gracias.

  • Hombres al borde de un ataque de nervios

    Hace unas semanas me topé con el documental que buscaba demostrar que la opresión de las mujeres, tantas veces denunciada por el feminismo, excluye la opresión de los hombres y, que el género masculino, es el que realmente se encuentra en la base de la pirámide de la dominación. (Les debo el título del material y de la realizadora, lo borré sin anotar los datos, pero no quería dejar de escribir esto).

    Duré varios minutos viéndolo, esperando que solo se tratara de un recurso “artístico”, cinematográfico, como esos juegos infantiles en los que debes decir las cosas sutilmente a la inversa, con mentiritas o exageraciones varias, y pierdes cuando tu contrincante logra separar la realidad de lo demás.

    Eso nunca pasó. La realizadora (que dejó de ser feminista cuando comenzó a trabajar este tema) entrevista a varios militantes de la “liberación masculina”. Ellos critican al feminismo por centrarse demasiado en la emancipación de las mujeres, negando que esa lucha ha traído, como consecuencia, más opresión a los hombres. Este discurso es complementado con cifras comparativas entre hombres y mujeres de esperanza de vida, morbilidad diferencial y otras más subjetivas como sobrecarga de trabajo o estrés.

    Es interesante que este material se produzca en pleno siglo XXI porque, si hacemos un poco de historia, los estudios de género, impulsados por el feminismo anglosajón de los años sesenta del siglo XX, no tardaron mucho en concluir que el género no solo definía la identidad en hombres y mujeres en el plano personal, sino que también determinaba la construcción de roles, la interacción entre los sexos, dándole una dimensión social. A partir de esto, comenzó un largo camino en el que la reflexión y el estudio sobre las masculinidades ha ido integrándose a la práctica académica y militante feminista, asumiendo que el patriarcado también configura un esquema masculino excluyente, rígido y que, efectivamente, oprime a las masculinidades no hegemónicas.

    El documental en cuestión se jacta de mostrar un universo nuevo, pero la postura de sus defensores también tiene antecedentes. Dentro de los estudios sobre masculinidades existe la llamada perspectiva de los derechos masculinos que, desde su origen en los ochenta del siglo pasado, se sirvió de la plataforma reivindicadora de los derechos de las mujeres para reclamar los derechos “usurpados” a los hombres:

    1. Poder demandar a las mujeres por su violencia invisible.

    2. Romper el monopolio feminista sobre las investigaciones de género.

    3. Lograr la custodia de hijos e hijas en plena igualdad legal con las mujeres.

    4. Tener derecho a una ley de paternidad plena.

    Curiosamente, esta perspectiva fue defendida tanto por hombres defensores de los derechos patriarcales como por los partidarios de derechos igualitarios.

    La crítica superficial del documental al feminismo, niega la existencia de una línea radical dentro del análisis teórico sobre las masculinidades: Los estudios críticos sobre los hombres y sus masculinidades que, desde los setenta han incorporado la categoría de género a sus investigaciones para ampliar sus criterios, al mismo tiempo que asumen una postura positiva ante el cambio de las mujeres y reciben influencia del feminismo de la igualdad.

    Pero no se trata solo de qué tipo de análisis de masculinidades hacen. A menudos los entrevistados defienden su “derecho” a cosificar a las mujeres, a referirse a ellas de manera ofensiva, algunos llegan a defender la violencia sexual como “derecho de los hombres” que el feminismo les negó.

    Mientras el feminismo de izquierda propone una nueva forma de relacionamiento social que cuestione y combata todas las formas de desigualdad, que se base en la libertad plena de una individualidad en constante interacción y transformación con la sociedad también cambiante, surgen detractores que apuestan por una realidad donde la libertad de unos signifique la opresión de otras.

    Solo espero que cada vez queden menos dudas de la importancia de la lucha feminista y las mujeres y los hombres nuevos, para construir “no solo un futuro mejor, sino un adecuado presente”.

