Colombia y la Mujer

  • Jineologî (ciencia de mujeres): sabiduría para la liberación

    La Jineologî presupone un cambio radical en el modo de leer el universo, en una cosmovisión otra, es un cambio de paradigma. La primera vez que esta palabra aparece en algún tipo de registro es en 2003, en el texto Sociología de la Libertad, de Abdullah Öcalan. Allí, el líder del Movimiento de Liberación Kurdo, se refiere a ella para expresar la necesidad de una ciencia de mujeres como base fundamental para una sociedad libre, igualitaria y democrática, donde el Confederalismo Democrático -sistema social basado en la liberación de los géneros y la ecología-, fuera posible.

    El término Jineologî está compuesto de la palabra kurda "jîn" que significa mujer y proviene de la raíz "jiyan" (vida) y el sufijo "-ologî", que proviene del griego y puede designarse como logos, ciencia, estudio. Por lo cual, podríamos traducir la palabra Jineologî como ciencia de mujeres.

  • La “ideología” de género y la paz

    La semana pasada fue verdaderamente emocionante escuchar, en boca de los hombres que anunciaron el acuerdo, palabras como “género”, “inclusión” y “diversidad”, que tanta falta han hecho al país, y que perfilan a este acuerdo como el primer acuerdo de paz en el mundo con una perspectiva de género transversal.

  • La alianza entre la comunidad trans y las Farc: la paz logró lo impensable

     Todo empieza con una historia de amor en tiempos de cambio. Puntualmente, con la historia de Laura, una mujer transgénero del barrio Santa Fe que, como muchas de las mujeres trans víctimas de la pobreza, la criminalización y la violencia estructural, terminó tras las rejas de La Picota. Encerrada, Laura conoció a Jaime, un militante de las Farc. Se enamoraron justo en el periodo inicial de los diálogos de paz en 2012. Su relación empezó a llamar la atención de otros presos militantes de las Farc: la proveniencia rural, religiosa y socialmente conservadora de algunos de ellos los llevó a acusar a Jaime, su camarada, de “marica”. El romance de Jaime amenazaba el concepto de masculinidad del grupo. Por eso, lo llamaron traidor y sugirieron que fuera expulsado de las filas de las Farc. Luego de varios abusos, Jaime solicitó al secretariado de las Farc que interviniera. Entonces, el inicio de las negociaciones de paz había dado paso a la reevaluación de la postura de las Farc sobre las personas con géneros y sexualidades no hegemónicas. Parte de ese replanteamiento se daba a propósito de la presencia de las Farc en la subcomisión de género en los acuerdos de paz. Por otro lado, la formación intelectual de Jaime se volvió fundamental a la hora de valorar su expulsión como una pérdida para ese grupo. Debido a esas razones la expulsión de Jaime no se llevó a término, incluso después de que él formalizara la unión civil con Laura al interior de La Picota. La respuesta del secretariado de las Farc fue circular un comunicado en el que le solicitaban a los demás militantes presos que pararan el acoso contra su camarada Jaime.

    Mientras pasaba todo eso, en La Picota ya hacía presencia la Red Comunitaria Trans (RCT), una organización con sede en el barrio Santa Fe fundada en 2012 por trabajadoras sexuales transgénero con el propósito de defender las vidas de otras personas transgénero. Como parte de su labor, comparten conocimiento sobre defensa política, derechos humanos, salud sexual y reproductiva, seguridad y participación ciudadana con las trabajadoras sexuales trans del Santa Fe. Debido a la alta criminalización de las mujeres transgénero de ese barrio, la RCT creó Cuerpos en Prisión, Mentes en Acción, un proyecto que busca defender los derechos de mujeres trans y de hombres gays y bisexuales encarcelados y hacer un llamado de atención sobre la violencia y el abuso constante del que son víctimas por parte de guardias y reclusos.

    Laura fue una de las personas que participó desde el inicio en este proyecto que no solo invita a mujeres trans, también a hombres que tienen relaciones sexuales o afectivas con ellas. Sin embargo, el miedo al acoso y a la discriminación hace que muchos de ellos se abstengan de participar. No obstante, Jaime se animó a participar y a apoyar algunas de las gestiones de la RCT en las cárceles, que incluyen actividades de pedagogía sobre cómo navegar los procedimientos y protocolos del INPEC y la adaptación de un protocolo penitenciario para las necesidades de la comunidad LGBT —uso del nombre que han elegido, autorización de su vestuario, atención médica especializada y continuación de tratamientos hormonales—. Uno de los resultados de ese trabajo fue una guía sobre los derechos de la población transgénero encarcelada realizada con el apoyo de reclusos (incluidos militantes de las Farc), empleados de la cárcel, abogados, psicólogos, artistas y otros.


