Colombia y la Mujer

  • Esta es mi historia

    4X3A8458Mi nombre es Daniela Sánchez, soy del Boque Magdalena Medio del 33 Frente e ingresé a las filas de las FARC –EP a finales del año 1998.

  • FARC propondrá en el Congreso reformar la Ley de Mujer Rural

    Para la candidata Victoria Sandino hay una gran preocupación en la desigualdad que hay en la relación entre el campo y la ciudad en Colombia, “particularmente las múltiples desigualdades que viven las mujeres campesinas y pueblos étnicos”.

    Victoria Sandino, candidata al Senado por el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), presentó una las propuestas de la agenda legislativa que tiene este partido político para el beneficio de las mujeres que viven en el campo colombiano.

    Para Sandino hay una gran preocupación en la desigualdad que hay en la relación entre el campo y la ciudad en Colombia, “particularmente las múltiples desigualdades que viven las mujeres campesinas y pueblos étnicos”. A partir de estas circunstancias deciden impulsar la reforma e implementación de la Ley de Mujer Rural.

    Hasta el momento en Colombia existe la ley 731 de 2002 “por la cual se dictan normas para favorecer a las...

    LEER MAS---http://prensarural.org/spip/spip.php?article22717

  • Farianas Amantes de la Paz

    El 7 de septiembre del año 2014, fue instalada la SubComisión de Género de la Mesa de Conversaciones de La Habana, hoy Mujer Fariana festeja la existencia y resultado de este importante aporte para La Paz de Colombia, que ha dado vida, voz y esperanza a los sentires y anhelos de las mujeres y sus organizaciones, compartimos nuestro entusiasmo por la Nueva Colombia que hoy se vislumbra y nuestro compromiso con La Paz y La Reconciliación.

  • Farianas del Frente 36

    Hoy queremos compartirles este video que nos hacen llegar las guerrilleras del Frente 36 del Bloque Efraín Guzmán, a quienes queremos expresarles nuestra gratitud por hacer suyos estos acuerdos que la Subcomisión de Género de las FARC-EP han luchado en representación de todas y cada una de la combatientes farianas. Gracias camaradas, adelante, ¡Venceremos!
  • FARIANAS INSISTIENDO EN LA PAZ

    Las Mujeres del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación Ariel Aldana en la Variante Tumaco, queremos hacer visible ante la dirección de nuestro partido FARC, ante la ONU como garante de la verificación del proceso de reincorporación y ante el Gobierno de Colombia y la comunidad en general, la preocupación e incertidumbre que las Farianas agrupadas en este espacio sentimos a raíz de los hechos de violencia que amenazan la implementación de la paz.

    En los últimos meses, hemos vivido con preocupación la ausencia de garantías para el ejercicio de la política y la seguridad física de nuestra comunidad exguerrillera, preocupación justificada en el asesinato de 36 camaradas y 13 familiares desde la firma de los acuerdos; sin aun tomar por parte del Estado, las medidas pertinentes para evitar el escalamiento de estos hechos que sin duda pueden terminar en un nuevo exterminio por razones políticas. A esto se suma, el asesinato de 140 líderes y lideresas sociales, en su mayoría en los territorios donde se vivió el conflicto con mayor algidez y donde la ausencia integral del Estado reina por su ausencia. Las amenazas, intimidaciones y agresiones contra las mujeres y hombres de nuestro partido son cada día una dificultad más que suma a las difíciles condiciones que vivimos a raíz de los incumplimientos del Gobierno para una reincorporación efectiva.

    En Tumaco, municipio del sur del litoral pacífico colombiano, espacio donde ejercemos nuestra actividad social, económica y política ha sido escogido como nuevo laboratorio de guerra: Los asesinatos selectivos en la zona, la lamentable masacre del cinco de octubre en el Alto Mira, donde más de una decena de campesinos fueron asesinados de manera vil, cobarde por parte del Estado, cuando se oponían a la erradicación forzada de los cultivos de coca –en franca violación de los acuerdos- y la continua violación a los derechos humanos en contra de loslíderes y lideresas de Tumaco son responsabilidad de la ausencia efectiva e integral del Estado en los escenarios donde los acuerdos deben ser implementados con urgencia. En contravía a una solución efectiva, Juan Manuel Santos en su última visita invisibiliza la masacre y responde con 7000 efectivos más, que solo agudizarán la compleja situación. Hace algunos años el poeta José Manuel Arango escribía: “Hay gentes que llegan pisando duro, que gritan y ordenan, que se sienten en este mundo como en su casa. Gentes que todo lo consideran suyo, que quiebran y arrancan, que ni siquiera agradecen el aire. Y no les duele un hueso, no dudan, ni sienten temor, van erguidos y hasta se tutean con la muerte”.