  • Hoy las luchas de mujeres colombianas serán reivindicadas

    La historia de Colombia ha invertido muy poco en el papel de la mujer en los procesos políticos, económicos y sociales del país. Como por ejemplo, la década de los 50 en Colombia encierra para la mujer la más cruel de las paradojas. Al nacimiento de una era de trasformaciones en su condición femenina, la acompañó, brutalmente, una cadena de humillaciones. Mientras que en las grandes ciudades la mujer libraba la batalla por el ingreso a la universidad y el derecho al sufragio, entre otros de sus retos, en el campo las mujeres buscaban desesperadamente que la vida no se les ahogara en un charco de sangre.

  • Identidad Propia

    Durante toda mi vida, solía rodearme de amigos con quienes sentía que tenía más cosas en común. Siempre me llevé mejor con los hombres, que con las mujeres.

  • Instancia Especial para contribuir a garantizar el enfoque de género en la implementación del Acuerdo Final

    COMUNICADO CONJUNTO #18

    Bogotá, 11 de abril de 2017

    Instancia Especial para contribuir a garantizar el enfoque de género en la implementación del Acuerdo Final
  • Jineologî (ciencia de mujeres): sabiduría para la liberación

    La Jineologî presupone un cambio radical en el modo de leer el universo, en una cosmovisión otra, es un cambio de paradigma. La primera vez que esta palabra aparece en algún tipo de registro es en 2003, en el texto Sociología de la Libertad, de Abdullah Öcalan. Allí, el líder del Movimiento de Liberación Kurdo, se refiere a ella para expresar la necesidad de una ciencia de mujeres como base fundamental para una sociedad libre, igualitaria y democrática, donde el Confederalismo Democrático -sistema social basado en la liberación de los géneros y la ecología-, fuera posible.

    El término Jineologî está compuesto de la palabra kurda "jîn" que significa mujer y proviene de la raíz "jiyan" (vida) y el sufijo "-ologî", que proviene del griego y puede designarse como logos, ciencia, estudio. Por lo cual, podríamos traducir la palabra Jineologî como ciencia de mujeres.

  • La “ideología” de género y la paz

    La semana pasada fue verdaderamente emocionante escuchar, en boca de los hombres que anunciaron el acuerdo, palabras como “género”, “inclusión” y “diversidad”, que tanta falta han hecho al país, y que perfilan a este acuerdo como el primer acuerdo de paz en el mundo con una perspectiva de género transversal.

  • La alianza entre la comunidad trans y las Farc: la paz logró lo impensable

     Todo empieza con una historia de amor en tiempos de cambio. Puntualmente, con la historia de Laura, una mujer transgénero del barrio Santa Fe que, como muchas de las mujeres trans víctimas de la pobreza, la criminalización y la violencia estructural, terminó tras las rejas de La Picota. Encerrada, Laura conoció a Jaime, un militante de las Farc. Se enamoraron justo en el periodo inicial de los diálogos de paz en 2012. Su relación empezó a llamar la atención de otros presos militantes de las Farc: la proveniencia rural, religiosa y socialmente conservadora de algunos de ellos los llevó a acusar a Jaime, su camarada, de “marica”. El romance de Jaime amenazaba el concepto de masculinidad del grupo. Por eso, lo llamaron traidor y sugirieron que fuera expulsado de las filas de las Farc. Luego de varios abusos, Jaime solicitó al secretariado de las Farc que interviniera. Entonces, el inicio de las negociaciones de paz había dado paso a la reevaluación de la postura de las Farc sobre las personas con géneros y sexualidades no hegemónicas. Parte de ese replanteamiento se daba a propósito de la presencia de las Farc en la subcomisión de género en los acuerdos de paz. Por otro lado, la formación intelectual de Jaime se volvió fundamental a la hora de valorar su expulsión como una pérdida para ese grupo. Debido a esas razones la expulsión de Jaime no se llevó a término, incluso después de que él formalizara la unión civil con Laura al interior de La Picota. La respuesta del secretariado de las Farc fue circular un comunicado en el que le solicitaban a los demás militantes presos que pararan el acoso contra su camarada Jaime.