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  • La desaparición del grupo de género de la Unidad de Víctimas preocupa: investigadoras FIP

    Génica Mazzoldy e Irina Cuesta hablan de la importancia de fortalecer el enfoque de género como política del Estado, en especial para pensar el retorno de las mujeres desplazadas.

    Las mujeres desplazadas que han regresado no tienen condiciones de vida adecuadas para mantenerse en su deseo de retorno.

    De las 7’219.471 personas que se han visto obligadas a desplazarse por la guerra en Colombia, 3’683.242 son mujeres. Representan más de la mitad de víctimas del conflicto armado. Por eso la puesta en marcha de la implementación del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc ha sido una oportunidad para pensar su retorno y reubicación. En ese sentido, el informe “Retornos de mujeres a zonas rurales, recomendaciones de política pública”, que publica la Fundación Ideas para la Paz, es un documento relevante para pensar las prioridades y particularidades que enfrentan las mujeres que se han resistido a perder el arraigo con su territorio. Un tema vigente porque, aunque los desplazamientos individuales han bajado, los destierros masivos vienen creciendo.

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    En 2017, la Oficina de Nacionales Unidas para Asuntos Humanitarios (OCHA) registró 147 desplazamientos masivos que afectaron a cerca de 18.000 colombianos, principalmente en Nariño, Chocó y Putumayo. Y solo en los primeros días del año, la Defensoría del Pueblo alertó sobre el desplazamiento de más de mil personas por enfrentamientos o amenazas en zonas del litoral Pacífico, como Buenaventura y Magüí Payán (Nariño), Bajo Cauca, sur de Córdoba y en los límites entre Boyacá y Casanare.

    Aunque el Acuerdo de Paz alivió un poco la crisis humanitaria que teníamos, se siguen dando nuevas y más víctimas de desplazamiento, la mayoría de ellas mujeres. ¿Cree que la política estatal está preparada para atender el fenómeno?

    Génica Mazzoldy: No. De hecho, la Unidad de Víctimas ha estado trabajando en un nuevo decreto para cambiar el procedimiento de reconocimiento de la medida de indemnización administrativa, que encendió las alarmas de la Comisión de Seguimiento y Monitoreo a la Implementación de la Ley 1448. Esto por no hablar de la baja ejecución presupuestal con la que cuenta la entidad.

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    ¿A qué se refiere?

    Un informe de septiembre del año pasado sobre este aspecto, elaborado por su oficina de Control Interno, advierte que existe un nivel medio de ejecución, ya que hasta ese momento se había comprometido el 48,8 % de la apropiación vigente y los pagos realizados equivalían sólo al 39,63 %. Una preocupación que se suma a que en una resolución del 22 de enero la Unidad de Víctimas creó un solo grupo de enfoques diferenciales, acabando con el grupo de mujeres, género e identidades de género diversas que tenía.

    ¿Cuál era la importancia de este grupo?

    Que ese grupo desaparezca va en contra de la realidad del desplazamiento y del impacto que ha tenido sobre las mujeres. Es restarles reconocimiento a los derechos de las mujeres y a lo que implica la transversalización de esta mirada en la política pública.

    ¿Por qué es importante incluir un análisis de las condiciones que necesitan las mujeres que fueron obligadas a desplazarse?

    Porque, por ejemplo, según cifras suministradas por la misma Unidad de Víctimas, las mujeres son jefas de hogar en la mayoría de los hogares de población desplazada que han sido atendidos en procesos de retorno (53 %), de reubicación (55 %) o de reintegración local (57 %). Sin embargo, quienes han regresado no han encontrado las condiciones de vida adecuadas para mantenerse en su deseo de retorno. También están quienes tienen la intención de volver pero que la dinámica de la política pública se convierte en una barrera para su progreso.

    Eso quiere decir que pese a todo las mujeres retornan...

    Irina Cuesta: Sí, con política o sin política, con acompañamiento institucional o no, las mujeres desplazadas vuelven a sus territorios, porque tienen unos sentidos territoriales y de pertenencia que las hacen regresar. Son ellas las que mayoritariamente intentan reconstruir el tejido social, sus casas, sus lazos familiares rotos por la guerra.

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    ¿Por qué una mujer retorna?

    I.C.: En las entrevistas y testimonios que hicimos encontramos que ellas no retornan si el Estado les ayuda con el mercado, o si les da pintura para pintar la casa porque se ve muy fea. Ellas retornan por el sentido del territorio que tienen. Fue el caso de las mujeres de El Tigre, en Putumayo, que volvieron pese al desplazamiento, porque su barrio lo habían construido de manera colectiva a finales de los noventa. Ellas insisten en que entre todas pueden crear las condiciones dignas para conservar su permanencia allí.

    Pero se requieren condiciones de seguridad y dignidad mínimas, como ustedes mencionan en el informe...

