LGBT

  • “Señorita María”: el documental que revela la realidad de ser una campesina trans en Latinoamérica


    Este documental del director colombiano Rubén Mendoza habla sobre la realidad de una campesina trans que vive en las faldas de la cordillera de Los Andes.

    "Señorita María, La Falda de la Montaña"

    Cuando hablamos de una persona trans, por algún motivo nos imaginamos que vive en una ciudad, en donde puede encontrar redes de apoyo, personas que al igual que ella están pasando por el mismo cambio, la misma transformación. Nos imaginamos alguien activista, que va a marchas y dibuja consignas en papeles por sus derechos. Pero no, no todos los casos son iguales.

    La Señorita María, por ejemplo, nació hace 45 años en el pueblo colombiano de Boavita, un lugar de campesinos, de personas conservadoras y muy católicas que está hundido en Los Andes. Nació siendo un niño, pero desde que era muy joven sabía que odiaba los pantalones y que estaba atrapado en el cuerpo de una mujer. Su trabajo duro con la tierra no le da oportunidad de vestirse o arreglarse como quisiera, no hay glamour ni redes sociales con quienes compartir su verdad.

    Señorita María, La Falda de la Montaña“Señorita María, La Falda de la Montaña”

    Vive sola desde hace 25 años cuando su abuela falleció, y ha tenido que enfrentarse a la violencia y la discriminación en su propio pueblo, en donde las palabras progreso y la diversidad sexual aún no forman parte del vocabulario.

    “De primeras, la gente era jodidita, como mala, pero yo no me afanaba por eso. Yo, tranquila. Y ahorita ya cambió. Me saludan muy bien, yo también los saludo.

    María es la protagonista del documental Señorita María, La Falda de la Montaña, el proyecto más reciente del director Rubén Mendoza, y producido por Amanda Sarmiento, quienes pudieron presentar la cinta luego de una producción que se tomó casi seis años, entre financiamiento y convencer a María de que contara su historia.

    En el documental, vemos una realidad muy diferente a la que estamos acostumbrados cuando se habla de personas transgénero: es el día a día de una mujer latinoamericana, campesina y trans que debe vivir entre las creencias y las costumbres del pueblo donde creció, alguien que no tiene acceso a un tratamiento de transición, y alguien que sabe lo que es estar atrapada en el medio de una sociedad transfóbica y machista.

    El documental fue estrenado en la edición número 57 del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, y se espera que esté participando en otros festivales Latinoamericanos durante este año.

                        https://youtu.be/yP3jmqqdFaM

     

  • Capitalismo: carcelero de la libertad

    A propósito del reciente logro de la comunidad LGBT al conseguir a punta de movilización y de esfuerzo constante que la corte constitucional les reconociera como derecho el matrimonio igualitario (derrotando así la ponencia que hacia crear una formula diferente para las uniones de personas del mismos sexo), quisiera no solo felicitarles en este nuevo logro que se suma a los ya obtenidos como los patrimoniales, de pensión, de familia, de adopción; sino que además quisiera mencionar que estos logros inmediatos no son un fin sino un medio para alcanzar la plena libertad y garantía de derechos.

  • Curso de autodefensa feminista para mujeres

    Para prevenir la violencia contra las mujeres, la psicoterapeuta Maitena Monroy Romero confeccionó esta mini guía que da las principales nociones sobre el tema.

    Conceptos, análisis y hasta un test para detectar la violencia de género hacen parte de este material, que es una herramienta de resistencia para las mujeres.

  • Intervención de Victoria Sandino, incorporación de género.

    Intervención de Victoria Sandino en el acto de firma de acuerdos parciales 1, 2 y 4 con incorporación de género.

  • La alianza entre la comunidad trans y las Farc: la paz logró lo impensable

     Todo empieza con una historia de amor en tiempos de cambio. Puntualmente, con la historia de Laura, una mujer transgénero del barrio Santa Fe que, como muchas de las mujeres trans víctimas de la pobreza, la criminalización y la violencia estructural, terminó tras las rejas de La Picota. Encerrada, Laura conoció a Jaime, un militante de las Farc. Se enamoraron justo en el periodo inicial de los diálogos de paz en 2012. Su relación empezó a llamar la atención de otros presos militantes de las Farc: la proveniencia rural, religiosa y socialmente conservadora de algunos de ellos los llevó a acusar a Jaime, su camarada, de “marica”. El romance de Jaime amenazaba el concepto de masculinidad del grupo. Por eso, lo llamaron traidor y sugirieron que fuera expulsado de las filas de las Farc. Luego de varios abusos, Jaime solicitó al secretariado de las Farc que interviniera. Entonces, el inicio de las negociaciones de paz había dado paso a la reevaluación de la postura de las Farc sobre las personas con géneros y sexualidades no hegemónicas. Parte de ese replanteamiento se daba a propósito de la presencia de las Farc en la subcomisión de género en los acuerdos de paz. Por otro lado, la formación intelectual de Jaime se volvió fundamental a la hora de valorar su expulsión como una pérdida para ese grupo. Debido a esas razones la expulsión de Jaime no se llevó a término, incluso después de que él formalizara la unión civil con Laura al interior de La Picota. La respuesta del secretariado de las Farc fue circular un comunicado en el que le solicitaban a los demás militantes presos que pararan el acoso contra su camarada Jaime.