    Estos hechos, los incumplimientos del Gobierno, las agresiones físicas y verbales, y las amenazas directas de más de 11 grupos armados ilegales que apuntan contra cualquier actividad productiva y política de nuestro partido en el espacio territorial, han llevado al debilitamiento de los procesos que con tanto esfuerzo y dedicación veníamos construyendo con el más grande propósito de garantizar un mejor bienestar a nuestra gente y a las comunidades circundantes. El retroceso en estos procesos tiene origen principalmente, en que las circunstancias han obligado a que muchos de nosotros nos desplacemos a territorios seguros, incluso fuera del departamento, ya que la agresión se ha extendido a otros escenarios como en el municipio de Ricaurte, Cumbal y el resguardo indígena Tallambí, entre otros. Hemos sido testigos y denunciado, como lo hacen también innumerables comunidades organizadas, la guerra que, contra las personas del común, de a pie, tiene lugar en Tumaco.

    Las Mujeres del ETCR Ariel Aldana, nos hemos comprometido en poner al servicio de esas mayorías el conjunto del Acuerdo de Paz y sus programas, es por esto por lo que nos manifestamos y exigimos el derecho que tenemos a construir un nuevo país.

    QUE LA PAZ NO NOS CUESTE LA VIDA

  • Farianas, la vida política las espera

    Son múltiples las motivaciones por las que las mujeres decidieron marchar al monte. Un camino difícil, arduo, con grandes dificultades, pero que resolvía una pregunta acerca de sus convicciones políticas para un cambio. Otras lo hicieron siguiendo los pasos de un amor, unas cuantas por razones económicas, no faltaron quienes huían del patriarcado o buscaban su libertad.

  • Flor Romero, la escritora de las mujeres

    Una prominente escritora y periodista colombiana falleció ayer en Bogotá. Se trata de Flor Romero que entregó su vida a la promoción cultural y literaria del país, desde distintos frentes, pasó por la ficción, la historia y el periodismo, sin alejarse nunca de la realidad nacional.

    Luchó siempre por mantener vigente la identidad nacional a través del arraigo a las raíces precolombinas. Escribió infinidad de obras para niños, en las que narraba detalladamente y en forma de cuento las historias míticas como la de Bachué en Mitos, ritos y leyendas.

    Su primer cuento, Luna Verde, fue publicado en 1950 en el periódico El Tiempo. Luego, a mediados de los años 50 ingresó a El Espectador donde conoció a García Márquez y se ganó, por sus capacidades de escritura, una beca para estudiar en la Universidad Javeriana, con el apoyo de Gabriel Cano.

    Trabajó 18 años en el periódico de los Cano y se retiró para emprender uno de sus proyectos más ambiciosos, la creación de la revista Mujer de América. Que surgió justo en el tiempo del reconocimiento al voto femenino. Por eso Flor Romero buscó la defensa de la mujer desde la revista.

    Sus obras “siguen siendo una muestra de la perspicaz y objetiva observación, de una documentación detallada y de un análisis concienzudo de los fenómenos sociales que están transformando al país”, aseguró Bogdan Piotrowski en el prólogo a Mujeres inolvidables de Flor Romero.


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  • Graduación del Diplomado formadores sobre prevención de violencia basada en género

    Buenos días para todas las personas presentes.

    Mi nombre es Rosaira Acevedo, vengo del espacio territorial de capacitación y reincorporación El Negro Eliécer Gaitan, en la vereda Caño Indio, Municipio de Tibú, Norte de Santander. Conocida en el partido como Yeni Mendoza.

    Soy la responsable del trabajo de género e integrante del diplomado por el cual estamos hoy recibiendo el título.

    Para todas, nosotras y nosotros, es un orgullo participar en esta iniciativa necesaria para contribuir a erradicar todas las formas de violencias basadas en género. El diplomado de prevención de violencias basadas en género auspiciado por la embajada de Suecia, la Universidad Nacional, la OIM y el Departamento de la mujer y género de las FARC.

    El diplomado se realizó en medio de las tareas cotidianas del espacio y el estudio validación de primaria y secundaria del programa Arando la Educación.

    Hubo que utilizar horarios fuera de lo normal para lograr cumplir los requerimientos académicos.