    G.M.: Claro. Por eso, cuando les ofrecieron pintura para tapar los grafitis que los paramilitares pintaron en sus casas, algunas se negaron. No están buscando un concepto de bienestar estético, sino de dignidad, porque no solo se trata de regresar, sino de una intención de permanecer y quedarse allí. Los principios internacionales dan tres condiciones para que se dé el retorno: una es seguridad, la otra voluntariedad y la tercera es dignidad. Hasta hace unos meses, en la Unidad de Víctimas utilizaban un concepto que abarcaba esto y era el de reparación transformadora, que tiene en cuenta otros elementos en el caso de las mujeres.

    ¿Cómo cuáles?

  • La igualdad es cuestión de Género

    “La segregación no es la solución para incorporar a la mujer al trabajo”. Shahindokht Molaversi, vicepresidenta de Irán.

    El diario El País de la ciudad de Cali – Colombia, publica con mucha de pompa, que 73 mil mujeres más habían adquirido trabajo especialmente para el sector servicios; la columnista Carlina Toledo se  pregunta si se les está valorando la calidad de su desempeño, si la selección se hace como mujeres o como profesionales, si reúnen condiciones para cargos directivos. Expresa sus dudas recordando que los salarios para las mujeres son más bajos con respecto al hombre entre el 25 y 33 por ciento para la misma exigencia laboral.

  • LA IMPLEMENTACIÓN DE LOS ACUERDOS DE PAZ PERMITIRA LA PARIDAD POLÍTICA

    El movimiento social de Mujeres por décadas ha impulsado la participación política de las mujeres, bajo diferentes estrategias incluidas las normativas, pero con poca efectividad, la llegada en el 2016, de la firma del Acuerdo final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y duradera entre el Gobierno y la Fuerza Armada Revolucionaria Colombiana, le vuelve a entregar esperanzas y oportunidad al movimiento, de poder dirigir los destinos del país de manera paritaria con los hombres.

    La esperanza en la implementación de los Acuerdos, es fundamental porque estos, deben regirse por el reconocimiento de la igualdad y protección del pluralismo de la sociedad colombiana, sin ninguna discriminación. En la implementación se garantizarán las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y se adoptarán medidas afirmativas en favor de grupos discriminados o marginados, teniendo en cuenta el enfoque territorial, diferencial y de género.

    Considerando que la participación ciudadana es el fundamento de todos los acuerdos que constituyen el Acuerdo Final y se encuentra ratificado en el Punto 2; el cual contiene el acuerdo sobre “Participación política: Apertura democrática para construir la paz”. Además, La construcción y consolidación de la paz, en el marco del fin del conflicto, requiere de una ampliación democrática que permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario político para enriquecer el debate y la deliberación alrededor de los grandes problemas nacionales y, de esa manera, fortalecer el pluralismo y por tanto la representación de las diferentes visiones e intereses de la sociedad, con las debidas garantías para la participación y la inclusión política.

    En especial, la implementación del Acuerdo Final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia en cuanto implicará la dejación de las armas y la proscripción de la violencia como método de acción política para todas y todos los colombianos a fin de transitar a un escenario en el que impere la democracia, con garantías plenas para quienes participen en política, y de esa manera abrirá nuevos espacios para la participación (texto tomado del Acuerdo final).

    En relación a la participación de las mujeres en la toma de decisiones y el poder político, se ha logrado que Colombia, asuma mínimamente con los compromisos establecidos en la Plataforma de Acción de Beijing (1995), la CEDAW (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, por sus siglas en inglés), adoptada en 1979 por la Asamblea General de Naciones Unidas, obliga a los Estados en su artículo 18, a eliminar la discriminación y avanzar hacia la igualdad en la vida política y pública.

    Según datos del Censo DANE 2005, el 51% de la población en Colombia, son mujeres; y de acuerdo a los datos entregados por la Registraduría Nacional, el 50% del potencial votante en este país, son mujeres. Así mismo, algunos estudios realizados por organismos internacionales, han demostrado que las bases de los partidos políticos están conformadas por mujeres, aunque la representación aún no alcanza los índices esperados.

    Es de resaltar, que Colombia desde que se conformó como república independiente en 1830 ha tenido procesos electorales, pero las mujeres solo empezaron a participar de ellos en 1957: ciento veintisiete (127) años después. Esos años de desventaja, sumados a todos los elementos culturales de un país en el que la cultura machista es predominante, más las condiciones de pobreza y vulnerabilidad a las que se ven desproporcionalmente enfrentadas las mujeres, generan unas condiciones de desigualdad con barreras visibles e invisibles, para la competencia de las mujeres por el poder, así lo evidenció el PNUD en el ranking de igualdad de Mujeres y Hombres en los partidos políticos realizado en 2013.

