Columnista

Pablo Atrato

Guerrillero del Bloque Efraín Guzmán, integrante de la Delegación de Paz de las FARC-EP de Octubre 2014 a Julio 2015

Abordar el tema de las nuevas masculinidades de manera objetiva es difícil, sobre todo, por la carga de prejuicio patriarcal que llevamos implícita la mayoría de los hombres. Pero hay aspectos sobre los que intentaré hacer algunas referencias, cuestiones que en mi opinión, son determinantes para que seamos los varones cada vez más responsables, no solo con los nuevos roles que nos corresponde asumir en la construcción de una sociedad más justa y con equidad de género, sino, con nosotros mismos.

Hillary Clinton no es la primera mujer en aspirar a dirigir los destinos de los estadounidenses. Hace ya 143 años, en el año de 1872, otra mujer de condición política y características totalmente distintas, se atrevió a desafiar a la sociedad patriarcal del norte, cuando ni siquiera se permitía que las mujeres votarán. A pesar de ser una pionera en muchos ámbitos, su nombre es hoy poco conocido: Victoria Woodhull.

“No podemos asegurar la verdadera libertad, no podemos construir democracia – por no hablar de socialismo- si no llamamos a las mujeres al servicio cívico, al servicio en la milicia, en la vida política, si no la liberamos de la atmósfera embrutecedora de las tareas del hogar y la cocina.”
Lenin, Cartas de lejos, Zurich, 11/24 de marzo de 1917

Son muchos los documentos existentes que tratan de arrojar luces, y...

Es menester desarmar primero las ideas generadoras de violencia.

Nuestro sistema educativo está basado en  la competencia y la domesticación, forma para rivalizar.  Esta concepción de la educación, diseñada para manipular la conciencia  es generadora de violencia, predispone al individualismo, prepara para la guerra.  Basta con observar cómo están diseñados los planes de estudios, los modelos pedagógicos, los métodos de evaluación, las mismas construcciones escolares; hay que cambiar el modelo educativo de raíz para generar una cultura de paz.