    Esperamos replicar los conocimientos aprendidos con nuestras compañeras y compañeros del partido, para prevenir las violencias basadas en género, tanto en nuestro espacio como en las comunidades vecinas.

    Nuestro reto consiste en socializar el feminismo insurgente, nuestra visión del feminismo basado en nuestra experiencia, en nuestra práctica hacia la equidad, el empoderamiento de las mujeres y el papel que nos corresponde jugar en la transformación de la sociedad junto con nuestros camaradas hombres, apostando que ellos también transiten hacia las nuevas masculinidades, o formas nuevas de asumir la masculinidad, en coherencia con nuestros sueños revolucionarios.

    La violencia basada en género es como se expresa la brecha de desigualdades sociales que existen entre los hombres y las mujeres. Estas desigualdades son producto del patriarcado que históricamente ha puesto por encima a los hombres y subvalorado a las mujeres. También son producto de las desigualdades de clase. Capitalismo y patriarcado, para nosotras van siempre de la mano.

    Luchar en contra de las violencias de género en cada uno de nuestros territorios implica enfrentarnos contra el olvido histórico en que permanece la población rural de nuestro país; evidenciada en la falta de acceso a la tierra, la educación, la recreación, la salud, la justicia entre otros derechos básicos.

    Antiguamente muchas de nosotras encontramos refugio a las problemáticas que vivíamos en el campo uniéndolos a las filas de la guerrilla. Ahora, como partido político es un deber con nuestra causa, un deber con la comunidad seguir siendo un referente de justicia social.

    Parte fundamental de construir paz en nuestro país implica darle solución a las necesidades más básicas de las personas, sobre todo a las poblaciones vulnerables.

    Me enorgullece saber que lo aprendido no se ha quedado en la teoría, en los cuadernos y pizarras. Llevar a la acción nuestras intenciones es contribuir una Nueva Colombia que logre eliminar esa brecha entre la especie humana por cuestiones de género, entre otras.

    Muchas gracias.

  • Hacer para pensar: así se escribe la nueva teoría feminista

    Ante un auditorio desbordado de mujeres que tomaban apuntes como en clase, la profesora ítalo-norteamericana Silvia Federici desplegó su arte de describir en forma fácil lo difícil: qué nos pasa y por qué. “Nos encontramos en un período del capitalismo caracterizado por la privatización de la tierra y la explotación sin límites de los recursos naturales cuya consecuencia es el empobrecimiento de la mayor parte de la población mundial. ¿Cómo podemos resistir? Creando formas de producción más cooperativas y comprendiendo que aquello que le pasa a una comunidad, a un territorio y a un ambiente, nos pasa a todos, porque lo que está en juego es la reproducción de la vida”.

    Federici abrió así el seminario internacional Luchas y alternativas para una economía feminista emancipatoria, organizado en Asunción del Paraguay por el Centro de Documentación y Estudios (CDE), la Articulación Feminista Marcosur (AFM) y el Grupo de Trabajo de Economía Feminista Emancipatoria de CLACSO. De este grupo una de las referentes es la colombiana Natalia Quiroga Diaz, docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento, y responsable del enfoque que tiene en este seminario el concepto de Economía Feminista: la creación de formas de producción de resistencia al capitalismo depredador. http://www.lavaca.org/notas/hacer-para-pensar-asi-se-escribe-la-nueva-teoria-feminista/

  • Hedy Lamarr, entre el ingenio y la belleza

    “Cualquier chica puede ser glamourosa.

    Lo único que tienes que hacer es quedarte quieta y

    parecer estúpida”.

    Hedy Lamarr

  • Hombres al borde de un ataque de nervios

    Hace unas semanas me topé con el documental que buscaba demostrar que la opresión de las mujeres, tantas veces denunciada por el feminismo, excluye la opresión de los hombres y, que el género masculino, es el que realmente se encuentra en la base de la pirámide de la dominación. (Les debo el título del material y de la realizadora, lo borré sin anotar los datos, pero no quería dejar de escribir esto).

    Duré varios minutos viéndolo, esperando que solo se tratara de un recurso “artístico”, cinematográfico, como esos juegos infantiles en los que debes decir las cosas sutilmente a la inversa, con mentiritas o exageraciones varias, y pierdes cuando tu contrincante logra separar la realidad de lo demás.

    Eso nunca pasó. La realizadora (que dejó de ser feminista cuando comenzó a trabajar este tema) entrevista a varios militantes de la “liberación masculina”. Ellos critican al feminismo por centrarse demasiado en la emancipación de las mujeres, negando que esa lucha ha traído, como consecuencia, más opresión a los hombres. Este discurso es complementado con cifras comparativas entre hombres y mujeres de esperanza de vida, morbilidad diferencial y otras más subjetivas como sobrecarga de trabajo o estrés.