    En la reforma política en Colombia, de 2011, la Ley 1475 obliga a los partidos políticos a inscribir en sus listas para el Congreso, Concejos y Asambleas el 30% de mujeres, basados en la Ley de cuotas es el nombre que recibe la ley 581 de 2000 de Colombia, por medio de la cual se dispone que el 30 por ciento de los altos cargos públicos deben ser ejercidos por mujeres. El pasado 9 marzo de 2014, fue la primera vez que dicha ley se aplicó en el país para las elecciones de Congreso, lo que posiblemente generó un aumento significativo. Pese a este aumento, es de reiterar, que no es suficiente con que la Ley exija que el 30% de las personas inscritas en las listas sean mujeres, si a estas no se les brinda dentro de los partidos las mismas garantías que a los hombres. (tomado del Observatorio de Asuntos de Género (OAG) , boletín N° 18 de 2014).

    De hecho, en una investigación elaborada por la Misión de Observación Electoral (MOE), antes de estas elecciones, se encontró que la mitad de las candidatas al Senado no tenían presencia en medios de comunicación, lo que insinúa que los partidos no se han preocupado hasta el momento, por formar y apoyar a las candidatas sustantivamente en la consecución de una curul, sino por cumplir con un requisito de la ley.

    En la actualidad, el periodo (2014 – 2018), el panorama territorial, con relación a la participación de las mujeres, es el siguiente: las mujeres ocupan el 9,38% de las gobernaciones del país; y el 9.81% de las alcaldías; el 17.94% de las curules de las asambleas departamentales; y el 16.08% de los asientos de los concejos municipales. En Senado de la República 31.6% y Cámara de Representantes 29.5%.

    La firma del Acuerdo final permite colocar mayor interés por parte de las mujeres, en el poder político ya que medidas como las cuotas o la paridad

    tienden a subvertir el orden patriarcal. Ambos recursos, cuotas y paridad, tienden a abrir espacios para la participación política de las mujeres. Las cuotas son una estrategia temporal, pero con la paridad se pretende cambiar de manera radical el orden normativo de la sociedad.

    Revisando el aporte de la feminista Hubertine Auclerc en 1884; “la paridad, es una exigencia revolucionaria, porque ya no se trata de compartir, o de poner fin al monopolio del poder masculino: se trata de repartir el poder político entre hombres y mujeres, un nuevo tipo de reclamo: que las Asambleas estuviesen compuestas por tantos hombres como mujeres.” Llevado al contexto colombiano, es imperativo profundizar en las razones sociales y jurídicas en las que el modelo económico ha mantenido excluida a la mujer del poder político.

    Considerando que, la sociedad está compuesta en igualdad numérica por hombres y mujeres, es del todo razonable que así estén compuestas las instancias representativas del poder público. La paridad no es pretender que haya más mujeres en cargos electos para que representen mejor a las mujeres. La paridad es el equilibrio numérico o cuantitativo que garantiza el acceso a ciertos puestos electivos de hombres y mujeres por igual. Se trata de hacer coincidir la política con el mundo real.

    Por lo tanto, se puede decir que, la nueva democracia paritaria trata de buscar un orden social más justo e igualitario, a través de un modelo social - administrativo, que equilibre ecosistema, educación, economía, trabajo, familia y política. Entonces, la paridad es, en el fondo, una cuestión de justicia política y social.

    Por las anteriores razones, se afirma que la implementación del acuerdo Final de paz firmado entre el Gobierno y las FARC-EP permitirá la paridad política, convirtiendo a Colombia en uno de los primeros países latinoamericanos donde los destinos del país se discutirán y decidirán de manera paritaria entre hombres y mujeres, iniciando así una nueva era en la historia de Colombia.

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  • La implementación, sueño a cumplir o nueva frustración?

    Como ya es costumbre al finalizar un año, todos y todas organizamos de manera mental los propósitos a tener en cuenta para el año siguiente. Muchos de ellos se van en deseos, otros aunque nos cuesten un poco, los cumplimos a medias y otra parte más reducida es en últimas la guía de nuestro trabajo. Por ello siempre se habla de los sueños, deseos y esperanzas que fijaremos como norte en cada nuevo año.

  • La justa y tenaz lucha de las madres comunitarias

    Desde hace 28 años, en Colombia se inició el programa “hogares comunitarios” destinado a atender a niñas y niños de los sectores más empobrecidos, con el objetivo de darles protección en su propio entorno a través de personas autorizadas por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). En esos hogares, los infantes han recibido cuidados y algunos refuerzos nutricionales mientras sus padres trabajan. Esta labor la realizan las “madres comunitarias”.

