Columnista

Violeta Narváez

guerrillera de las FARC-EP.

"Decidí no casarme cuando era adolescente.

Nunca habría obedecido a un hombre, como mi madre a mi padre"

Rita Levi Montalcini

 La narradora, bibliotecóloga y ensayista cubana Esther Díaz Llanillo, nació en La Habana el 2 de diciembre de 1934.

“Cualquier chica puede ser glamourosa.

Lo único que tienes que hacer es quedarte quieta y

parecer estúpida”.

Hedy Lamarr

En el primer día del Simposio Reforma Rural Integral: retos para la construcción de paz, que se desarrolla los días 13 y 14 de febrero, en el auditorio de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional, en Bogotá, se habló, entre otros temas, sobre las mujeres.

El panel “El papel de la mujer en la Reforma Rural Integral” contó con la presencia de Carmenza Gómez, Presidenta de ANZORC , Patricia Jaramillo profesora de la Universidad Nacional, Olga Lucía Marín, guerrillera de las FARC-EP y Raquel Méndez como representante de la Universidad Industrial de Santander, quien fungió como moderadora.

Las tres panelistas esbozaron las complejidades de la situación de la mujer colombiana en el espacio rural y los retos para enfrentarla y transformarla.

Patricia Jaramillo definió como tres principales formas de discriminación que afectan a las mujeres colombianas en el campo:

1. Su condición de rurales.

2. La imposibilidad de adquirir títulos de propiedad de la tierra.

3. El estar inmersas en el escenario del conflicto armado.

Complementó con varias cifras el análisis sobre las condiciones de vida que tiene la población del campo, en especial el sector femenino, además de las limitantes que deben enfrentar en el ejercicio de participación política.

Explicó cómo las mujeres en el campo se ven afectadas por las relaciones de clase, pero también de género, haciendo que desarrollen jornadas laborales largas, con poca o nula remuneración.

Reivindicó el papel de la Subcomisión de Género de la Mesa de Conversaciones de La Habana, que le imprimió –por primera vez en un proceso de paz- el enfoque de género a todos los acuerdos firmados entre las FARC-EP y el gobierno. Al mismo tiempo condenó la postura de la campaña del NO que tergiversó la información y ridiculizó las luchas de las mujeres colombianas para atacar al proceso de paz.

Carmenza Gómez también abordó la situación de la mujer rural en Colombia, profundizando en las estrategias desarrolladas por ANZORC para organizar a las comunidades y a sus mujeres en función de la sustitución de cultivos, la defensa de los territorios, el empoderamiento femenino, entre otros temas.

Hizo hincapié en los efectos de la guerra, de la amenaza de los bombardeos y los ametrallamientos, pero habló también del desplazamiento forzado -donde el porcentaje más alto es de mujeres-, y que no solo tiene como causa el conflicto armado, sino la situación económica, política y social precaria en la que subsiste el campo colombiano.

Denunció además el asedio del paramilitarismo a los territorios que la guerrilla ha abandonado para dirigirse a las zonas de preagrupamiento, en donde se ven fuertemente amenazados líderes y, sobre todo, lideresas locales.

Olga Lucía Marín, quien también hace parte de la comisión fariana del Mecanismo de Monitoreo y Verificación, habló de la situación de las mujeres guerrilleras en el actual escenario de concentración de la guerrillerada en las Zonas Veredales.

Con ejemplos concretos mostró que los incumplimientos de los acuerdos por parte del gobierno son consecuencia del abandono estatal al sector rural y el atraso tan profundo en el que está sumido y que no afecta solo a la masa guerrillera sino al campesinado colombiano en general.

“No es solo cuestión de carreteras...”, expresó nuestra camarada que también habló de las aspiraciones de las FARC-EP con el proceso de paz y la importancia de cumplirle al país con lo pactado.

Llamó la atención a la manera en la que los medios de comunicación están asumiendo el tema de las mujeres guerrilleras, solo haciendo referencia a las condiciones de las guerrilleras embarazadas y lactantes, y que califican el “baby boom” de la paz como el florecimiento del amor guerrillero. “En las FARC-EP siempre ha habido amor, solo que por la guerra no debíamos tener bebés. En algunas ocasiones se tuvieron y la organización lo asumió de la mejor manera posible.”

A partir de las preguntas realizadas por un auditorio totalmente lleno, las panelistas hablaron de la urgencia de sumar esfuerzos de las mujeres del campo y de la ciudad en torno al proceso de paz para garantizar la implementación efectiva de los acuerdos, y de la necesidad de que la lucha de las mujeres se organice y se extienda hasta conseguir mejores escenarios de equidad de género dentro de la paz con justicia social a la que aspira Colombia.

Cuenta la Historia que las mujeres eran diagnosticadas como “histéricas” cuando alzaban la voz reclamando sus derechos, cuando se revelaban ante alguna expresión de violencia, cuando hablaban de temas poco “decentes”, o sea, cuando tenían algún comportamiento por fuera del que la sociedad les había impuesto.

En Chile, durante la dictadura de Pinochet, el Partido Comunista fue ilegalizado. La persecución hizo que mucha de su militancia pasara a la clandestinidad.

Inti Maleywa es una joven guerrillera, que ha entremezclado sus convicciones, sus luchas, con el color y la expresividad de la naturaleza que acoge sus pasos de revolucionaria en las selvas colombianas.

Durante la Guerra del 95, el Ejército Libertador cubano buscaba poner fin al yugo español todavía presente en la Isla a finales del siglo XIX. Este ya no era el mismo ejército que en 1868 había iniciado la contienda independentista. Había muchos aprendizajes importantes de las luchas anteriores y una dirección cívica y militar decidida a convertir a Cuba en una República independiente y moderna.