    Es interesante que este material se produzca en pleno siglo XXI porque, si hacemos un poco de historia, los estudios de género, impulsados por el feminismo anglosajón de los años sesenta del siglo XX, no tardaron mucho en concluir que el género no solo definía la identidad en hombres y mujeres en el plano personal, sino que también determinaba la construcción de roles, la interacción entre los sexos, dándole una dimensión social. A partir de esto, comenzó un largo camino en el que la reflexión y el estudio sobre las masculinidades ha ido integrándose a la práctica académica y militante feminista, asumiendo que el patriarcado también configura un esquema masculino excluyente, rígido y que, efectivamente, oprime a las masculinidades no hegemónicas.

    El documental en cuestión se jacta de mostrar un universo nuevo, pero la postura de sus defensores también tiene antecedentes. Dentro de los estudios sobre masculinidades existe la llamada perspectiva de los derechos masculinos que, desde su origen en los ochenta del siglo pasado, se sirvió de la plataforma reivindicadora de los derechos de las mujeres para reclamar los derechos “usurpados” a los hombres:

    1. Poder demandar a las mujeres por su violencia invisible.

    2. Romper el monopolio feminista sobre las investigaciones de género.

    3. Lograr la custodia de hijos e hijas en plena igualdad legal con las mujeres.

    4. Tener derecho a una ley de paternidad plena.

    Curiosamente, esta perspectiva fue defendida tanto por hombres defensores de los derechos patriarcales como por los partidarios de derechos igualitarios.

    La crítica superficial del documental al feminismo, niega la existencia de una línea radical dentro del análisis teórico sobre las masculinidades: Los estudios críticos sobre los hombres y sus masculinidades que, desde los setenta han incorporado la categoría de género a sus investigaciones para ampliar sus criterios, al mismo tiempo que asumen una postura positiva ante el cambio de las mujeres y reciben influencia del feminismo de la igualdad.

    Pero no se trata solo de qué tipo de análisis de masculinidades hacen. A menudos los entrevistados defienden su “derecho” a cosificar a las mujeres, a referirse a ellas de manera ofensiva, algunos llegan a defender la violencia sexual como “derecho de los hombres” que el feminismo les negó.

    Mientras el feminismo de izquierda propone una nueva forma de relacionamiento social que cuestione y combata todas las formas de desigualdad, que se base en la libertad plena de una individualidad en constante interacción y transformación con la sociedad también cambiante, surgen detractores que apuestan por una realidad donde la libertad de unos signifique la opresión de otras.

    Solo espero que cada vez queden menos dudas de la importancia de la lucha feminista y las mujeres y los hombres nuevos, para construir “no solo un futuro mejor, sino un adecuado presente”.

  • Hoy las luchas de mujeres colombianas serán reivindicadas

    La historia de Colombia ha invertido muy poco en el papel de la mujer en los procesos políticos, económicos y sociales del país. Como por ejemplo, la década de los 50 en Colombia encierra para la mujer la más cruel de las paradojas. Al nacimiento de una era de trasformaciones en su condición femenina, la acompañó, brutalmente, una cadena de humillaciones. Mientras que en las grandes ciudades la mujer libraba la batalla por el ingreso a la universidad y el derecho al sufragio, entre otros de sus retos, en el campo las mujeres buscaban desesperadamente que la vida no se les ahogara en un charco de sangre.

  • Jineologî (ciencia de mujeres): sabiduría para la liberación

    La Jineologî presupone un cambio radical en el modo de leer el universo, en una cosmovisión otra, es un cambio de paradigma. La primera vez que esta palabra aparece en algún tipo de registro es en 2003, en el texto Sociología de la Libertad, de Abdullah Öcalan. Allí, el líder del Movimiento de Liberación Kurdo, se refiere a ella para expresar la necesidad de una ciencia de mujeres como base fundamental para una sociedad libre, igualitaria y democrática, donde el Confederalismo Democrático -sistema social basado en la liberación de los géneros y la ecología-, fuera posible.

    El término Jineologî está compuesto de la palabra kurda "jîn" que significa mujer y proviene de la raíz "jiyan" (vida) y el sufijo "-ologî", que proviene del griego y puede designarse como logos, ciencia, estudio. Por lo cual, podríamos traducir la palabra Jineologî como ciencia de mujeres.