  • La memoria, un escenario para la paz

    Tercera parte - La memoria, un escenario para la paz

    Nueva fecha para lanzamiento del documental Nunca invisibles

    AVISO IMPORTANTE: El evento de lanzamiento del documental Nunca invisibles: mujeres farianas, adiós a la guerra que estaba programado para hoy 15 de noviembre a las 6:00 p.m. será pospuesto debido a que el Museo Nacional no desarrollará actividades por motivo de las movilizaciones programadas para hoy. La nueva fecha del lanzamiento será anunciada por las redes sociales del CNMH y a través de la web.

    Imágenes y escenarios que hace pocos años se consideraban imposibles, hoy han sido realidades gracias a la memoria histórica. Mujeres excombatienes y exclandestinas de las Farc quieren contarle al país sus historias de vida y esperanzas de paz. Hoy la entrega final de la serie de textos Nunca invisibles.

    En 2018 el Centro Nacional de Memoria Histórica, con el apoyo del gobierno de Canadá y el PNUD, priorizó a la iniciativa Nunca invisibles para prestar acompañamiento técnico y financiero para el desarrollo de este proceso de memoria de un grupo de mujeres ex combatientes y ex clandestinas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), que busca reconstruir y resignificar, a través de un documental sus experiencias, miradas, vivencias e historias de vida personales y colectivas antes de ingresar a las filas de la guerrilla, durante su participación en este grupo armado y ahora de vuelta a la legalidad, tras el proceso de paz de La Habana.

    VER MÁS>>> http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/fr/noticias/noticias-cmh/tercera-parte-la-memoria-un-escenario-para-la-paz

  • La moda feminista.

    He escuchado ya en varios espacios tanto de amigas, como de compañeras militantes de diversos feminismos y luchas sociales y populares, afirmar con gusto o desaprobación que el feminismo es una moda o que no lo es. No obstante, sería interesante saber a qué nos referimos cuando usamos la expresión “el feminismo está de moda” o “el feminismo no es una moda”.

    El feminismo, puede ser definido de diferentes maneras. Hace poco en un ejercicio colectivo de indagar por recorridos personales y colectivos desde el feminismo, varias mujeres afirmaron que el feminismo fue un modo de ver el mundo que les cambió la vida. En su mayoría, estas mujeres se habían iniciado en el activismo o el pensamiento feminista, analizando su participación en el movimiento estudiantil, en asociaciones campesinas, en universidades, en colectivos callejeros de acción política, en los que se encontraron de frente con una situación de trato diferencial hacia las mujeres, y no estoy hablando aquí del reconocimiento de la discriminación histórica que han vivido las mujeres en tanto género a lo largo de la historia de las sociedades. Me di cuenta en dicho espacio, que las mujeres, a raíz de su condición de clase, étnico-racial, hábitat territorial y hasta por la edad, han sido tratadas de forma diferente. En palabras necias: han sido insivisibilizadas y excluidas a razón de su sexo biológico y de todos los estereotipos de género que existen en la sociedad, que particularmente en los movimientos sociales, toman la forma de una norma, de un canon que dice que las mujeres no deben hacer política y si la hacen, es como colaboradoras o subsidiarias de una especie de trabajo doméstico público no remunerado en el sistema político-mercantil de intercambio de ideas, debates y razón ilustrada, que favorece fundamentalmente la construcción social de lo masculino en este mundo occidentalizado.

    En otros escenarios más itinerantes, superfluos, donde las discusiones sobre feminismo emergen con espontaneidad, también se ha discutido sobre el lugar que ocupa hoy el feminismo en los movimientos sociales de transformación y emancipación. Muchas veces me vi involucrada, a toda conciencia en estas conversaciones emergentes, en el debate sobre si el feminismo es una moda y cómo eso nos afecta, nos gusta o nos disgusta actualmente. Efectivamente, hay un claro incremento de procesos de toma de conciencia feminista, procesos de subjetivación individual y colectiva de mujeres, y algunos hombres, sobre el qué hacer feminista y la confrontación con un régimen tan violento como lo es el patriarcado y sus expresiones prácticas: machismo, sexismo, misoginia y androcentrismo. He podido notar, en confrontación con algunas investigaciones académicas hechas, que las edades de este proceso de toma de conciencia en algunas mujeres urbanas, se ha reducido notablemente. Actualmente las mujeres en la ciudad conocen del feminismo entre los 20 y 24 años. Cosa que no pasaba décadas atrás, donde las mujeres colombianas que se iniciaron en el feminismo urbano lo hicieron superando la edad los 30 años. Sería interesante que existiera algún estudio o narración existencial, sobre procesos similares de toma de conciencia feminista entre mujeres no urbanas, sean estas campesinas, indígenas o afrodescendientes. Estaré muy contenta de saber qué cambios existen al respecto.