    Mientras pasaba todo eso, en La Picota ya hacía presencia la Red Comunitaria Trans (RCT), una organización con sede en el barrio Santa Fe fundada en 2012 por trabajadoras sexuales transgénero con el propósito de defender las vidas de otras personas transgénero. Como parte de su labor, comparten conocimiento sobre defensa política, derechos humanos, salud sexual y reproductiva, seguridad y participación ciudadana con las trabajadoras sexuales trans del Santa Fe. Debido a la alta criminalización de las mujeres transgénero de ese barrio, la RCT creó Cuerpos en Prisión, Mentes en Acción, un proyecto que busca defender los derechos de mujeres trans y de hombres gays y bisexuales encarcelados y hacer un llamado de atención sobre la violencia y el abuso constante del que son víctimas por parte de guardias y reclusos.

    Laura fue una de las personas que participó desde el inicio en este proyecto que no solo invita a mujeres trans, también a hombres que tienen relaciones sexuales o afectivas con ellas. Sin embargo, el miedo al acoso y a la discriminación hace que muchos de ellos se abstengan de participar. No obstante, Jaime se animó a participar y a apoyar algunas de las gestiones de la RCT en las cárceles, que incluyen actividades de pedagogía sobre cómo navegar los procedimientos y protocolos del INPEC y la adaptación de un protocolo penitenciario para las necesidades de la comunidad LGBT —uso del nombre que han elegido, autorización de su vestuario, atención médica especializada y continuación de tratamientos hormonales—. Uno de los resultados de ese trabajo fue una guía sobre los derechos de la población transgénero encarcelada realizada con el apoyo de reclusos (incluidos militantes de las Farc), empleados de la cárcel, abogados, psicólogos, artistas y otros.


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  • La bolchevique enamorada

    La novela “La bolchevique enamorada” nos acerca a las contradicciones en el amor de Vassilissa, una joven bolchevique y Volodya, un atractivo anarquista. Amor y compromiso con el pueblo y la revolución serán los principales temas de este libro, que la crítica literaria ha tildado varias veces de autobiográfico.

     

  • La desaparición del grupo de género de la Unidad de Víctimas preocupa: investigadoras FIP

    Génica Mazzoldy e Irina Cuesta hablan de la importancia de fortalecer el enfoque de género como política del Estado, en especial para pensar el retorno de las mujeres desplazadas.

    Las mujeres desplazadas que han regresado no tienen condiciones de vida adecuadas para mantenerse en su deseo de retorno.

    De las 7’219.471 personas que se han visto obligadas a desplazarse por la guerra en Colombia, 3’683.242 son mujeres. Representan más de la mitad de víctimas del conflicto armado. Por eso la puesta en marcha de la implementación del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc ha sido una oportunidad para pensar su retorno y reubicación. En ese sentido, el informe “Retornos de mujeres a zonas rurales, recomendaciones de política pública”, que publica la Fundación Ideas para la Paz, es un documento relevante para pensar las prioridades y particularidades que enfrentan las mujeres que se han resistido a perder el arraigo con su territorio. Un tema vigente porque, aunque los desplazamientos individuales han bajado, los destierros masivos vienen creciendo.

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    En 2017, la Oficina de Nacionales Unidas para Asuntos Humanitarios (OCHA) registró 147 desplazamientos masivos que afectaron a cerca de 18.000 colombianos, principalmente en Nariño, Chocó y Putumayo. Y solo en los primeros días del año, la Defensoría del Pueblo alertó sobre el desplazamiento de más de mil personas por enfrentamientos o amenazas en zonas del litoral Pacífico, como Buenaventura y Magüí Payán (Nariño), Bajo Cauca, sur de Córdoba y en los límites entre Boyacá y Casanare.

    Aunque el Acuerdo de Paz alivió un poco la crisis humanitaria que teníamos, se siguen dando nuevas y más víctimas de desplazamiento, la mayoría de ellas mujeres. ¿Cree que la política estatal está preparada para atender el fenómeno?

    Génica Mazzoldy: No. De hecho, la Unidad de Víctimas ha estado trabajando en un nuevo decreto para cambiar el procedimiento de reconocimiento de la medida de indemnización administrativa, que encendió las alarmas de la Comisión de Seguimiento y Monitoreo a la Implementación de la Ley 1448. Esto por no hablar de la baja ejecución presupuestal con la que cuenta la entidad.

    Vea también: Desterradas

    ¿A qué se refiere?