  • La “ideología” de género y la paz

    La semana pasada fue verdaderamente emocionante escuchar, en boca de los hombres que anunciaron el acuerdo, palabras como “género”, “inclusión” y “diversidad”, que tanta falta han hecho al país, y que perfilan a este acuerdo como el primer acuerdo de paz en el mundo con una perspectiva de género transversal.

  • La alianza entre la comunidad trans y las Farc: la paz logró lo impensable

     Todo empieza con una historia de amor en tiempos de cambio. Puntualmente, con la historia de Laura, una mujer transgénero del barrio Santa Fe que, como muchas de las mujeres trans víctimas de la pobreza, la criminalización y la violencia estructural, terminó tras las rejas de La Picota. Encerrada, Laura conoció a Jaime, un militante de las Farc. Se enamoraron justo en el periodo inicial de los diálogos de paz en 2012. Su relación empezó a llamar la atención de otros presos militantes de las Farc: la proveniencia rural, religiosa y socialmente conservadora de algunos de ellos los llevó a acusar a Jaime, su camarada, de “marica”. El romance de Jaime amenazaba el concepto de masculinidad del grupo. Por eso, lo llamaron traidor y sugirieron que fuera expulsado de las filas de las Farc. Luego de varios abusos, Jaime solicitó al secretariado de las Farc que interviniera. Entonces, el inicio de las negociaciones de paz había dado paso a la reevaluación de la postura de las Farc sobre las personas con géneros y sexualidades no hegemónicas. Parte de ese replanteamiento se daba a propósito de la presencia de las Farc en la subcomisión de género en los acuerdos de paz. Por otro lado, la formación intelectual de Jaime se volvió fundamental a la hora de valorar su expulsión como una pérdida para ese grupo. Debido a esas razones la expulsión de Jaime no se llevó a término, incluso después de que él formalizara la unión civil con Laura al interior de La Picota. La respuesta del secretariado de las Farc fue circular un comunicado en el que le solicitaban a los demás militantes presos que pararan el acoso contra su camarada Jaime.

    Mientras pasaba todo eso, en La Picota ya hacía presencia la Red Comunitaria Trans (RCT), una organización con sede en el barrio Santa Fe fundada en 2012 por trabajadoras sexuales transgénero con el propósito de defender las vidas de otras personas transgénero. Como parte de su labor, comparten conocimiento sobre defensa política, derechos humanos, salud sexual y reproductiva, seguridad y participación ciudadana con las trabajadoras sexuales trans del Santa Fe. Debido a la alta criminalización de las mujeres transgénero de ese barrio, la RCT creó Cuerpos en Prisión, Mentes en Acción, un proyecto que busca defender los derechos de mujeres trans y de hombres gays y bisexuales encarcelados y hacer un llamado de atención sobre la violencia y el abuso constante del que son víctimas por parte de guardias y reclusos.

    Laura fue una de las personas que participó desde el inicio en este proyecto que no solo invita a mujeres trans, también a hombres que tienen relaciones sexuales o afectivas con ellas. Sin embargo, el miedo al acoso y a la discriminación hace que muchos de ellos se abstengan de participar. No obstante, Jaime se animó a participar y a apoyar algunas de las gestiones de la RCT en las cárceles, que incluyen actividades de pedagogía sobre cómo navegar los procedimientos y protocolos del INPEC y la adaptación de un protocolo penitenciario para las necesidades de la comunidad LGBT —uso del nombre que han elegido, autorización de su vestuario, atención médica especializada y continuación de tratamientos hormonales—. Uno de los resultados de ese trabajo fue una guía sobre los derechos de la población transgénero encarcelada realizada con el apoyo de reclusos (incluidos militantes de las Farc), empleados de la cárcel, abogados, psicólogos, artistas y otros.


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  • La desaparición del grupo de género de la Unidad de Víctimas preocupa: investigadoras FIP

    Génica Mazzoldy e Irina Cuesta hablan de la importancia de fortalecer el enfoque de género como política del Estado, en especial para pensar el retorno de las mujeres desplazadas.

    Las mujeres desplazadas que han regresado no tienen condiciones de vida adecuadas para mantenerse en su deseo de retorno.

    De las 7’219.471 personas que se han visto obligadas a desplazarse por la guerra en Colombia, 3’683.242 son mujeres. Representan más de la mitad de víctimas del conflicto armado. Por eso la puesta en marcha de la implementación del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc ha sido una oportunidad para pensar su retorno y reubicación. En ese sentido, el informe “Retornos de mujeres a zonas rurales, recomendaciones de política pública”, que publica la Fundación Ideas para la Paz, es un documento relevante para pensar las prioridades y particularidades que enfrentan las mujeres que se han resistido a perder el arraigo con su territorio. Un tema vigente porque, aunque los desplazamientos individuales han bajado, los destierros masivos vienen creciendo.