    No obstante, la afirmación sobre sí el feminismo es una moda o no, va mucho más allá de este tipo de análisis sobre procesos de subjetivación. Creo desde el corazón, que efectivamente hay un incremento de toma de conciencia y de colectividades de mujeres y diversidades sexuales con prácticas feministas, muy diversas por cierto. Hoy hablamos de feminismos que habían sido invisibilizados por la hegemonía blanca-europea, de sus ecos de fantasía a partir de la lucha sufragista y por la igualdad de derechos. Estos feminismos que amplían la crítica patriarcal a otros regímenes de dominación como el racismo y el capitalismo rompen otros paradigmas que no habían tenido en cuenta grandes teóricas y activistas que hoy tomamos por feministas que van desde Cristine de Pizán, pasando por Virginia Woolf, Olympia de Guges, hasta llegar a Simone De Bouvoir y todas las sufragistas en Europa y América. Al contrario, hoy leemos, investigamos y activamos a partir de los trabajos de Angela Davis, Bell Hooks, Gloria Anzaldúa y las teóricas decoloniales. Para el caso colombiano por ejemplo, no hablamos solamente de Manuela Saenz y Maria Cano, sino que también hablamos de Juana Julia Guzmán, Catalina Luango y Ana María Matamba, como referentes de emancipación.

    Me pregunto entonces, y espero que quienes lean este artículo lo logren hacer, es el feminismo una moda, o el desarrollo histórico de construcciones de saber no patriarcales, no racistas y no capitalistas que se abren paso a cada momento, frente a los embates propios de la producción de conocimiento en nuestra sociedad, y sobre todo, pese a las insivisbilizaciones que pueden hacerse incluso en los espacios democráticos y/o alternativos? ¿Queremos que haya más feminismo, más crítica, más producción de conocimiento y más activismos políticos reinventándose constantemente, o queremos dilapidar, posando la profundidad, objetividad o lo que es peor, reposando en un altar de verdad y autoridad auto-otorgada para señalar los caminos recorridos por los feminismos en búsqueda de una emancipación de las opresiones?

    Y sí, he aquí mi postura, no se puede escribir sin tomar partido, hay que decirlo. Actualmente, la expresión “es el feminismo una moda”, se me antoja, o mejor, se me parece a las situaciones enfrentadas con los organizados en grupos políticos de derecha, los fanáticos religiosos y demás obscenidades propias de nuestro tiempo, donde estos pretenden rebajar la sustancia rebelde y revolucionaria del feminismo, haciendo eco de los estereotipos del “hembrismo”, “las feminazis”, “las antihombres”, “las que dividen la lucha”, “las que no saben qué es lo realmente importante”, etc., etc., etc.

    Así que, si alguna vez sientes que el feminismo está de moda, pregúntate más bien, si no estás cayendo en los lugares comunes del sentido común, de aquellos que dicen “ser lesbiana está de moda y ahora hay mucho gay por la calle”.


  • La mujer indígena: Un cuadro de tristeza y realidad

    Indudablemente en Colombia están abandonadas nuestras tribus indígenas. Se puede decir que en el currículo de las escuelas y colegios, poco o nada se explica y se conoce de nuestros hermanos o paisanaje como es común llamar a la sangre de nuestros aborígenes; paisano se dice, no por ser del mismo lugar, sino por tener sangre de nuestros antepasados.

  • La receta de Islandia para la igualdad de género

    Islandia es el primer país del mundo en haber adoptado una ley que obliga pagar el mismo sueldo, a hombres y mujeres. Además, encabeza, por noveno año consecutivo, el ranking sobre la igualdad de género del Foro Económico Mundial. Una batalla ganada a pulso en un país líder en la lucha por los derechos de la mujer. Nuestra reportera, Valérie Gauriat, ha realizado este reportage en distintos ámbitos de la sociedad islandesa, para comprender cuáles son las recetas de Islandia en la igualdad de género.

    En clase intentamos ver cómo y porqué existe la discriminación de género. Mi primer objetivo es que se den cuenta de que es un hecho. Me he dado cuenta de que el darse cuenta de los estereotipos contribuye a su emancipación. Son adultos más felices. La gente más feliz construye sociedades mejores

    Hanna Bjorg Vilhjalmsdottir

    Profesora y especialista en cuestiones de género

    Reikiavik, un domingo por la mañana. Los fieles asisten a la misa oficiada por una sacerdotisa de la mayor congregacion religiosa de la capital. La Constitución asegura la libertad de culto a los islandeses, aunque la Iglesia Nacional de Islandia, luterana, es la religión del Estado. Las sacerdotisas quieren reforzar el papel de las mujeres en la iglesia y neutralizar la noción de género en su discurso. Gudrún Karls Helgudóttir, pertenece a la iglesia evangélica luterana. Seún ella,“si queremos expresar nuestra fe en Dios, tenemos que hacerlo de tal forma que todo el mundo se sienta incluído, Dios no es un hombre o una mujer, una madre o un padre. Así que hablo de él utilizando el pronombre neutro. Pero al mismo tiempo creo que es importante hablar de Dios en masculino y en femenino. Asi que, cuando es posible, le llamo “ella”. También quiero cambiar el papel de las mujeres en las instancias dirigentes de la iglesia. En esos organismos no somos más que el veinte por ciento. Y todo se decide ahí. El poder está allí.”