    Un informe de septiembre del año pasado sobre este aspecto, elaborado por su oficina de Control Interno, advierte que existe un nivel medio de ejecución, ya que hasta ese momento se había comprometido el 48,8 % de la apropiación vigente y los pagos realizados equivalían sólo al 39,63 %. Una preocupación que se suma a que en una resolución del 22 de enero la Unidad de Víctimas creó un solo grupo de enfoques diferenciales, acabando con el grupo de mujeres, género e identidades de género diversas que tenía.

    ¿Cuál era la importancia de este grupo?

    Que ese grupo desaparezca va en contra de la realidad del desplazamiento y del impacto que ha tenido sobre las mujeres. Es restarles reconocimiento a los derechos de las mujeres y a lo que implica la transversalización de esta mirada en la política pública.

    ¿Por qué es importante incluir un análisis de las condiciones que necesitan las mujeres que fueron obligadas a desplazarse?

    Porque, por ejemplo, según cifras suministradas por la misma Unidad de Víctimas, las mujeres son jefas de hogar en la mayoría de los hogares de población desplazada que han sido atendidos en procesos de retorno (53 %), de reubicación (55 %) o de reintegración local (57 %). Sin embargo, quienes han regresado no han encontrado las condiciones de vida adecuadas para mantenerse en su deseo de retorno. También están quienes tienen la intención de volver pero que la dinámica de la política pública se convierte en una barrera para su progreso.

    Eso quiere decir que pese a todo las mujeres retornan...

    Irina Cuesta: Sí, con política o sin política, con acompañamiento institucional o no, las mujeres desplazadas vuelven a sus territorios, porque tienen unos sentidos territoriales y de pertenencia que las hacen regresar. Son ellas las que mayoritariamente intentan reconstruir el tejido social, sus casas, sus lazos familiares rotos por la guerra.

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    ¿Por qué una mujer retorna?

    I.C.: En las entrevistas y testimonios que hicimos encontramos que ellas no retornan si el Estado les ayuda con el mercado, o si les da pintura para pintar la casa porque se ve muy fea. Ellas retornan por el sentido del territorio que tienen. Fue el caso de las mujeres de El Tigre, en Putumayo, que volvieron pese al desplazamiento, porque su barrio lo habían construido de manera colectiva a finales de los noventa. Ellas insisten en que entre todas pueden crear las condiciones dignas para conservar su permanencia allí.

    Pero se requieren condiciones de seguridad y dignidad mínimas, como ustedes mencionan en el informe...

    G.M.: Claro. Por eso, cuando les ofrecieron pintura para tapar los grafitis que los paramilitares pintaron en sus casas, algunas se negaron. No están buscando un concepto de bienestar estético, sino de dignidad, porque no solo se trata de regresar, sino de una intención de permanecer y quedarse allí. Los principios internacionales dan tres condiciones para que se dé el retorno: una es seguridad, la otra voluntariedad y la tercera es dignidad. Hasta hace unos meses, en la Unidad de Víctimas utilizaban un concepto que abarcaba esto y era el de reparación transformadora, que tiene en cuenta otros elementos en el caso de las mujeres.

    ¿Cómo cuáles?

  • La fuerza de las mujeres en Cuba

    65854 fotografia gDe las potencialidades que tiene la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) para acentuar la defensa de los derechos alcanzados por ese sector en la Revolución, habla el hecho de que el 90,4 por ciento de todas las féminas del país mayores de 14 años pertenecen a esa organización.

    Datos del Secretariado Nacional de la FMC indican que a esa organización pertenecen 4 300 000 mujeres, de las que el 40,8 por ciento tiene entre 14 y 39 años, lo cual evidencia también su potencial joven.

    «Son muchas las razones que tenemos para festejar el Día Internacional de la Mujer. Si bien el acto central se realizará el propio 8 de marzo en Granma, provincia ganadora de la emulación, la jornada permitirá llegar hasta cada comunidad, centro de estudios o de trabajo del país», destacó Osmayda Hernández Beleño, miembro del Secretario Nacional de la FMC.

    LEER MAS ☞ http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2017-03-03/la-extrana-fuerza-de-las-mujeres-en-cuba/