    Le puede interesar: Las mujeres de Chimborazo luchan por su tierra

    En 2017, la Oficina de Nacionales Unidas para Asuntos Humanitarios (OCHA) registró 147 desplazamientos masivos que afectaron a cerca de 18.000 colombianos, principalmente en Nariño, Chocó y Putumayo. Y solo en los primeros días del año, la Defensoría del Pueblo alertó sobre el desplazamiento de más de mil personas por enfrentamientos o amenazas en zonas del litoral Pacífico, como Buenaventura y Magüí Payán (Nariño), Bajo Cauca, sur de Córdoba y en los límites entre Boyacá y Casanare.

    Aunque el Acuerdo de Paz alivió un poco la crisis humanitaria que teníamos, se siguen dando nuevas y más víctimas de desplazamiento, la mayoría de ellas mujeres. ¿Cree que la política estatal está preparada para atender el fenómeno?

    Génica Mazzoldy: No. De hecho, la Unidad de Víctimas ha estado trabajando en un nuevo decreto para cambiar el procedimiento de reconocimiento de la medida de indemnización administrativa, que encendió las alarmas de la Comisión de Seguimiento y Monitoreo a la Implementación de la Ley 1448. Esto por no hablar de la baja ejecución presupuestal con la que cuenta la entidad.

    Vea también: Desterradas

    ¿A qué se refiere?

    Un informe de septiembre del año pasado sobre este aspecto, elaborado por su oficina de Control Interno, advierte que existe un nivel medio de ejecución, ya que hasta ese momento se había comprometido el 48,8 % de la apropiación vigente y los pagos realizados equivalían sólo al 39,63 %. Una preocupación que se suma a que en una resolución del 22 de enero la Unidad de Víctimas creó un solo grupo de enfoques diferenciales, acabando con el grupo de mujeres, género e identidades de género diversas que tenía.

    ¿Cuál era la importancia de este grupo?

    Que ese grupo desaparezca va en contra de la realidad del desplazamiento y del impacto que ha tenido sobre las mujeres. Es restarles reconocimiento a los derechos de las mujeres y a lo que implica la transversalización de esta mirada en la política pública.

    ¿Por qué es importante incluir un análisis de las condiciones que necesitan las mujeres que fueron obligadas a desplazarse?

    Porque, por ejemplo, según cifras suministradas por la misma Unidad de Víctimas, las mujeres son jefas de hogar en la mayoría de los hogares de población desplazada que han sido atendidos en procesos de retorno (53 %), de reubicación (55 %) o de reintegración local (57 %). Sin embargo, quienes han regresado no han encontrado las condiciones de vida adecuadas para mantenerse en su deseo de retorno. También están quienes tienen la intención de volver pero que la dinámica de la política pública se convierte en una barrera para su progreso.

    Eso quiere decir que pese a todo las mujeres retornan...

    Irina Cuesta: Sí, con política o sin política, con acompañamiento institucional o no, las mujeres desplazadas vuelven a sus territorios, porque tienen unos sentidos territoriales y de pertenencia que las hacen regresar. Son ellas las que mayoritariamente intentan reconstruir el tejido social, sus casas, sus lazos familiares rotos por la guerra.

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    ¿Por qué una mujer retorna?

    I.C.: En las entrevistas y testimonios que hicimos encontramos que ellas no retornan si el Estado les ayuda con el mercado, o si les da pintura para pintar la casa porque se ve muy fea. Ellas retornan por el sentido del territorio que tienen. Fue el caso de las mujeres de El Tigre, en Putumayo, que volvieron pese al desplazamiento, porque su barrio lo habían construido de manera colectiva a finales de los noventa. Ellas insisten en que entre todas pueden crear las condiciones dignas para conservar su permanencia allí.

    Pero se requieren condiciones de seguridad y dignidad mínimas, como ustedes mencionan en el informe...

    G.M.: Claro. Por eso, cuando les ofrecieron pintura para tapar los grafitis que los paramilitares pintaron en sus casas, algunas se negaron. No están buscando un concepto de bienestar estético, sino de dignidad, porque no solo se trata de regresar, sino de una intención de permanecer y quedarse allí. Los principios internacionales dan tres condiciones para que se dé el retorno: una es seguridad, la otra voluntariedad y la tercera es dignidad. Hasta hace unos meses, en la Unidad de Víctimas utilizaban un concepto que abarcaba esto y era el de reparación transformadora, que tiene en cuenta otros elementos en el caso de las mujeres.