    Al día siguiente de nuestro encuentro, Gudrún entregó en mano a la encargada del obispado, los testimonios de 64 mujeres pertenecientes al movimiento Mee too) , víctimas de acoso o de agresiones sexuales.

    Militar a favor de los derechos de las mujeres: una especialidad islandesa

    Este país encabeza desde hace nueve años, la clasificación de mejores alumnos del Foro Económico Mundial. La última norma en entrar en vigor el pasado mes de enero, consiste en obligar a las empresas de más de 25 asalariados, ya sean públicas o privadas a pagar un sueldo idéntico, por las mismas tareas, a hombres y mujeres, y además deben probarlo, so pena de multas.

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  • La respuesta machista de un candidato estadounidense, que generó repudio

    Un candidato republicano al Senado de Estados Unidos causó hoy polémica tras hacerse públicas unas declaraciones en las que, al ser preguntado por los derechos de la mujer, explicó que lo que él quiere es que, cuando llegue a casa, la cena esté lista.

    “Quiero llegar a una casa en la que haya una cena casera a las seis cada noche”, dijo el conservador Courtland Sykes, que buscará ser senador republicano por Misuri, en una entrevista que publicó en su página de Facebook.

    Sykes, de 37 años, había sido preguntado sobre si estaba a favor de los derechos de las mujeres, a lo que respondió que su prometida le había dado “órdenes” para ser “favorable” a estos, pero que su “obediencia” conllevaba un “pequeño precio”: que cuando él arribe a casa, el plato esté sobre la mesa.

    El republicano también incidió en que espera que “algún día” sus hijas se conviertan en “amas de casa y mujeres de familia tradicionales”

    “No compro las definiciones locas del feminismo radical sobre ser mujer moderna y nunca lo hice”, continuó el que aspira a hacerse con un asiento en la Cámara Alta este año.

    Asimismo, el candidato conservador señaló que las feministas “se inventaron” el concepto “para adaptarlo a sus mentes asquerosas y llenas de serpientes”.

    Sykes expresó que no acepta la “feminización sin tregua de la campaña contra los hombres”, y argumentó que hombres y mujeres son diferentes, algo que no van a cambiar “un nido de mentecatos académicos de una tienda de fármacos, salvo en la vida de fantasía de aquellas personas confusas en el país de las maravillas”.

    ver mas -- http://www.elcolombiano.com/internacional/eeuu/polemica-por-declaracion-machista-de-candidato-al-senado-de-estados-unidos-courtland-sykes-NH8081708

  • La revista Time nombra 'Persona del año' a las mujeres que han ayudado a visibilizar el acoso sexual

    Pero todo eso está cambiando gracias a mujeres valientes que, en 2017, decidieron hablar y pedir a todas las que hubieran vivido un episodio así que también alzaran la voz. Todas ellas han sido nombradas ‘Persona del año’ por la prestigiosa revista Time, una elección que ha colocado en su portada a seis de las primeras mujeres que abrieron esa puerta que llevaba tantos años cerrada a cal y canto.

    La actriz Ashley Judd, una de las primeras en denunciar los abusos del poderoso productor de Hollywood Harvey Weinstein, la cantante Tylor Swift, que denunció verbal y legalmente al locutor de radio David Mueller por manosearla en una entrevista en 2013. También la ingeniera y ex empleada de Uber, Susan Fowler, que puso sobre la mesa las insinuaciones sexuales del director de la compañía a ella y a otras tantas compañeras, la lobista Adama Iwu, representante de 147 mujeres que trabajan en política en California y que contaron que todas habían sufrido acoso sexual por parte de jefes y compañeros durante años.  http://www.codigonuevo.com/la-revista-time-nombra-persona-del-ano-a-todas-las-mujeres-que-han-ayudado-a-visibilizar-el-acoso-sexual/

  • La solución sueca para la prostitución: ¿Por qué nadie intentó esto antes?

    En las calles de la ciudad capital, Estocolmo, la cantidad de prostitutas ha sido reducida en dos tercios y la de clientes en un 80 por ciento. En otras grandes ciudades suecas, el comercio sexual en las calles casi ha desaparecido. Y en buena medida también ha ocurrido esto con los famosos burdeles y salas de masaje que proliferaron en el país en las últimas tres décadas del siglo 20, cuando la prostitución era legal.