    Mientras pasaba todo eso, en La Picota ya hacía presencia la Red Comunitaria Trans (RCT), una organización con sede en el barrio Santa Fe fundada en 2012 por trabajadoras sexuales transgénero con el propósito de defender las vidas de otras personas transgénero. Como parte de su labor, comparten conocimiento sobre defensa política, derechos humanos, salud sexual y reproductiva, seguridad y participación ciudadana con las trabajadoras sexuales trans del Santa Fe. Debido a la alta criminalización de las mujeres transgénero de ese barrio, la RCT creó Cuerpos en Prisión, Mentes en Acción, un proyecto que busca defender los derechos de mujeres trans y de hombres gays y bisexuales encarcelados y hacer un llamado de atención sobre la violencia y el abuso constante del que son víctimas por parte de guardias y reclusos.

    Laura fue una de las personas que participó desde el inicio en este proyecto que no solo invita a mujeres trans, también a hombres que tienen relaciones sexuales o afectivas con ellas. Sin embargo, el miedo al acoso y a la discriminación hace que muchos de ellos se abstengan de participar. No obstante, Jaime se animó a participar y a apoyar algunas de las gestiones de la RCT en las cárceles, que incluyen actividades de pedagogía sobre cómo navegar los procedimientos y protocolos del INPEC y la adaptación de un protocolo penitenciario para las necesidades de la comunidad LGBT —uso del nombre que han elegido, autorización de su vestuario, atención médica especializada y continuación de tratamientos hormonales—. Uno de los resultados de ese trabajo fue una guía sobre los derechos de la población transgénero encarcelada realizada con el apoyo de reclusos (incluidos militantes de las Farc), empleados de la cárcel, abogados, psicólogos, artistas y otros.


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  • La Habana, Cuba, 24 de julio de 2016

    Las delegaciones del Gobierno Nacional y las FARC-EP presentamos hoy el resultado de la inclusión del enfoque de género en los acuerdos alcanzados hasta la fecha por la Mesa de Conversaciones.

  • La moda feminista.

    He escuchado ya en varios espacios tanto de amigas, como de compañeras militantes de diversos feminismos y luchas sociales y populares, afirmar con gusto o desaprobación que el feminismo es una moda o que no lo es. No obstante, sería interesante saber a qué nos referimos cuando usamos la expresión “el feminismo está de moda” o “el feminismo no es una moda”.

    El feminismo, puede ser definido de diferentes maneras. Hace poco en un ejercicio colectivo de indagar por recorridos personales y colectivos desde el feminismo, varias mujeres afirmaron que el feminismo fue un modo de ver el mundo que les cambió la vida. En su mayoría, estas mujeres se habían iniciado en el activismo o el pensamiento feminista, analizando su participación en el movimiento estudiantil, en asociaciones campesinas, en universidades, en colectivos callejeros de acción política, en los que se encontraron de frente con una situación de trato diferencial hacia las mujeres, y no estoy hablando aquí del reconocimiento de la discriminación histórica que han vivido las mujeres en tanto género a lo largo de la historia de las sociedades. Me di cuenta en dicho espacio, que las mujeres, a raíz de su condición de clase, étnico-racial, hábitat territorial y hasta por la edad, han sido tratadas de forma diferente. En palabras necias: han sido insivisibilizadas y excluidas a razón de su sexo biológico y de todos los estereotipos de género que existen en la sociedad, que particularmente en los movimientos sociales, toman la forma de una norma, de un canon que dice que las mujeres no deben hacer política y si la hacen, es como colaboradoras o subsidiarias de una especie de trabajo doméstico público no remunerado en el sistema político-mercantil de intercambio de ideas, debates y razón ilustrada, que favorece fundamentalmente la construcción social de lo masculino en este mundo occidentalizado.

    En otros escenarios más itinerantes, superfluos, donde las discusiones sobre feminismo emergen con espontaneidad, también se ha discutido sobre el lugar que ocupa hoy el feminismo en los movimientos sociales de transformación y emancipación. Muchas veces me vi involucrada, a toda conciencia en estas conversaciones emergentes, en el debate sobre si el feminismo es una moda y cómo eso nos afecta, nos gusta o nos disgusta actualmente. Efectivamente, hay un claro incremento de procesos de toma de conciencia feminista, procesos de subjetivación individual y colectiva de mujeres, y algunos hombres, sobre el qué hacer feminista y la confrontación con un régimen tan violento como lo es el patriarcado y sus expresiones prácticas: machismo, sexismo, misoginia y androcentrismo. He podido notar, en confrontación con algunas investigaciones académicas hechas, que las edades de este proceso de toma de conciencia en algunas mujeres urbanas, se ha reducido notablemente. Actualmente las mujeres en la ciudad conocen del feminismo entre los 20 y 24 años. Cosa que no pasaba décadas atrás, donde las mujeres colombianas que se iniciaron en el feminismo urbano lo hicieron superando la edad los 30 años. Sería interesante que existiera algún estudio o narración existencial, sobre procesos similares de toma de conciencia feminista entre mujeres no urbanas, sean estas campesinas, indígenas o afrodescendientes. Estaré muy contenta de saber qué cambios existen al respecto.