    ¿Cómo cuáles?

  • La igualdad es cuestión de Género

    “La segregación no es la solución para incorporar a la mujer al trabajo”. Shahindokht Molaversi, vicepresidenta de Irán.

    El diario El País de la ciudad de Cali – Colombia, publica con mucha de pompa, que 73 mil mujeres más habían adquirido trabajo especialmente para el sector servicios; la columnista Carlina Toledo se  pregunta si se les está valorando la calidad de su desempeño, si la selección se hace como mujeres o como profesionales, si reúnen condiciones para cargos directivos. Expresa sus dudas recordando que los salarios para las mujeres son más bajos con respecto al hombre entre el 25 y 33 por ciento para la misma exigencia laboral.

  • LA IMPLEMENTACIÓN DE LOS ACUERDOS DE PAZ PERMITIRA LA PARIDAD POLÍTICA

    El movimiento social de Mujeres por décadas ha impulsado la participación política de las mujeres, bajo diferentes estrategias incluidas las normativas, pero con poca efectividad, la llegada en el 2016, de la firma del Acuerdo final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y duradera entre el Gobierno y la Fuerza Armada Revolucionaria Colombiana, le vuelve a entregar esperanzas y oportunidad al movimiento, de poder dirigir los destinos del país de manera paritaria con los hombres.

    La esperanza en la implementación de los Acuerdos, es fundamental porque estos, deben regirse por el reconocimiento de la igualdad y protección del pluralismo de la sociedad colombiana, sin ninguna discriminación. En la implementación se garantizarán las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y se adoptarán medidas afirmativas en favor de grupos discriminados o marginados, teniendo en cuenta el enfoque territorial, diferencial y de género.

    Considerando que la participación ciudadana es el fundamento de todos los acuerdos que constituyen el Acuerdo Final y se encuentra ratificado en el Punto 2; el cual contiene el acuerdo sobre “Participación política: Apertura democrática para construir la paz”. Además, La construcción y consolidación de la paz, en el marco del fin del conflicto, requiere de una ampliación democrática que permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario político para enriquecer el debate y la deliberación alrededor de los grandes problemas nacionales y, de esa manera, fortalecer el pluralismo y por tanto la representación de las diferentes visiones e intereses de la sociedad, con las debidas garantías para la participación y la inclusión política.

    En especial, la implementación del Acuerdo Final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia en cuanto implicará la dejación de las armas y la proscripción de la violencia como método de acción política para todas y todos los colombianos a fin de transitar a un escenario en el que impere la democracia, con garantías plenas para quienes participen en política, y de esa manera abrirá nuevos espacios para la participación (texto tomado del Acuerdo final).

    En relación a la participación de las mujeres en la toma de decisiones y el poder político, se ha logrado que Colombia, asuma mínimamente con los compromisos establecidos en la Plataforma de Acción de Beijing (1995), la CEDAW (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, por sus siglas en inglés), adoptada en 1979 por la Asamblea General de Naciones Unidas, obliga a los Estados en su artículo 18, a eliminar la discriminación y avanzar hacia la igualdad en la vida política y pública.

    Según datos del Censo DANE 2005, el 51% de la población en Colombia, son mujeres; y de acuerdo a los datos entregados por la Registraduría Nacional, el 50% del potencial votante en este país, son mujeres. Así mismo, algunos estudios realizados por organismos internacionales, han demostrado que las bases de los partidos políticos están conformadas por mujeres, aunque la representación aún no alcanza los índices esperados.

    Es de resaltar, que Colombia desde que se conformó como república independiente en 1830 ha tenido procesos electorales, pero las mujeres solo empezaron a participar de ellos en 1957: ciento veintisiete (127) años después. Esos años de desventaja, sumados a todos los elementos culturales de un país en el que la cultura machista es predominante, más las condiciones de pobreza y vulnerabilidad a las que se ven desproporcionalmente enfrentadas las mujeres, generan unas condiciones de desigualdad con barreras visibles e invisibles, para la competencia de las mujeres por el poder, así lo evidenció el PNUD en el ranking de igualdad de Mujeres y Hombres en los partidos políticos realizado en 2013.