    En un mar de siglos de clichés desesperados porque ‘siempre habrá prostitución’, el éxito de un país sobresale como un faro solitario que ilumina el camino. En apenas cinco años, Suecia ha disminuido drásticamente la cifra de mujeres dedicadas a las prostitución. En las calles de la ciudad capital, Estocolmo, la cantidad de prostitutas ha sido reducida en dos tercios y la de clientes en un 80 por ciento. En otras grandes ciudades suecas, el comercio sexual en las calles casi ha desaparecido. Y en buena medida también ha ocurrido esto con los famosos burdeles y salas de masaje que proliferaron en el país en las últimas tres décadas del siglo 20, cuando la prostitución era legal.

    Adicionalmente, es nula la cantidad de mujeres extranjeras que ahora están siendo traficadas a Suecia para comercio sexual. El gobierno sueco estima que en los últimos años sólo entre 200 y 400 mujeres y niñas han sido traficadas cada año hacia este país, cifras que no son tan significativas en comparación con las 15,000 a 17,000 mujeres traficadas anualmente hacia la vecina Finlandia. Ningún otro país y ningún otro experimento social siquiera se acercan a los prometedores resultados que están siendo observados en Suecia.

    ¿Cuál compleja fórmula ha utilizado Suecia para lograr esta proeza? Sorprendentemente, su estrategia no es en absoluto compleja. De hecho, los principios de ésta parecen tan simples y anclados con tal firmeza en el sentido común que de inmediato nos llevan a preguntar: “¿Por qué nadie intentó esto antes?”

    La trascendental legislación sueca de 1999

    En 1999, luego de años de investigación y estudios, Suecia aprobó una ley que: a) penaliza la compra de servicios sexuales y b) despenaliza la venta de dichos servicios. La novedosa lógica detrás de esta legislación se estipula claramente en la literatura del gobierno sobre la ley:

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  • La tristeza de Colombia en el río Naya

    El bajo Naya está compuesto por pequeñas veredas desde Puerto Merizalde, La Concepción, San Francisco, Cascajito y Guadualito, La Bartola, Dos Quebradas, Redondito, Juan Núñez, Juan Santos, San Lorenzo, Las Pavas; lo habitan mestizos, mulatos, zambos, afrodescendientes, y una pequeña comunidad indígena, la cual no existe para el gobierno colombiano. Es allí donde la presencia del Estado solo se conoce en tiempos electorales, a través de un tarjetón o a través del terrorismo de estado, como ocurrió en el 2001 con la masacre a manos de los paramilitares en esa región.

  • LAS ARMAS NO SON NUESTRA ESCENCIA

    En nuestra vida como revolucionarios e integrantes de una organización guerrillera como lo son las FARC-EP, hemos pasado situaciones difíciles por nuestro compromiso férreo por alcanzar un mejor país. Las hemos sorteado, hemos encontrado la salida a cada situación, por más difícil que sea. Porque nos alimenta algo muy valioso: la convicción que crear un mejor país, un país donde tengamos educación, vivienda digna, salud, empleo, donde el desarrollo agrario integral sea la base esencial para el desarrollo de nuestros campesinos, este el sueño más preciado de cada combatiente, de cada revolucionario.

  • Las FARC no retrocederán en enfoque de género

    Mujeres farianas no van a permitir que los promotores de la guerra nos utilicen para deslegitimar los acuerdos. #EnfoqueSonDerechos

    Ver --> http://www.semana.com/nacion/articulo/las-farc-no-estan-dispuestas-a-retirar-de-los-acuerdos-el-enfoque-de-genero/498710

  • Las FARC-EP, el desempleo y la mujer

    El nivel de conciencia de los pueblos
    se mide por el nivel de participación de la mujer en la lucha”.
    Vladimir Ilich Lenin

    Ponencia presentada por Mariana Páez en el Caguán

    Nos encontramos reunidos hoy, con un importante número de organizaciones femeninas.  Para las FARC-EP,  la celebración de esta audiencia y la masiva presencia de la mujer inconforme, resultan altamente gratas y estimulantes. Si las abuelas, las madres, las hermanas y las hijas de este suelo, se encuentran asumiendo su estelar protagonismo en la búsqueda de la paz, no hay duda de que vamos a conseguirla mucho más rápido, y en la forma más acertada.

  • LAS MUJERES FARIANAS ESTAMOS TOTALMENTE COMPROMETIDAS CON LA PAZ

    Al referirnos a la mujer, nos referimos al campo, al trabajo, a la revolución en una sola palabra, “la vida”, la cual hemos dedicado a estar hombro a hombro con nuestros compañeros de lucha en esta justa batalla por la liberación de nuestro pueblo que por más de 53 años ha sido víctima de las políticas de Estado, políticas que han terminado solo en muerte y desolación para la gente humilde de nuestra patria.