    No obstante, la afirmación sobre sí el feminismo es una moda o no, va mucho más allá de este tipo de análisis sobre procesos de subjetivación. Creo desde el corazón, que efectivamente hay un incremento de toma de conciencia y de colectividades de mujeres y diversidades sexuales con prácticas feministas, muy diversas por cierto. Hoy hablamos de feminismos que habían sido invisibilizados por la hegemonía blanca-europea, de sus ecos de fantasía a partir de la lucha sufragista y por la igualdad de derechos. Estos feminismos que amplían la crítica patriarcal a otros regímenes de dominación como el racismo y el capitalismo rompen otros paradigmas que no habían tenido en cuenta grandes teóricas y activistas que hoy tomamos por feministas que van desde Cristine de Pizán, pasando por Virginia Woolf, Olympia de Guges, hasta llegar a Simone De Bouvoir y todas las sufragistas en Europa y América. Al contrario, hoy leemos, investigamos y activamos a partir de los trabajos de Angela Davis, Bell Hooks, Gloria Anzaldúa y las teóricas decoloniales. Para el caso colombiano por ejemplo, no hablamos solamente de Manuela Saenz y Maria Cano, sino que también hablamos de Juana Julia Guzmán, Catalina Luango y Ana María Matamba, como referentes de emancipación.

    Me pregunto entonces, y espero que quienes lean este artículo lo logren hacer, es el feminismo una moda, o el desarrollo histórico de construcciones de saber no patriarcales, no racistas y no capitalistas que se abren paso a cada momento, frente a los embates propios de la producción de conocimiento en nuestra sociedad, y sobre todo, pese a las insivisbilizaciones que pueden hacerse incluso en los espacios democráticos y/o alternativos? ¿Queremos que haya más feminismo, más crítica, más producción de conocimiento y más activismos políticos reinventándose constantemente, o queremos dilapidar, posando la profundidad, objetividad o lo que es peor, reposando en un altar de verdad y autoridad auto-otorgada para señalar los caminos recorridos por los feminismos en búsqueda de una emancipación de las opresiones?

    Y sí, he aquí mi postura, no se puede escribir sin tomar partido, hay que decirlo. Actualmente, la expresión “es el feminismo una moda”, se me antoja, o mejor, se me parece a las situaciones enfrentadas con los organizados en grupos políticos de derecha, los fanáticos religiosos y demás obscenidades propias de nuestro tiempo, donde estos pretenden rebajar la sustancia rebelde y revolucionaria del feminismo, haciendo eco de los estereotipos del “hembrismo”, “las feminazis”, “las antihombres”, “las que dividen la lucha”, “las que no saben qué es lo realmente importante”, etc., etc., etc.

    Así que, si alguna vez sientes que el feminismo está de moda, pregúntate más bien, si no estás cayendo en los lugares comunes del sentido común, de aquellos que dicen “ser lesbiana está de moda y ahora hay mucho gay por la calle”.


  • LAS ARMAS NO SON NUESTRA ESCENCIA

    En nuestra vida como revolucionarios e integrantes de una organización guerrillera como lo son las FARC-EP, hemos pasado situaciones difíciles por nuestro compromiso férreo por alcanzar un mejor país. Las hemos sorteado, hemos encontrado la salida a cada situación, por más difícil que sea. Porque nos alimenta algo muy valioso: la convicción que crear un mejor país, un país donde tengamos educación, vivienda digna, salud, empleo, donde el desarrollo agrario integral sea la base esencial para el desarrollo de nuestros campesinos, este el sueño más preciado de cada combatiente, de cada revolucionario.

  • Las FARC no retrocederán en enfoque de género

    Mujeres farianas no van a permitir que los promotores de la guerra nos utilicen para deslegitimar los acuerdos. #EnfoqueSonDerechos

    Ver --> http://www.semana.com/nacion/articulo/las-farc-no-estan-dispuestas-a-retirar-de-los-acuerdos-el-enfoque-de-genero/498710

  • Organizaciones sociales

    las y lgbti
  • Reunión de organizaciones de mujeres de Colombia y delegación de paz de las FARC-EP

    Mujeres procedentes de los distintos territorios, etnias, creencias, sectores y posiciones políticas, se reunieron en La Habana con la delegación de Paz las FARC-EP. Tras dicho encuentro, las mujeres saludan el espíritu de diálogo y escucha de dicha delegación. La reunión se dio en un ambiente de respeto y pluralidad, en la cual se dialogó acerca de temas neurálgicos para los derechos de las mujeres y sus diferentes necesidades e intereses.