    En la reforma política en Colombia, de 2011, la Ley 1475 obliga a los partidos políticos a inscribir en sus listas para el Congreso, Concejos y Asambleas el 30% de mujeres, basados en la Ley de cuotas es el nombre que recibe la ley 581 de 2000 de Colombia, por medio de la cual se dispone que el 30 por ciento de los altos cargos públicos deben ser ejercidos por mujeres. El pasado 9 marzo de 2014, fue la primera vez que dicha ley se aplicó en el país para las elecciones de Congreso, lo que posiblemente generó un aumento significativo. Pese a este aumento, es de reiterar, que no es suficiente con que la Ley exija que el 30% de las personas inscritas en las listas sean mujeres, si a estas no se les brinda dentro de los partidos las mismas garantías que a los hombres. (tomado del Observatorio de Asuntos de Género (OAG) , boletín N° 18 de 2014).

    De hecho, en una investigación elaborada por la Misión de Observación Electoral (MOE), antes de estas elecciones, se encontró que la mitad de las candidatas al Senado no tenían presencia en medios de comunicación, lo que insinúa que los partidos no se han preocupado hasta el momento, por formar y apoyar a las candidatas sustantivamente en la consecución de una curul, sino por cumplir con un requisito de la ley.

    En la actualidad, el periodo (2014 – 2018), el panorama territorial, con relación a la participación de las mujeres, es el siguiente: las mujeres ocupan el 9,38% de las gobernaciones del país; y el 9.81% de las alcaldías; el 17.94% de las curules de las asambleas departamentales; y el 16.08% de los asientos de los concejos municipales. En Senado de la República 31.6% y Cámara de Representantes 29.5%.

    La firma del Acuerdo final permite colocar mayor interés por parte de las mujeres, en el poder político ya que medidas como las cuotas o la paridad

    tienden a subvertir el orden patriarcal. Ambos recursos, cuotas y paridad, tienden a abrir espacios para la participación política de las mujeres. Las cuotas son una estrategia temporal, pero con la paridad se pretende cambiar de manera radical el orden normativo de la sociedad.

    Revisando el aporte de la feminista Hubertine Auclerc en 1884; “la paridad, es una exigencia revolucionaria, porque ya no se trata de compartir, o de poner fin al monopolio del poder masculino: se trata de repartir el poder político entre hombres y mujeres, un nuevo tipo de reclamo: que las Asambleas estuviesen compuestas por tantos hombres como mujeres.” Llevado al contexto colombiano, es imperativo profundizar en las razones sociales y jurídicas en las que el modelo económico ha mantenido excluida a la mujer del poder político.

    Considerando que, la sociedad está compuesta en igualdad numérica por hombres y mujeres, es del todo razonable que así estén compuestas las instancias representativas del poder público. La paridad no es pretender que haya más mujeres en cargos electos para que representen mejor a las mujeres. La paridad es el equilibrio numérico o cuantitativo que garantiza el acceso a ciertos puestos electivos de hombres y mujeres por igual. Se trata de hacer coincidir la política con el mundo real.

    Por lo tanto, se puede decir que, la nueva democracia paritaria trata de buscar un orden social más justo e igualitario, a través de un modelo social - administrativo, que equilibre ecosistema, educación, economía, trabajo, familia y política. Entonces, la paridad es, en el fondo, una cuestión de justicia política y social.

    Por las anteriores razones, se afirma que la implementación del acuerdo Final de paz firmado entre el Gobierno y las FARC-EP permitirá la paridad política, convirtiendo a Colombia en uno de los primeros países latinoamericanos donde los destinos del país se discutirán y decidirán de manera paritaria entre hombres y mujeres, iniciando así una nueva era en la historia de Colombia.

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  • La implementación, sueño a cumplir o nueva frustración?

    Como ya es costumbre al finalizar un año, todos y todas organizamos de manera mental los propósitos a tener en cuenta para el año siguiente. Muchos de ellos se van en deseos, otros aunque nos cuesten un poco, los cumplimos a medias y otra parte más reducida es en últimas la guía de nuestro trabajo. Por ello siempre se habla de los sueños, deseos y esperanzas que fijaremos como norte en cada nuevo año.

  • La justa y tenaz lucha de las madres comunitarias

    Desde hace 28 años, en Colombia se inició el programa “hogares comunitarios” destinado a atender a niñas y niños de los sectores más empobrecidos, con el objetivo de darles protección en su propio entorno a través de personas autorizadas por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). En esos hogares, los infantes han recibido cuidados y algunos refuerzos nutricionales mientras sus padres trabajan. Esta labor la realizan las “madres comunitarias”.